Fertilización: advierten que se hacen pocos muestreos de suelos

Carga de fertilizantes en soja
Carga de fertilizantes en soja
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2 de febrero de 2019  • 00:00

Aunque aumentó en seis puntos porcentuales respecto de la campaña 2014/15, el muestreo de suelos sigue teniendo niveles bajos en la agricultura argentina. En la campaña agrícola 2017/20186 fue de apenas 16% contra 10% que se logró tres ciclos antes.

Esa es una de las conclusiones del último informe sobre fertilización de la Red de Tecnología Agrícola Aplicada (Retaa) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El análisis de suelos es una herramienta que sirve para identificar el estado de los nutrientes del suelo y permite aplicar los fertilizantes necesarios para que los cultivos expresen todo su potencial.

"El muestreo de suelos es una práctica poco extendida en la Argentina. Si se consideran los cultivos bajo estudio, sólo un 16% de los productores fertilizó en función de los resultados obtenidos de un análisis de suelo", señala el informe de la Retaa.

Al detallar por cultivos, la cebada, con el 38%, es el que mayor proporción tiene de muestreo de suelos al tomar como porcentaje de productores. Le siguen el maíz, con el 20%; trigo, 18%; girasol, 14%, soja, 23% y el sorgo, con tres por ciento.

Si se desagrega por característica de productor, en el segmento de productores de un nivel tecnológico alto, el muestreo de suelos es de 24%, para los de nivel tecnológico medio, 13% y quienes se ubican en el nivel tecnológico bajo, 3 por ciento.

El informe también da cuenta del consumo total de fertilizantes en la campaña 2017/18 y señala que se incrementó 4% respecto del ciclo previo con un total de 2,8 millones de toneladas. La cifra es la más alta de las últimas cuatro campañas, aunque todavía inferior a la del ciclo 2010/2011, con 3,65 millones de toneladas.

"Las gramíneas, fundamentalmente trigo y maíz, representaron el mayor consumo de fertilizantes: con un valor de 73% el aporte se mantuvo estable en relación al ciclo previo", destacó el informe.

"Las gramíneas, como trigo y maíz, concentraron su consumo en fuentes nitrogenadas, urea fundamentalmente", añadió.

A su vez, en las oleaginosas "el consumo de fuentes nitrogenadas fue reducido", explicó el informe. "En girasol representaron un 27% del volumen total, mientras que en soja no se relevaron cantidades representativas. La nutrición en soja consistió fundamentalmente en el aporte de fósforo y azufre, siendo las fuentes más utilizadas el SPS y SPT. En girasol la fertilización fosfatada se realizó mayoritariamente con DAP y MAP", indicó.

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