Fortalecer el Mercosur

Por Héctor Müller De la Redacción de LA NACION
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24 de mayo de 2003  

Tanto el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, como Néstor Kirchner, el presidente de la Argentina que mañana asumirá en ese cargo, ya se habían manifestado en un encuentro que se realizó recientemente en el vecino país, abiertamente a favor de fortalecer el comercio dentro del Mercosur y fuera de él.

A partir del lunes, entonces, se espera que estos dos gobiernos -junto con Paraguay y Uruguay- adopten definitivamente una determinación política en ese sentido que, hasta el momento, nunca fue lo suficientemente clara.

Definida como una decisión "geopolítica" por Ernesto S. Liboreiro, director ejecutivo del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), el especialista entiende que "hay que ser realistas" y que tanto la Argentina como Brasil, en el orden individual, no tienen un peso significativo en el concierto de las grandes potencias.

Dentro de este contexto, en el que Brasil tiene además una vocación histórica de cierto liderazgo, este país ve a la Argentina como el socio necesario para una proyección hacia América latina y la Argentina visualiza a Brasil en forma ambigua.

Por un lado, con cierto recelo de que la pueda fagocitar, que le impida algunas relaciones, pero, al mismo tiempo, ve al país vecino como la posibilidad cierta de poder concretar una experiencia que les permita alcanzar conjuntamente cierto nivel de autonomía en un mundo altamente concentrado.

Afianzamiento

Definida esta realidad, es que se espera, entonces, que a partir de ahora ambos gobiernos limen todo tipo de asperezas y tomen una decisión de afianzamiento del bloque que nunca llegó a percibirse en su totalidad.

Además, como es sabido, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, es un hombre comprometido en ese sentido.

En este contexto, entonces, suena como importante mirar la integración desde el punto de vista de un "aprovechamiento mutuo" con la intención de poder ganar un espacio en el cual ambos países se puedan mover con cierta autonomía a nivel mundial y dentro de una configuración en la que los Estados Unidos se han convertido en hegemónicos y en la que la Unión Europea parece querer disputarle algo de ese poder.

Los números reflejan claramente que para la Argentina es importante el Mercosur. Las exportaciones orientadas a ese destino y a la Unión Europea, se vuelcan claramente a favor del primero.

Por ejemplo, según datos elaborados por el INAI, expresado en millones de dólares, en 2001 las exportaciones argentinas al Mercosur totalizaron 7447,8, mientras que las dirigidas a la UE representaron 4594,4.

Además, los artículos con mayor valor agregado (entre otros, productos del reino vegetal, minerales y material de transporte) arrojaron valores altamente superiores.

Intentar ingresar sólos en la UE con esos productos es más difícil, porque a las trabas que permanentemente surgen, se suma la mayor capacidad que, en líneas generales, tiene la Unión Europea para lograrlos.

Volviendo al tema de la relativa autonomía, Liboreiro entiende que muy probablemente se pueda ejercitar mejor dentro de un espacio económico mayor. Es decir, aprovechar la economía del tamaño. Hoy este concepto es sumamente importante en casi todos los sectores y en un área ampliada como el Mercosur, se lo podría aplicar mejor.

Para ello está claro que hay que determinar estrategias. Por ejemplo, además de orientarse a los países desarrollados, habría que dirigirse a aquellos que son muy poblados y que pueden tener mayor potencial de crecimiento porque parten de una base de consumo muy baja, como pueden ser, India, Paquistán, Bangladesh, Egipto, Nigeria y la República Popular China.

Paso importante

De cualquier manera, recientemente se dio un paso importante dentro del bloque. La Argentina y Brasil firmaron un acuerdo de reconocimiento mutuo orientado a mejorar las condiciones de intercambio y a facilitar el acceso a los mercados de productos de ambos países certificados por los organismos respectivos. Para quien ocupará el cargo de ministro del Interior, Aníbal Fernández, el objetivo del acuerdo es que se agilice el comercio entre ambos países, evitando un doble control, pero sin descuidar la calidad y la seguridad de lo que se comercializa.El hecho es sin duda un avance.

Con un Mercosur robustecido, se podría pensar luego en el Area Libre del Comercio de las Américas (ALCA), un proyecto ambicioso que abriría nuevas perspectivas, pero que, desde el comienzo, debería contemplar , como se sugirió recientemente en una reunión de ex presidentes de América latina, la creación de fondos financieros especiales que compensen las asimetrías de las naciones participantes.

Estados Unidos ya lanzó una serie de propuestas a países de la región. También lo hizo con el Mercosur y fue considerada una de las más restrictivas de todas. De cualquier manera, todo indica que hay que persistir en ese sentido y que podría ser beneficioso que prosperara el denominado proyecto del "cuatro más uno".

O lo que es lo mismo, que "una sola voz del Mercosur", representada por un funcionario del país que preside al bloque cada seis meses, sea la encargada de "intercambiar inquietudes" con el gigante del Norte.

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