Incertidumbre en los mercados

Por Pablo Adreani Para LA NACION
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15 de diciembre de 2001  

En esta última semana la incertidumbre económica y las nuevas medidas instrumentadas en el plano financiero siguieron prevaleciendo en los mercados generando una fuerte retracción en las ventas.

Hemos visto muchas pizarras que indicaban s/c (sin cotización), lo que implica en la práctica que no se realizaron operaciones. Esto no significa que la oferta y la demanda no estén presentes, sino que nadie sabe muy bien dónde está parado, y en función de eso optan por no operar.

Los productores en el interior siguen sin tomar decisiones ante el temor de quedar atrapados por un nuevo cambio en las reglas de juego.

Se encuentran desconcertados y esta duda los inmoviliza, generando un nuevo desvío en la cadena de pagos en un momento en que se deberían cumplir los contratos de insumos a cosecha fina. Es tal la incertidumbre y los distintos mensajes recibidos que muchos hablan de dolarización y devaluación sin saber muy bien cómo afectará su actividad.

Clarificación

Ayuda mucho aclarar algunos puntos que circularon como rumores y luego fueron aclarados; en este sentido el secretario de Agricultura, ingeniero Marcelo Regúnaga, volvió a ratificar el factor de convergencia, la liquidación de las divisas de la exportación y la vigencia de los planes de competitividad para el sector.

En la medida en que todo se vaya clarificando podremos volver a tener un sector operando normalmente y pensando más en producir que en hacer colas en los bancos.

Mientras tanto los mercados mundiales siguen operando y en este sentido hay que destacar el último informe del USDA donde aparece China -que dio un paso histórico al ingresar en la Organización Mundial de Comercio (OMC)- aumentando sus importaciones de trigo y maíz en casi 2 millones de toneladas, y éste puede ser el comienzo de un nuevo polo de crecimiento en la demanda mundial de alimentos.

Por su parte, el gobierno de Pekín anunció que limitará las subvenciones agrícolas a sólo el 8,5% de su producción, reduciendo en forma considerable los aranceles a la importación de productos agrícolas.

Debemos entonces estar preparados para poder abastecer el crecimiento de la demanda mundial que se proyecta.

No hay muchos países con capacidad para aumentar fuertemente su producción y la Argentina está entre los pocos que sí pueden hacerlo.

En este sentido, nuestro país ha perdido muchos trenes y creo que es el momento de no dejar pasar el que se acerca, que tal vez sea el último; al menos, el que nos permitirá aumentar nuestra participación en el comercio mundial, una torta que está en crecimiento y disputada por las principales potencias mundiales.

Consolidación

Hasta hoy nuestro sector agropecuario logró consolidar aumentos de producción y alcanzar volúmenes récord, sin ningún tipo de política activa de fomento y apoyo a la producción. Podríamos imaginarnos en cuánto podría aumentar nuestra producción si los productores pudieran acceder al crédito a tasas "razonables" que puedan sustentar su actividad productiva.

Muchos se sorprenderían si les dijera que la Argentina está en condiciones de llegar a los 100 millones de toneladas en un lapso de 5 años , pero esto será sólo posible si el sector agroalimentario es considerado estratégico y tratado como política de Estado.

Sin conocer qué rumbo tomará el Gobierno, hay uno del cual no debería apartarse, dejando de lado intereses sectoriales, como es promover la actividad productiva y delinear un agresivo fomento a las exportaciones agroalimentarias.

El autor es analista de mercados y director de AgriPac Consultores.

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