Intentan abrir más mercados para incrementar las ventas

Aunque el escenario multilateral y regional está trabado, hay posibilidades de incrementar las exportaciones de alimentos por el avance de los acuerdos bilaterales
Cristian Mira
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24 de abril de 2004  

Las cifras de exportación del sector agroalimentario argentino impresionan. ¿Pero qué ocurriría si el comercio internacional del sector estuviera libre de barreras? Seguramente, palabras como boom o récord serían insuficientes.

Pero para que eso suceda parece faltar mucho tiempo. Es que el escenario de las negociaciones comerciales internacionales se vuelve cada vez más complejo a medida que se amplían los temas en discusión y los países que participan.

Según la perspectiva que presentó el director de Mercados Agroalimentarios de la Secretaría de Agricultura, Gustavo Idígoras, durante el "Outlook 2004", en los próximos dos años se definirán las reglas que regirán el comercio "y la Argentina debería estar presente para escribirlas", opinó.

Lo paradójico es que, según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) citados por el funcionario, es que hay 300 acuerdos firmados para abrir el comercio y hay otros 700 en discusión en todo el mundo. El número permitiría pensar que la voluntad por derribar las barreras al intercambio es inquebrantable. Sin embargo, la realidad es otra. Las discusiones multilaterales, que se celebran en el marco de la OMC están absolutamente estancadas. Los países y bloques más desarrollados (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón) no quieren otorgar concesiones en la agricultura y las naciones que participan del Grupo de los 20 (Brasil, la Argentina, China e India, entre otros) se niegan a avanzar en otros rubros si no hay acuerdo en el agro.

Esta demora condiciona el avance de los acuerdos regionales con el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y con el Mercosur y la Unión Europea porque nadie quiere pagar en un mostrador lo que tendrá que hacerlo en otro.

En el primer caso, la negociación está trabada porque Estados Unidos, con el apoyo de sus aliados en el hemisferio, se niega a eliminar los subsidios a las exportaciones agropecuarias. Idígoras recordó que alcanzan unos 6000 millones de dólares anuales y que comprenden créditos a la exportación por debajo de la tasa de interés internacional. La mayoría, un 80 por ciento, se destina al continente, en particular para subvencionar las ventas de los EE.UU. a México. Ante ese condicionamiento, el Mercosur se niega a otorgar concesiones en el ámbito de las compras gubernamentales (considerar como nacional a una empresa del continente para las licitaciones del Estado).

Con la UE, habrá un intercambio de ofertas para establecer los productos que tendrán reducciones arancelarias y los plazos en que se cumplirán. El sector ganadero tiene expectativas de que la UE amplíe la cuota de para el ingreso de carnes para la Argentina con arancel cero hasta 100.000 toneladas, lo que implicaría un significativo aumento respecto de las 28.000 toneladas que hoy componen la denominada cuota Hilton. Sin embargo, Idígoras recomendó tomar con cautela las ofertas comunitaria dado que suelen presentar las cifras globales del comercio y no las reducciones efectivas. El funcionario adelantó que el Mercosur no hará concesiones en materia de indicaciones geográficas para los alimentos, tal como reclama la UE.

De a uno

Pero si el marco multilateral y regional está frenado. Las negociaciones bilaterales parecen presentar mejores perspectivas.

China, por ejemplo, que se ha convertido en la principal nación de destino para los alimentos argentinos, no será sinónimo de soja. "Existen fuertes posibilidades de aumentar el comercio en otros productos, al levantarse las barreras sanitarias para la carne bovina, peras, manzanas y cítricos", según un informe de la Secretaría de Agricultura.

El año pasado hubo una misión encabezada por el canciller Rafael Bielsa y de la que participó el secretario de Agricultura, Miguel Campos. Y se espera que el presidente Néstor Kirchner visite la nación asiática en julio próximo. De allí pueden surgir resultados en los convenios sanitarios.

Los otros objetivos para incrementar las exportaciones son los siguientes: con Rusia, carne bovina; con Japón y Corea del Sur, carne bovina fresca y frutas; con Taiwan, carne bovina y carne aviar, con Arabia Saudita, carne bovina y carne aviar; con los países del Nafta, carne bovina y carne aviar y con la UE, carne bovina, cítricos y cereales.

También existen perspectivas favorables de incrementar las ventas externas hacia los países de Europa del Este que se van a incorporar a la UE. En especial, para los cereales, carnes y pescado.

Aunque el panorama parecen ser positivo hay algunos riesgos que pueden frenar las exportaciones de agroalimentos. Las recientes normas de etiquetado para los productos que contengan transgénicos que dictaron la Unión Europea y Brasil pueden complicar el comercio. En el primer caso, según definió Alejandra Sarquis, especialista de la Secretaría de Agricultura, las reglamentaciones no se tomaron sobre bases científicas sino sobre la desconfianza de los consumidores hacia los reguladores tras la difusión de los casos del "mal de la vaca loca" y de las dioxinas.

En el caso de Brasil se explica por la política errática que adoptó en materia de biotecnología agrícola.

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