La carrera de los granos

De la Redacción de LA NACION Por Héctor Müller
De la Redacción de LA NACION Por Héctor Müller
(0)
22 de junio de 2002  

Aunque hasta el momento los números acompañan, se puede decir que se inició una campaña atípica. La incertidumbre por la que atraviesa el país no permite imaginar un escenario concreto cuando se sabe que el resultado sólo se podrá conocer en abril o mayo del próximo año. Un tiempo más que crucial en las actuales circunstancias. Se suma a ello la indefinición sobre las deudas con los proveedores de insumos y dos aspectos que "secaron" a las empresas rurales: aquellas que pudieron, aprovecharon para saldar o achicar deudas bancarias, por lo que se quedaron sin capital de trabajo y, al compás de esta situación, se agrega la ausencia total de financiación bancaria.

La campaña, entonces,se presenta complicada. Sin efectivo en la mayoría de los casos y con una absoluta falta de crédito. Ante esta realidad, ya hay quienes vaticinan que disminuirá la producción global y que el canje de insumos a cosecha -como se informa en la nota de tapa- se vislumbra como la figura predominante que caracterizará al ciclo recientemente iniciado.

Tema trascendental

Así las cosas, el área sembrada con trigo se encuentra ostensiblemente retrasada y hay quienes ya estiman que la superficie disminuirá en por lo menos un 20 por ciento.

Eso sí, técnicos de primer nivel aconsejan que aquellos que se decidieron por el cereal hagan bien el cultivo. De lo contrario, puede suceder que el resultado final se ubique por debajo de los rindes de indiferencia.

Y que se aplique, para todos los granos, lo que se denomina tecnología de proceso. Pensar de arriba hacia abajo. Qué el asesor diga cómo hacer las cosas, que el encargado se dedique a la logística y que quien maneje las máquinas se fije muy bien que la semilla se ubique en la profundidad adecuada.

Si antes el fertilizante se utilizaba sin mayores controles, ahora hay que fijarse que caiga en el lugar justo y en el momento adecuado, porque influye mucho más que antes en el componente del costo.

La tecnología de insumos se torna así más eficiente. Tampoco puede estar ausente el fungicida, que además no es preventivo, sino curativo. En esta situación, entonces, la tecnología de procesos hay que utilizarla sobre esos dos aspectos: cuánto fertilizante y cuándo el fungicida. Este es el paquete más caro para el trigo, pero es necesario hacerlo.

Se considera que la gran ganadora de la campaña volverá a ser la soja, pero ya hay voces que alertan sobre los riesgos del "monocultivo", que no sólo puede perjudicar al suelo, sino también a los mismos precios de la oleaginosa.

En el reciente congreso Mundo Maíz 2002 se mencionó la vulnerabilidad de los sistemas de producción dominados por la soja y la propuesta del maíz como clave para la sustentabilidad del sistema.

Además se demostró que incorporar maíz a la rotación en siembra directa es clave en el sistema, ya que tiene un efecto positivo directo sobre los resultados del cultivo de soja al incorporar aporte de rastrojo. También se habló sobre nuevos materiales disponibles en el mercado.

Rotación

Hay productores que tienen un ajuste y un respeto por la rotación mucho mayor que lo que puedan tener otros. Aquellos que su economía se lo permita con seguridad continuarán en esa línea. Se cruzan, entonces, dos conceptos de sustentabilidad: la de los sistemas de producción y la del propio productor.

Ronaldo Muntz, que siembra 6000 hectáreas en la zona de Gualeguaychú y Gualeguay volverá a hacer al igual que el año pasado 1500 hectáreas de maíz. Y esgrime sus razones: por la importancia de la rotación, porque está en condiciones de hacerlo y porque, si la superficie baja, el año que viene los precios pasarán a ser un buen negocio.

Ricardo Baccarin, especialista en granos, sugiere seguir atentamente el comportamiento del clima en los Estados Unidos. En julio se produce la polinización del maíz y en agosto el llenado del grano de soja. La marcha de estos cultivos en el país del Norte y la relación de precios pueden ayudar a la decisión de optar por un cultivo u otro. Aspecto muy importante en un año en el que los productores no pueden equivocarse.

Aranceles inteligentes

¿Se puede entonces revertir la caída en el área de maíz? Pablo Adreani, analista de mercados y director de AgriPac, considera que sí, pero para que ello ocurra se requiere de una acción conjunta entre el Gobierno, los productores y las empresas proveedoras de insumos.

El primero puede, mediante la aplicación de aranceles inteligentes (reducción de las retenciones al maíz y una baja en el arancelamiento a la importación de fertilizantes y agroquímicos) igualar la competitividad del maíz con respecto a la soja.

Pero como los costos de producción del maíz duplican a los de la oleaginosa, la reducción de las retenciones no es suficiente para provocar un cambio en la intención de siembra. Es indispensable, por lo tanto, que junto con la decisión gubernamental las empresas reduzcan los costos de los insumos y ofrezcan financiamiento para la siembra del cultivo.

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.