La necesidad de pelear la crisis con el apoyo de un buen equipo humano

La experiencia de la familia Sartori enseña que es posible superar obstáculos
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23 de noviembre de 2002  

Tener que enfrentar situaciones difíciles planteadas por la coyuntura, es todo un desafío, pero tener que hacerlo sin el apoyo del equipo humano de la empresa -familia y empleados- es muy peligroso.

Analizaré en este caso algunos de los aspectos relativos a la familia y lo haré apoyándome en un caso real con el que tuve y tengo el gusto de trabajar, el de la familia Sartori, cuya experiencia creo, podrá resultar útil a otras familias que estén en situaciones parecidas.

Al igual que muchas empresas del sector, el abuelo Orfilio Sartori con sus hermanos supo aprovechar la coyuntura favorable de las décadas del 50 al 70 para consolidar los campos familiares, dándoles a sus tres hijos, Griselda, Juan Alberto y Graciela un buen pasar, a punto tal que llegó, como muchos otros padres, a decirles que no hacía falta que estudiaran ya que tenían el futuro asegurado. Griselda desoyó esta sugerencia y se dedicó a estudiar ciencias económicas hasta lograr ser contadora y poner su propio estudio. Juan Alberto aprendió el manejo del campo y Graciela acompañó al equipo mientras formaba su propia familia.

En 1995, Orfilio murió y sus hijos se encontraron con un capital importante que los respaldaba y un estilo de vida cómodo y sin privaciones, por lo que siguieron trabajando como era habitual hasta entonces. Dejaron el manejo íntegro en manos de Juan Alberto que seguía recorriendo el campo y tomando decisiones productivas, y encarando la agricultura con el pago de los insumos a cosecha.

Todos siguieron sacando lo necesario para vivir como antes, pero sin un control fehaciente del gasto y, cuando hacía falta más dinero para la empresa o para hacer retiros, recurriendo al crédito bancario, ya que al tener respaldo patrimonial, el descubierto estaba disponible con comodidad.

Sensaciones

Como muchas otras familias, se manejaron por sensaciones. "Mientras haya dinero y nos podamos dar los gustos, la cosa anda bien", hasta que un buen día hace cinco años se prendió una luz de alarma cuando notaron que se estaba achicando considerablemente el stock de hacienda heredado, lo que los llevó a analizar con más detalle la evolución del capital y las deudas. Decidieron entonces recurrir a un profesional que los ayudara a diagnosticar sus problemas y contactaron al ingeniero Edgardo Dutto, quien luego de relevar la información disponible les planteó con crudeza en la primera reunión familiar, que si no revertían la situación podían llegar a perderlo todo.

Analizaron, discutieron, y decidieron enfrentar el problema tomando medidas drásticas, de esas "que duelen", pero que son clave para salvar y recuperar una empresa en crisis.

Vendieron parte del capital (un campo y la hacienda que quedaba) para sanear las deudas más peligrosas. Comenzaron a controlar y registrar estrictamente ingresos y gastos. Griselda, aprovechando sus conocimientos, asumió el rol de administradora con el aval de sus hermanos.

Toma de decisiones

Juan Alberto siguió manejando el campo, pero ahora, con apoyo profesional, se organizó un plan de producción para mejorar la toma de decisiones. Graciela se fue a vivir a la casa familiar en el campo para ayudar a su mantenimiento y no depender de personal contratado. Y lo más doloroso, achicaron en un 70% los retiros personales, lo que implicó un sacrificio muy importante para todos los integrantes de la empresa.

Hace 15 días se llevó a cabo la 4a reunión anual para informar a los miembros de las tres familias los avances logrados, la situación actual y las metas para el próximo año. Transcribiré aquí algunos de los comentarios hechos en la reunión por considerarlos por demás elocuentes:

No tiene sentido pasar por situaciones difíciles o sacrificios si no se aprende de ellos. Estos son algunos de los comentarios respecto del aprendizaje logrado en estos años:

"Se compraba y se gastaba porque, supuestamente, había dinero", Paola, 20 años.

"Lo que más nos ayudó fue ver y entender los números a tiempo para darnos cuenta del peligro que enfrentábamos", Patricio, 28 años.

"Vivíamos una realidad ilusoria, ni sabíamos lo que pasaba realmente", Lucila, 21 años.

"Prescindimos de cosas materiales y comenzamos a disfrutar más de los momentos y de los afectos", María Agustina, 24 años.

"Estamos más unidos y comprometidos hoy que entendemos la empresa", Ezequiel, 25 años.

"Me dijeron que no estudiara, que no hacía falta, y me pasé cinco años lejos de mi familia y de mi padre hasta ser contadora. Hoy siento que el sacrificio valió la pena", Griselda Sartori.

Cuando se evalúan los logros se destaca el hecho de haber podido, a partir de una administración inteligente y austera, achicar el endeudamiento e ir pasando lentamente a una situación de autofinanciamiento que aún falta terminar de consolidar.

"Una parte importante del cambio se dio cuando pedimos apoyo de los técnicos. Hoy hacemos planeamiento, presupuestos, control productivo, control de gestión, y tenemos una empresa más profesionalizada", Martín, 24 años.

"No es grato tener que hacer sacrificios, dejar de lado los gustos o algunos pasatiempos, pero ver mejorar la situación de la empresa da ánimo para seguir adelante", Juan Alberto Sartori.

"El fruto de haber ajustado los retiros en el pasado para sanear la situación se ve ahora que estamos en mejores condiciones de atesorar los efectos de la devaluación", Griselda Sartori.

"Creo que esta familia tiene amor, lo que va a ayudar a que se mantenga unida, y esta familia unida nos va a incentivar para triunfar", Jerónimo, 14 años.

El autor es director de Capacitación y Consultoría para el agro.

Claves para recuperarse

A continuación se enumeran las habilidades que debe dominar el conductor de una empresa familiar:

  • Establecer un plan de incorporación de familiares a la empresa.
  • Buscar al más apto para cada puesto, independientemente de que sea familiar o no.
  • Retribuir la función desempeñada y no el parentesco.
  • Diferenciar retribución de dividendos.
  • Definir los objetivos para la empresa haciendo participar a los familiares.
  • Privilegiar la comunicación constante como forma de prevenir conflictos.
  • Establecer un plan de sucesión y comunicarlo a la familia.
  • Si se vislumbra que no hay más remedio que disolver la empresa, establecer un plan de disolución no traumático.
  • En suma, enfrentar las dificultades con madurez, cultivar los afectos para afianzar la familia, compartir objetivos a la vez que se respetan los proyectos personales, trabajar apuntando a la profesionalización de las actividades y asegurar la buena comunicación.
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