La producción espera

Por Héctor Müller De la Redacción de LA NACION
Por Héctor Müller De la Redacción de LA NACION
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29 de junio de 2002  

A la fecha aún restan 17 millones de toneladas de soja sin vender, 5 millones de toneladas de maíz, 3,5 millones de trigo y 1 millón de toneladas de girasol. Estos volúmenes equivalen a aproximadamente 3350 millones de dólares.

No se recuerda, históricamente, que prácticamente terminado junio -salvando el hecho de que estamos hablando de una cosecha récord- tanta cantidad de granos se encuentre todavía en manos de los agricultores.

Los analistas advirtieron que por la evolución del precio interno del dólar la comercialización de granos disminuyó durante la semana al tocar la divisa norteamericana los cuatro pesos por unidad. Esta es una parte de la realidad: la de aquellos que pueden retener granos y desprenderse de ellos en la medida en que necesiten realizar pagos o comprar insumos para la nueva campaña. Con el sistema financiero destruido, la moneda pasó a estar representada por lo producido y sobre esta base se moviliza una parte de la comercialización.

Sin embargo, hay otra realidad que los analistas sostienen que tiene mayor peso que la señalada más arriba: la incertidumbre económica y política que sigue dominando la atención del país.

Estrategia

Como sostiene Pablo Adreani, analista de mercados y director de AgriPac Consultores, muchos productores tienen una clara estrategia de retener los granos, pero no por la potencial suba de sus precios sino para quedar a cubierto de un probable nuevo cambio en las reglas de juego.

Faltan definiciones. Tanto en el orden local como internacional. No se escuchan respuestas ni medidas claras. Más bien, todo lo contrario. Es sumamente entendible, entonces, que la producción asuma una clara posición de cautela. Para Adreani, se cae entonces en el análisis simplista pero trascendental a nivel de cada productor individual: retener por la incertidumbre, sin medir las consecuencias que pueda tener una potencial baja de los precios internacionales en el futuro.

"El problema principal es el país que no arranca. Aquí hay muchos inmorales, tanto desde el Gobierno como de parte de los que hacen negocios espurios a nivel privado", dijo recientemente en la muestra AgroActiva 2002, que se desarrolló en Pergamino, el ingeniero Enrique Bertini, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma).

"Además, no hay financiación, no hay bancos, no hay sistema financiero. Todo se ha destruido", agregó el empresario.

En opinión del ingeniero José María Santinelli , asesor particular, "el concepto de terror es estar dentro de un país que no tiene moneda y en el que no se cumplen las leyes".

El especialista considera que la Argentina se enfrenta a un problema cultural. No acepta los modelos de libre mercado, de cumplimiento de pactos, de tener una Justicia simple y efectiva.

Al referirse al sector, estimó que la devaluación bajó los costos fijos pero no los de producción; por lo tanto, la tecnología va a caer. Por la medida en sí misma el sector no pasó a ser más competitivo. Los endeudados tuvieron un respiro, pero no aquellos que tenían depósitos en los bancos.

Hay otro aspecto del que ya se habla: el impuesto a las ganancias, que en muchas empresas del agro vence en estos días. Financieramente va a ser un problema. Se sabe que se diluye con la inflación, pero el primer impacto será muy fuerte.

Según se señala, como las cuentas públicas no cierran, ya están volviendo a poner ingresos brutos en todas las provincias y hay quienes descuentan que, a partir de enero próximo, subirán todos los impuestos inmobiliarios y las tasas viales en función de las necesidades del Estado.

Recuperación

Así las cosas, y no obstante las dudas que se presentan, sin crédito externo el camino de la recuperación pasa, como ya se sabe, por incrementar las exportaciones.

En una reciente reunión organizada por Aacrea, Santinelli señaló que se deben conseguir tasas muy altas de desarrollo si el campo pretende liderar la recuperación de la economía nacional.

Agregó que si se quiere alcanzar un aumento sustancial de las exportaciones hay que pensar seriamente en mejorar las cadenas de valor. Para que ellas sean más eficientes deberían comenzar a partir de los productores porque, en términos relativos, son los integrantes de la cadena que tienen la mayor cantidad de dinero invertido en el negocio.

Pidió, además, que las instituciones agropecuarias aporten información seria a los organismos competentes.Con esa información se pueden hacer gestiones por el bien del agro y del país.

Santinelli fue claro: si no se acepta la responsabilidad sectorial de generar información seria, además de sugerencias y proyectos, para que cambien las actitudes de quienes nos gobiernan, obviamente los problemas que nos afectan no tendrán solución.

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