La producción láctea fue la más golpeada por las inundaciones

La actividad cayó un 40 por ciento
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10 de mayo de 2003  

SANTA FE.- La inundación, que desde hace tres semanas castiga duramente a más de 30 localidades del centro-norte santafecino, tiene un costo, que finalmente deberán ser cuantificado según los sectores. Uno de ellos es el de la producción agroalimentaria, componente básico de la economía regional.

La acumulación de agua impactó sobre casi 2 millones de hectáreas sembradas con soja de segunda, girasol y sorgo, pero también sobre más de mil explotaciones tamberas.

En el caso de la agricultura, el perjuicio quedó atemperado en función de tratarse, en un gran porcentaje, de cultivos de segunda. En cambio, la lechería se vio obligada a reducir los de por sí muy descendidos niveles de producción.

La consecuencia de la imposibilidad de transportar leche a las fábricas se refleja en un dato categórico: la producción láctea, en el corazón de la principal cuenca lechera de América latina, cayó en un mes un 40 por ciento.

"Esta situación provoca un doble perjuicio, ya que golpea al productor, pero también a la industria", graficó Miguel Benvenutti, presidente de la Asociación Unión Tamberos (AUT), la cooperativa madre de Milkaut, con sede en Franck, 45 kilómetros al oeste de esta capital.

Desde Sunchales, donde SanCor opera su estructura central, el gerente de Relaciones y Comunicaciones de la empresa, Jorge Gerbaudo, lamentó "la catástrofe" que enfrentan los tamberos, "porque esto tendrá un impacto que después que baje el agua seguirá por lo menos un trimestre más".

En esa industria, la caída se refleja en datos concretos: hace dos semanas, todas las plantas enfriadoras reciben un promedio diario de 2,5/2,7 millones de litros, lo que significa una merma de casi un millón de litros/día.

También otras empresas con base operativa en la zona (Molfino-La Paulina, Williner y Verónica) tienen dificultades para mantener sus niveles de procesamiento, lo que podría terminar acotando las proyecciones comerciales para el resto del año.

El drama que viven los tamberos no pasa inadvertido para los empresarios en el momento de reconocer que aquéllos son parte del negocio de la lechería, mucho más si se tiene en cuenta que los niveles de cada tambo que logró mantenerse en pie en los últimos años no permiten acumular materia prima en las enfriadoras más allá de 48 horas.

"Pero no podemos decirles a los productores que se han quedado con la producción en sus campos que la tiren porque no hay caminos transitables y no podemos ir hasta su tranquera. Sería una incongruencia mientras mucha gente inundada no tiene ni siquiera para comer", reflexionó Benvenutti.

La zona de altos niveles productivos, que se ubica en los departamentos Las Colonias, norte de La Capital, sur de San Justo y sur de San Cristóbal, tiene dificultades, algunas insalvables, como el desborde del río Salado, que terminó provocando la peor catástrofe en Santa Fe.

El vocero de SanCor aclaró que -no obstante las dificultades que esto genera- la empresa no redujo aún la proyección comercial de este año.

Otros problemas

Pero los problemas seguirán mucho después que las aguas bajen.

Según los propios tamberos, el otro serio inconveniente para tener en cuenta es que con semejante inundación es casi imposible pensar en la previsión de ensilar pasturas para el invierno.

Eso significará una mayor erogación para alimentar los planteles y, en muchos casos, la necesidad de malvender hacienda para cubrir costos.

Para completar el grave cuadro de las dificultades que enfrentará la producción en su conjunto en los próximos meses, no puede dejar de señalarse el estado en que quedará la red vial de acceso a la región productiva.

Se estima que sin apoyo extraordinario de la Nación no se podrán concretar las obras que se requerirán para recuperar las conexiones de tierra en el centro santafecino.

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