La siembra directa tiende una buena mano

La aplicación de tecnología y la capacitación son fundamentales para que el productor continúe en la actividad
La aplicación de tecnología y la capacitación son fundamentales para que el productor continúe en la actividad
(0)
25 de marzo de 2000  

Uno de los grandes interrogantes que se hace el hombre de campo es de qué manera se puede aumentar la productividad para devolverle oxígeno al negocio agropecuario, hoy tan deteriorado.

En ese sentido, el ingeniero agrónomo Martín Ambrogio, gerente técnico de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), explicó que esa mayor productividad se puede alcanzar con la aplicación de todo un paquete tecnológico que está al alcance de muchos agricultores afectados por la crisis actual de falta de rentabilidad.

En el stand que la entidad montó en la ExpoChacra el profesional definió que ese paquete tecnológico incluye la aplicación de la siembra directa, una adecuada rotación de cultivos, estrategia de fertilización y una buena genética en los materiales.

Para Ambrogio, el país cuenta con excelente genética y tiene potencial, por ejemplo como para llegar a excelentes rendimientos, como lo son 120 quintales de maíz.

"Tradicionalmente -continuó- se dice que si se está en condiciones de lograr ese rendimiento de maíz, también se pueden obtener 60 quintales de soja. Pero ocurre que en la actualidad estamos sacando esos 120 quintales de maíz, pero no llegamos tan fácilmente a los 60 quintales de soja. Es en este tema donde tenemos que ajustar algunos aspectos."

Sostiene el profesional que el productor necesita estar capacitado. "Para ser un buen agricultor no necesariamente se requiere una gran superficie de tierra o de sembradoras o de capital. Un productor capacitado está en condiciones de hacer una gestión, de conseguir el servicio de siembra de terceros, el capital, el financiamiento y las tierras en alquiler."

Conocimientos

Según Ambrogio, el productor tiene que saber "cómo funciona la agronomía, cómo aprovechar toda la tecnología disponible para alcanzar una alta productividad. Y además debe saber comprar los insumos al mejor precio y comercializar bien su cosecha".

-¿Pero en esta situación de estrechez económica puede el productor medio acceder a esta tecnología?

-Hay situaciones que son insalvables. Hay deudas que superan el capital del productor. Pero están los otros agricultores que sí lo pueden hacer.

Insisto en que, en un año como éste en que el productor está muy ajustado, bajar la tecnología de producción es como ponerse un salvavidas de plomo. Con una baja productividad es muy difícil revertir la situación económica de su establecimiento.

Por supuesto que siempre hay situaciones en las que es imposible conseguir dinero. En ese caso entiendo que el Banco Nación debe incrementar su apoyo para que el productor pueda aplicar toda la tecnología posible y alcanzar una mayor productividad. A partir de allí debe ser lo suficientemente capaz como para comercializar bien esa producción.

Hoy, por ejemplo, estamos estudiando los sistemas para almacenar granos secos en embutidos de polietileno. De esta forma se evita una mala comercialización. Es decir, entregar apurado la producción, con fletes y almacenajes caros. Al contrario, hay que dejar la producción en el campo para venderla cuando mejoren los precios del mercado y baje el transporte.

-¿Cuántos productores están en condiciones de llegar a una mayor productividad?

-Hoy día, la gran mayoría de los productores está en condiciones de capacitarse. Por dar un ejemplo, las provincias de Santa Fe y de Córdoba están apoyando un programa de Aapresid de capacitación de productores en siembra directa, manejo del agua y de las rotaciones a un costo muy razonable.

-No todo es siembra directa.

-Es verdad, pero si analizamos lo que ha ocurrido en la agricultura en los últimos diez años, advertimos que ha cambiado todo en sistemas de producción. En ese lapso, la siembra directa creció de un 0,5 por ciento al 32 por ciento de la superficie nacional cultivada, superando en la actualidad los siete millones de hectáreas. Pero también hubo otros cambios, como en genética y fertilización.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.