La soja, lejos del techo

Las proyecciones conocidas durante el congreso realizado en Rosario indicaron que hacia 2020 los países del Mercosur podrían producir 155 millones de toneladas de la oleaginosa
Fernando Bertello
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1 de julio de 2006  

ROSARIO.- El Mercosur está afianzando su papel como principal productor mundial de soja y tiene condiciones inmejorables para seguir creciendo, pero deberá superar numerosos desafíos si quiere seguir liderando este complejo.

Esa es una de las conclusiones que se pueden extraer del Tercer Congreso de Soja del Mercosur (Mercosoja), que terminó ayer en esta ciudad, organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja) y que contó con la participación de más de 1000 productores, técnicos, asesores e investigadores.

Durante el encuentro se presentaron más de 200 trabajos científicos y se efectuaron diversas conferencias y talleres.

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ROSARIO.- No hay en el horizonte cercano señales de que la soja vaya a detener su marcha como el cultivo estrella de la Argentina ni tampoco bajarse de su lugar como uno de los más emblemáticos del Mercosur.

La oleaginosa tiene aún por delante un techo más alto para crecer en productividad y superficie. Además, se espera que su demanda siga alta, con China y el sudeste asiático motorizando el comercio y los biocombustibles convirtiéndose en otro factor de presión. Y en materia de tecnología se vislumbran más rindes por la mejora genética, en fertilización y control de enfermedades.

Con ese escenario, el Tercer Congreso de Soja del Mercosur, Mercosoja 2006, organizado por la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) en una zona donde la industria anunció inversiones por US$ 800 millones para elevar su capacidad instalada de procesamiento diario a 150.000 toneladas, fue una muestra del potencial que tiene la región con el cultivo, sobre todo cuando América del Sur ya desplazó, con casi 95 millones de toneladas, a los Estados Unidos del primer lugar en producción mundial.

Las exportaciones de soja sudamericana representan el 60% del comercio de poroto, el 78% de la harina y el 86% del aceite. Por esto aquí también se habló de que la región necesita un mercado que refleje a nivel internacional lo que ocurre en su plaza más allá de Chicago, aspecto sobre el cual la Bolsa de San Pablo y el Rofex de la Bolsa de Rosario han acordado un proyecto conjunto para negociar un nuevo contrato de futuros para su soja.

"Según el USDA [Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, según sus siglas en inglés], China y los países del Asia Pacífico incrementarán más del 100% su demanda", destacó Rodolfo Rossi, presidente de Acsoja.

El congreso ilustró cómo influye la soja en la economía de la región. En Brasil, el mayor productor regional de la oleaginosa, con unos 54 millones de toneladas y un potencial para destinar 100 millones de hectáreas más a las 22 millones actuales y alcanzar los 105 millones de toneladas hacia 2020, la oleaginosa aporta ingresos por 10.000 millones de dólares en exportaciones, representando el 14% del total de productos comercializados por el país. Brasil, que vende más del 70% de su producción, ha acentuado en los últimos años su perfil de exportador de materia prima.

Ingreso de divisas

"Todavía más importantes son los beneficios indirectos de su cadena, que superan en más de cinco veces ese monto", comentó Amelio Dall Agnol, especialista de Embrapa, institución dedicada a la investigación agropecuaria en ese país. Calculó en 105 millones de toneladas la producción de Brasil hacia 2020 y en más de 50 millones la de la Argentina. En el mercado interno brasileño la oleaginosa mueve más de 50.000 millones de dólares, mientras que en toda su cadena ya se han generado 4,5 millones de empleos.

Pero en Brasil, la soja enfrenta riesgos. Entre otros se destacan los problemas de infraestructura, derivados de las grandes distancias internas entre los centros de producción y los puertos, los altos costos de producción, superiores a los 300 dólares por hectárea en muchas zonas (contra promedios de US$ 240 en Bolivia, 140 en la Argentina y de 250 en Paraguay) y hasta la roya asiática, enfermedad que en la región del medio oeste requiere hasta 3 y 5 aplicaciones para su control, elevando aún más lo costos. Mención aparte merece la pérdida de competitividad por la revalorización del real frente a la moneda norteamericana, que perjudicó a quienes compraron insumos con un dólar más caro con el que después vendieron sus productos. Pese a las perspectivas optimistas hacia 2020, se cree que en la próxima campaña Brasil sembrará un millón de hectáreas menos.

Por el lado de Paraguay, Claudia Ruser, presidenta de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales, dijo que en ese país el cultivo ocupa unos 2,6 millones de hectáreas en su parte oriental, con una producción estabilizada en torno de los 4 millones de toneladas, si bien en la última campaña fue de 3,3 millones por problemas climáticos.

"El ingreso por divisas ronda los mil millones de dólares, el 36% del PBI [producto bruto interno]", destacó Ruser. El 70% de las ventas va al exterior como grano.

En Bolivia, según Rolando Zabala Moreno, gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo, la oleaginosa ocupó en 2005 950.000 hectáreas, con 1.710.900 toneladas. "El sector representa el 6% del PBI nacional, 20% de las exportaciones (US$ 400 millones) y genera más de 164.000 empleos directos e indirectos", indicó el dirigente. En este país se invierten por año 270 millones de dólares de costos operativos para el cultivo.

Uruguay, en tanto, en los últimos cinco años pasó de sembrar 5000 hectáreas de la oleaginosa a unas 350.000, con rindes promedio de 2000 kilos por hectárea que bajaron a 1700 por una sequía en la campaña pasada.

Por el lado de la Argentina, el segundo país productor del Mercosur, con 41 millones de toneladas en la última campaña, según distintas fuentes, las exportaciones sojeras, que ascienden a más del 96% de la producción, ganando casi el 50% del comercio mundial de harina y aceite, aportan más de 8300 millones de dólares y dejan al Estado más de US$ 1400 millones por retenciones. Su participación sobre las ventas totales del país trepa al 22 por ciento.

Para la producción nacional de los próximos años, por lo que se dijo en Mercosoja, habrá que esperar un mayor volumen, estabilizándose en 45/47 millones de toneladas hacia 2012.

Se proyecta que las provincias de Córdoba y Santa Fe tienen potencial para poner en producción un millón de hectáreas adicionales a las actuales 15,3 millones, a nivel país.

Algo parecido ocurriría con Buenos Aires, donde se sumaría otro millón de hectáreas y en la Mesopotamia se podrían adicionar otras 500.000 hectáreas.

Con un escenario en alza para la producción, ya hay proyecciones que dicen que la Argentina y Brasil alcanzarían juntos los 155 millones de toneladas hacia 2020.

Ya se habla de una variedad RR/Bt

Más allá de lo que en el congreso se dijo respecto de los avances en tolerancia y resistencia a la enfermedad de la roya asiática de la soja, se informó que hacia 2012 también se podría introducir la resistencia a insectos, sobre la base de una variedad que combinaría el par RR/Bt con genes rediseñados. La resistencia para lepidópteros tendría un impacto para, por ejemplo, el control de epitonia aporema, colias, pseudoplusia y anticarsia. Según se supo, una empresa tiene un convenio de investigación para trabajar en este tema con diferentes experimentaciones.

Resistencia a la roya

ROSARIO.- La roya asiática de la soja, enfermedad que ha causado graves pérdidas de producción en Brasil pero que en la Argentina no avanzó hasta ahora en la magnitud que se pensaba, ocupó un lugar propio en la agenda de Mercosoja 2006. La novedad fue que en Misiones, Paraguay y Brasil se está trabajando con genes que han demostrado resistencia y que en cuatro o cinco años, aproximadamente, podría haber una variedad para enfrentar la enfermedad, siempre que no se altere la variabilidad del patógeno. A propósito, en el marco del congreso, la empresa Basf presentó un libro sobre la roya en América, editado por el fitopatólogo Daniel Ploper.

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