"La ventaja de la devaluación se agotó"

Por los derechos de exportación, por el aumento de costos internos y por insumos con valores triplicados, el agro recibe el mismo dólar que en convertibilidad; para oleaginosas, en julio el tipo de cambio real fue de 0,988
Por los derechos de exportación, por el aumento de costos internos y por insumos con valores triplicados, el agro recibe el mismo dólar que en convertibilidad; para oleaginosas, en julio el tipo de cambio real fue de 0,988
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24 de septiembre de 2005  

Mientras el Presupuesto que está en poder del Congreso continúa previendo un dólar en torno de los 3 pesos por unidad, el especialista Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), advierte que el tipo de cambio real, ajustado bilateralmente con la inflación mayorista de los Estados Unidos y para el caso de las oleaginosas, que tienen retenciones del 23,5%, se ubicó en julio de este año en 0,988.

El tipo de cambio real, que surge de restarle al valor de la divisa los derechos de exportación y la inflación, hoy está en la misma situación que antes de la devaluación y el productor se encuentra, por consiguiente, con un poder de compra notablemente reducido.

Para Ambrosetti, en consecuencia, "la ventaja de la devaluación se agotó" (ver cuadro) ¿Por qué? por los derechos de exportación, porque aumentaron los servicios, los combustibles, la tecnología y porque todos los insumos se mantuvieron en un dólar de 3 pesos. "De hoy en más, la renta está muy acotada y todavía falta que aumenten los servicios de luz, de gas, de electricidad y, además, entra en escena la inflación. La gran incógnita es cómo se va a manejar la inflación, porque un dólar alto (que protege a la industria) mantiene una inflación alta", agregó.

Transparente y razonable

El economista sostiene, por lo tanto, que más allá del valor de la divisa norteamericana, la pregunta del millón pasa por intentar determinar qué tipo de "aterrizaje" va a tener la economía en la Argentina y afirma que el valor del dólar lo debe determinar libremente el mercado.

"La discusión no pasa tanto por un dólar más bajo o más alto. Pasa por un dólar más transparente y razonable que permita a la economía seguir creciendo en el tiempo y que sea competitiva. Para ello se requiere una visión estratégica".

"Lo que buscamos los economistas del sector es que tengamos un soft landing ( aterrizaje suave). Hay que ver cómo se posa la economía en la Argentina en los próximos meses, en los próximos años, porque hasta ahora no hay un plan económico de visión de mediano y largo plazo", agregó.

En su opinión, el tipo de cambio alto como política monetaria brinda una protección importante a aquellos sectores que no son competitivos y que hoy no tienen que enfrentar a los productos importados; eso es lo que ha permitido que la industria nacional resurja a partir de la salida de la convertibilidad, pero es un esquema que no se puede mantener indefinidamente.

Para el especialista, la protección de la economía tiene que tener también una visión de cómo se mejora la competitividad del país y de toda la economía en general.

Hoy hay sectores que son muy competitivos, pero no todos están en las mismas condiciones. Se destacan entre los primeros, el sector rural, el petrolero y el minero, que invierten mucho en tecnología y que están aumentando la productividad en forma significativa. El campo, teniendo en cuenta solamente la producción de granos, invierte más de 4000 millones de dólares anuales.

Para el especialista de la Rural, el agro sigue aumentando la productividad gracias a las inversiones que realiza, pero "con un dólar alto y ante un sector muy competitivo, el Gobierno decide quedarse con parte de la renta con los derechos de exportación. Así, después de grandes inversiones y esfuerzos productivos, que implica entre otros aspectos adquirir insumos a $ 3, el agricultor vende sus productos a un dólar de $ 2,20 aproximadamente. Este es el dólar agropecuario con derechos de exportación, que no es lo mismo que el tipo de cambio real señalado más arriba.

Entre $ 2,17 y 2,20 se ubica el dólar que recibe el productor. En oleaginosas es más bajo, en cereales es más alto y en las economías regionales depende del derecho de exportación. Este valor se puede considerar rentable para aquel productor que invirtió en tecnología, para aquel productor que tiene la escala suficiente y para aquel productor que esta cerca de los puertos, pero evidentemente, no todo el sector se encuentra en idénticas condiciones. "Con el tipo de cambio real actual no es que se acabó la rentabilidad, se acabó la ventaja competitiva de una devaluación y se aleja la rentabilidad", aclaró Ambrosetti.

Sostuvo, asimismo, que es preferible tener una divisa equilibrada por oferta y demanda del mercado y sin derechos de exportación, antes que un dólar alto con derechos de exportación. "Pero eso es mejor para toda la Argentina, no sólo para el agro. Yo creo que un dólar a valor del mercado y sin retenciones genera mayor competitividad al país. Esto hay que hacerlo lentamente y con tiempo suficiente para que la industria se pueda reconvertir y salir a competir como lo hace el agro".

Impuestos y gastos

Para ello, dijo, es necesario también bajar la presión impositiva, bajar el gasto público, eliminar los impuestos distorsivos y generar mayor recaudación sobre la base de la ampliación de la base contributiva y no aumentando la presión sobre los que ya pagan.

Apuntar a tener una economía sólida y más competitiva, en la que todos los sectores productivos sean cada vez más eficientes, requiere además inversiones. "Y ésta es la visión del largo plazo que el plan económico hoy no avizora. Hoy no tenemos una visión de que vamos a tener un país más competitivo, sino que vamos a seguir teniendo un dólar alto con derechos de exportación y con fuerte asistencia social. Es decir, que vamos a continuar con todos los esquemas que veníamos llevando adelante a partir de la salida de la convertibilidad."

Para Ambrosetti, dentro de una visión a largo plazo, en los próximos dos años se podría dejar flotar suavemente el dólar a su valor de mercado; suavemente, sin shocks y, a la vez, comunicar a todos los sectores que la Argentina va a tender a un tipo de cambio real sin intervención del Estado. Entonces, el dólar va a valer lo que tenga que valer, la tecnología se va a poder importar en forma más barata y toda la población va a poder acceder a productos de mayor calidad y a mejores precios.

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