Lento avance de la siembra de trigo

Por Carlos Marín Moreno
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22 de junio de 2002  

"En la zona de Azul-Tandil, la siembra del trigo recién empieza porque se estuvo cosechando soja hasta la semana última y los excesos hídricos no dejaron trabajar", afirma Jorge González Montaner, especialista en el cultivo de Aacrea.

"La campaña se está encarando con mucha semilla propia y con reducciones en las aplicaciones de fertilizante fosfatado: en Azul, por ejemplo, muchos productores pasaron de 70 a 60 kilos por hectárea en potreros con labranza convencional y de 85 a 70 en siembra directa", agrega el profesional. Los análisis de nitrógeno dan niveles medios o bajos en gran parte de la región triguera IV: en Tandil se miden 30 kilos por hectárea por efecto del lavado de las lluvias y en Nicanor Otamendi es difícil pasar de 60-70 kilos contra 80-90 de años anteriores. En Tres Arroyos se registran niveles muy variables, de 30 a 60 kilos por hectárea.

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Luego de la devaluación aumentaron todos los costos de las actividades agropecuarias. La incidencia de este fenómeno ha sido mayor en la agricultura, pero también se nota en la producción de carne y leche, particularmente en algunos productos veterinarios.

Sin embargo, el incremento de los costos de sanidad no debería modificar sustancialmente los programas preventivos del establecimiento. Al menos, así lo entiende Ernesto Späth, especialista del INTA Balcarce, que interpreta que muchos costos sanitarios deben ser considerados como "una inversión y no como un gasto".

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El técnico clasifica las enfermedades de los bovinos en tres grandes grupos, según su posibilidad de ocurrencia. El primero incluye a las que aparecen siempre y que se las debe considerar indefectiblemente en la planificación porque son causantes seguras de pérdidas si no se previenen. En esta categoría se encuentran las afecciones provocadas por parásitos gastrointestinales, por la mosca de los cuernos y por las deficiencias minerales regionales, como la de cobre en el sudeste de Buenos Aires, por ejemplo.

En el segundo grupo se incluyen las que ocurren esporádicamente en un campo determinado, y son causantes de seguras pérdidas, no se implementan medidas de prevención y control. Son ejemplo típico las enfermedades asociadas con el clima y el manejo, como la tetania hipomagnesémica en vacas.

El tercer grupo engloba las afecciones que ocurren esporádicamente en un campo determinado, pero no es totalmente seguro que se repitan en el futuro. Es el caso de las enfermedades infecciosas endémicas como carbunclo y mancha.

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Para el control de enfermedades del primer grupo, Späth recomienda evitar el uso indiscriminado y repetido de antiparasitarios. Según su entender, es preferible recurrir a indicadores del estado de riesgo de los animales (análisis de materia fecal para determinar la cantidad de huevos de parásitos, etcétera). Esta precaución reduce la posibilidad de aparición de cepas resistentes. También recomienda evitar el uso excesivo de productos para el control de la mosca de los cuernos y de mastitis, para no generar resistencia en los dípteros y en las bacterias.

El control de las enfermedades del segundo grupo puede mejorarse con asesoramiento especializado para identificar los factores de riesgo desencadenantes e implementar medidas preventivas antes de la ocurrencia de los primeros casos. La prevención de enfermedades del tercer grupo debe ser realizada en forma sistemática. Las vacunas son de muy bajo costo unitario y las pérdidas por muerte de unos pocos animales superan ampliamente los costos de vacunación.

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