Llegó el turno del girasol

Por Pablo Adreani Para LA NACION
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23 de noviembre de 2002  

En estos últimos días el precio del girasol registró una suba de US$ 15 por tonelada llegando a tocar el máximo del ciclo comercial 2002/2003, cuando a mitad de semana las fábricas de aceite cantaron el numero mágico: "US$ 180 por mercadería con entrega en diciembre y enero".

En pleno ingreso de la cosecha de girasol del Norte el mercado busca afirmarse en lugar de acusar una baja técnica por la llegada de los nuevos granos. Esto es música para los oídos de los productores que este año optaron por la siembra de girasol; no se equivocaron y hoy están teniendo una rentabilidad potencial mucho mayor a la esperada en el momento que decidieron implantar una mayor superficie.

Demanda en aumento

Los fundamentals del mercado de girasol son alcistas, a pesar del aumento de la producción mundial proyectado para 2003, dado que la mayor demanda tracciona a la molienda y tendrá un efecto alcista sobre los precios. Se proyecta una cosecha mundial con un aumento de 2 mill./t para 2003, pudiendo alcanzar los 23,24 mill./t contra los 21,25 mill./t del ciclo anterior.

No obstante, también hay un fuerte aumento de la demanda mundial, que se proyecta en 20,70 mill./t, 2 millones por encima de la molienda de 2002 cuando se llego a los 18,70 mill./t. Es decir que en el balance final el efecto puede considerarse neutro pues el aumento de producción fue ampliamente compensado por la mayor demanda.

Para el ciclo 2002/2003 se proyecta una caída de 300.000 toneladas en la producción de girasol de la Unión Europea. Mientras que las cosechas en Europa del Este acusan un aumento de 200.000 toneladas, llegando a los 2,57 mill./t, contra los 2,33 mill./t del año anterior.

La sorpresa la dio la ex Unión Soviética con una cosecha proyectada de 6,70 mill./t, contra los 5,34 mill./t del ciclo pasado. Respecto de la Argentina, el USDA estimó un volumen de producción de 4 mill./t, contra los 3,70 de la campaña precedente. Las proyecciones de AgriPac indican un volumen de producción de 4,30 mill./t.

El dato central es que ya está por concluir la cosecha de girasol en los países del hemisferio norte y hoy solamente hay dos proveedores que pueden hacer frente al aumento de la demanda de aceite: la ex Unión Soviética y la Argentina. En este sentido, la Argentina se ve beneficiada por la mayor demanda y por la cosecuente suba de los precios.

Nuevamente la Argentina crece por factores externos y no por una política de aliento agroexportadora. Por el contrario, aún en el peor momento para el campo, con retenciones que implican una transferencia de recursos por US$ 1700 millones, se evidencia una suba en los precios internacionales que licúan el efecto de las retenciones.

En este momento se impone que quienes gobiernan la Argentina definan reglas de juego claras y estables, al menos para los próximos 12 meses, y así, como comprometieron a los gobernadores para poder llegar a un pacto con el FMI, también comprometan a toda la comunidad de políticos para arribar a un pacto con la producción. ¿No será este el momento de proponer al FMI un programa de desarrollo sustentable basado en las exportaciones agroalimentarias, comprometiendo el futuro pago de la deuda externa al crecimiento de las exportaciones agroalimentarias?

El autor es analista de mercados y director de AgriPac Consultores.

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