Los vecinos de Cabana defienden su reserva

(0)
24 de septiembre de 2005  

CABANA.- La conciencia del ambientalismo tiene en esta villa, que forma parte de Unquillo, a 35 kilómetros de Córdoba, un arraigo profundo, cuya expresión palpable es la consolidación de la segunda reserva natural de la provincia, Los Quebrachitos, de poco más de 5000 hectáreas.

La zona, por cierto, ya tiene experiencia en el mantenimiento ecológico de la región, gracias a la reserva hídrica de La Quebrada, cercana a Los Quebrachitos, y que representa una de las barreras más importantes para el mantenimiento del medio ambiente en Córdoba.

Este afán de preservar el medio refleja, además del necesario apoyo de la intendencia de Unquillo, un compromiso decidido por parte de los vecinos para defender palmo a palmo la integridad de su reserva.

Si bien existen conflictos, éstos tienen por el momento relación con cierta falta de definiciones, ya que la reserva está en una zona cuya jurisdicción no es clara, como tampoco la jurisprudencia sobre cómo debe actuar el Estado frente a la propiedad privada.

Celina Daltoé, una de las vecinas que recorren la reserva a modo vigilante, sostiene que no hay ningún control de lo que se construye, como tampoco del uso del suelo y del agua (uno de los graves problemas que tiene esta zona es la falta de agua). "La salud de la reserva está comprometida. Hay impedimentos tanto burocráticos como técnicos para resolver situaciones específicas que ponen en peligro este espacio", agregó Daltoé.

Por su parte, Eugenio Pettigiani, asesor en ambientalismo del intendente local, Germán Jalil, señaló a LA NACION que el paso siguiente es la zonificación de la reserva, indispensable para desarrollar un trabajo serio en el área de medio ambiente.

"Lo que tiene una importancia capital es el necesario consenso entre los propietarios que están dentro de la reserva; el mantenimiento de la zona tiene que contar con el acuerdo de las partes", agregó el asesor.

Mientras la intendencia marcha paso a paso, los vecinos de Cabana se movilizan en pos de mantener la zona protegida de aquellos proyectos que llevan adelante trabajos de tala tanto para hacer caminos como countries.

Medio ambiente y arte

Por otro lado, Unquillo trabaja en renovadas políticas de turismo, en el que tanto la reserva natural como el espíritu artístico que domina la zona sean argumentos de venta para atraer a un turismo que busca otro tipo de encuentro en su tiempo libre. Si bien los vecinos no desconocen las ventajas del turismo, encuentran que debe tener, en cuanto a la reserva como paseo, un marco preciso como para evitar problemas respecto del medio.

Entre los vecinos sobresale el ánimo proteccionista de Elcke Hardebeck, que, con una conciencia fuertemente ambientalista, representa el sector más comprometido con la reserva. Su propiedad tiene 400 hectáreas y señaló que cualquier asunto vinculado a recorridos turísticos debe contar con un soporte educativo que prepare al visitante.

"No es tan sencillo atraer gente y que cuide la reserva. De otra manera terminaríamos con inconvenientes con la basura, pequeños focos de fuego y que la poca fauna que quedó en el lugar huya hacia zonas donde termina estando aún más en peligro", dijo "la Elcke", tal como se la llama aquí.

Sobre este punto coincidió con Daltoé en que no se hace mucho de parte de la intendencia. "Que la zona crezca está bien. Pero que crezca hacia otro sector, no sobre la reserva", dijo.

Con algunas decisiones acertadas en términos de protección de medio ambiente, la comuna esperaría que las partes (las inmobiliarias interesadas en la zona y los vecinos) vayan acercándose en busca de un necesario consenso que permita la existencia pacífica de Los Quebrachitos sin detener el crecimiento de Unquillo.

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.