Maíz transgénico en la UE

Bruselas asumió la responsabilidad después de la división del Grupo de los Quince
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30 de abril de 2004  

BRUSELAS.- En el largo camino para levantar la moratoria a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), el martes último les tocaba el turno a los ministros de Agricultura ya que, por dos veces, los expertos del Comité Permanente de la Cadena Alimentaria habían fracasado en su intento de alcanzar un acuerdo.

La Unión Europea (UE) se enfrenta en esta materia al fuerte rechazo que los transgénicos provocan en las opiniones públicas de muchos países; y también a la presión de los Estados Unidos, que han presentado una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio contra la moratoria.

Durante la votación del martes, sólo Italia y España cambiaron respecto de las posiciones ya conocidas.

El gobierno de Roma pasó de la abstención al «síª, mientras que el español recorrió el camino contrario. Seis países -Irlanda, Gran Bretaña, Holanda, Suecia, Italia y Finlandia- apoyaron la autorización del BT-11. Tres más -Alemania, Bélgica y España- se abstuvieron. Y otros seis -Francia, Austria, Luxemburgo, Dinamarca, Portugal y Grecia- mantuvieron su voto contrario.

Giro español

El secretario general de Agricultura, Fernando Moraleda, anunció un giro en la política española de transgénicos, y explicó que la abstención de España exige "más garantías" antes de autorizar este tipo de productos en la UE.

"Nos hemos alineado con los países que piden más garantías para su instauración en el conjunto de países. Es un giro del nuevo gobierno sobre una posición altamente sensible para España."

Moraleda no supo precisar a qué tipos de garantía se refería, y se limitó a explicar que el Ejecutivo socialista confía «en los comités científicos sobre los OGM, no en la presión de las multinacionalesª.

Se da la circunstancia de que los comités científicos de la Unión Europea ya han dado su visto bueno al maíz BT-11 al considerar que no tiene ningún efecto negativo sobre la salud humana.

La división entre el Grupo de los Quince traslada la "patata" caliente a manos de la Comisión Europea, que tendrá que asumir la responsabilidad de esta decisión altamente polémica.

El comisario de Salud Pública, David Byrne, criticó la «decepcionanteª incapacidad de los ministros para alcanzar un acuerdo, y expresó su confianza en obtener luz verde del colegio de comisarios en breve.

El proceso de autorización podría empezar a tramitarse el próximo 4 del mes que se inicia. "Espero que este dossier llegue a la mesa de la Comisión a fines de mayo o principios de junio", declaró Byrne. "Creo que no habrá oposición", dentro del ejecutivo comunitario, añadió.

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