Negocios informales en beneficio del planeta

En Estados Unidos se registran operaciones con bonos de reducción de emisiones de gases que perjudican la atmósfera En rigor, ese país debería generar un cambio tecnológico para mitigar en gran medida el daño ambiental, señalan voces críticas Aporte de la siembra directa al secuestro de carbono
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10 de mayo de 2003  

Consecuencias del uso del suelo. Se observa claramente el efecto de las diferentes prácticas agrícolas a lo largo de los años en los agrosistemas pampeanos. Vale destacar cómo a partir de la década de los noventa se incrementa significativamente el porcentaje de materia orgánica por la expansión de la siembra directa.

Un par de meses atrás, la Pacific Northwest Direct Seed Association ( www.directseed.org ), una asociación de productores de siembra directa (con rasgos parecidos a la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa), que comprende los Estados de Washington, Idaho y Oregon, en el noroeste de los Estados Unidos, recibió un pago por su aporte a la conservación del medio ambiente.

Se trata de una retribución de US$ 75.000 que percibieron 77 productores que cuentan en conjunto con unas 16.000 ha de cultivos en siembra directa. Estos farmers suscribieron un acuerdo con la firma Energy Corporation ( www.energy.com ).

Ambas organizaciones se comprometieron con el amplio objetivo de reducir en alguna medida el calentamiento global del planeta. Los científicos han probado que los cultivos realizados en siembra directa son capaces de efectuar un balance del elemento carbono muy favorable para la atmósfera.

Este acuerdo, realizado en el ámbito de los Estados Unidos, funciona en forma particular y por fuera de lo que se denomina el Protocolo de Kyoto. "En este sentido cabe apuntar que ese país no suscribió el mencionado compromiso que tiende a reducir las emisiones. En otras palabras, se trata de un acuerdo privado en un mercado informal", comentó Nazareno Castillo, responsable de la Oficina Argentina del Mecanismo para un Desarrollo Limpio, que depende de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. "Nuestro país suscribió el mencionado protocolo y lo ratificó. En este caso la siembra directa no podría tener un mercado de certificados o bonos de carbono dentro del ámbito del acuerdo. Hasta 2012, por lo menos, la siembra directa no estará dentro de él y, por lo tanto, no se pueden comercializar bonos entre los países integrantes del mencionado acuerdo", agregó Castillo.

Eso sí, en el ámbito privado las empresas argentinas puede manejarse de la manera que mejor les convenga. Se trataría de convenios privados entre empresas, por ejemplo.

Hecha esta salvedad, conviene recordar que el avance en la superficie con siembra directa en nuestro país podría representar una oportunidad para aprovechar este tipo de acciones particulares en materia de mitigación del efecto invernadero.

Investigaciones

Según estudios de INTA, los suelos muestran una capacidad potencial de mejorar la cantidad de materia orgánica entre 14 y 18 toneladas en los primeros 15 centímetros de suelo en sólo 6 años. Ello implica secuestrar desde 26 hasta 34 toneladas de dióxido de carbono en dicho lapso.

Si el mercado del carbono se generalizara en el mundo muchos productores argentinos estarían en condiciones de recibir un aporte monetario extra por cuidar el medio ambiente. Prácticamente la mitad de la superficie agrícola doméstica está bajo siembra directa.

"Análisis realizados por el Instituto de Suelos del INTA Castelar muestran que sobre 5 millones de hectáreas de la región maicera tradicional los niveles de materia orgánica pasaron de un 3,2 por ciento promedio en suelos con rotación agrícola-ganadera, al 2,7 por ciento en suelos sometidos a agricultura continua", comentó Roberto Casas, responsable del Departamento de Suelos del INTA Castelar.

"Mediante la utilización de sistema de siembra directa se podría incrementar en forma sostenida el nivel de materia orgánica de los suelos hasta llegar a los niveles óptimos posibles. Esto significa que podría incrementarse la cantidad de carbono secuestrado en el suelo a la vez que disminuir las emisiones a la atmósfera", finalizó.

Simbólico antecedente

Si bien el monto recibido por los productores del noroeste de los Estados Unidos no representa un volumen de dinero altamente apreciable, el gesto de pagar por cuidar el ambiente marca un avance concreto en la materia. Cuantitativamente, el acuerdo es casi irrelevante, pero simbólicamente resulta importante.

Es muy probable que en los años por venir nazcan varios mercados de bonos o créditos de carbono que puedan cotizar de acuerdo con el conocido juego de oferta y demanda.

La compañía eléctrica norteamericana pagará los farmers y recibirá en contrapartida bonos por la emisión de gases perjudiciales a la atmósfera. Los productores que integran el proyecto, según se anunció, reducirán de la atmósfera 30.000 toneladas de dióxido de carbono en los próximos 10 años. Vale precisar que este acuerdo está firmado entre una joven asociación de productores en siembra directa (apenas cuenta con dos años de vida) y la poderosa compañía Energy, que genera 30.000 megavatios para 2,5 millones de consumidores de Arkansas, Louisiana, Mississipi y Texas, y cuya sede central está en la otra punta del país, Nueva Orleans.

Tropiezos políticos

La reducción de la concentración de carbono en la atmósfera es un objetivo ciertamente importante, aunque tropieza con algunos argumentos de índole político-económicos de gran envergadura.

La reducción de gases nocivos se podría hacer de una manera contundente cambiando las formas de producción industriales altamente generadoras de gases de efecto invernadero por otras más modernas y con baja polución.

Esto tiene un altísimo costo para la economía mundial y los países desarrollados. Estados Unidos, en particular, no ha decidido avanzar francamente por este camino. Ciertamente sería una de las razones por las que ese país no avaló el protocolo de Kyoto. Por este motivo, la producciones agrícolas en siembra directa (y la forestación claro está), aparecen como alternativas prácticas y viables para la reducción de la contaminación.

"Las investigaciones demuestran que si se quiere reducir el recalentamiento que produce el efecto invernadero se necesita trabajar con siembra directa y reducir lo máximo posible las labranzas convencionales", comentó Donald Reicosky, científico de suelos del North Central Soil Conservation Research Laboratory, en Morris, Minnesota.

Consecuencias del uso del suelo

Se observa claramente el efecto de las diferentes prácticas agrícolas a lo largo de los años en los agrosistemas pampeanos. Vale destacar cómo a partir de la década de los noventa se incrementa significativamente el porcentaje de materia orgánica por la expansión de la siembra directa

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