Nuevos jugadores en el negocio de siembra de campos

Fernando Aftalion (H)
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19 de enero de 2013  

Mientras los grupos más grandes seguían sembrando enormes superficies en campos alquilados, muchos otros en el mismo negocio intentaban descifrar cómo hacían éstos para obtener una rentabilidad razonable con los quintales que pagaban y manteniendo esas megaestructuras.

El supuesto nuevo paradigma de "las economías de escala" que se potenciaría con redes asociativas, paquetes tecnológicos, eficiencia, gerenciamiento moderno, socios financieros y apalancamiento agresivo permitiría conquistar la región primero, y el mundo después.

Aunque algunos escépticos no compraron el paradigma, muchos cayeron seducidos por el glamour, sentido de pertenencia y ganancias que prometía el nuevo modelo, mientras que otros fueron arrastrados por la ola y vorágine del mercado.

En los inicios, un financiamiento variado y competitivo, las commodities en aumento y un clima favorable "ratificaban" el modelo.

Si bien los desconfiados y aquellos con menores recursos financieros siguieron alquilando campos, fueron perdiendo superficie por no querer o bien no poder convalidar precios de subastas impulsadas por los fans del paradigma.

Fin de la utopía

Cuando el clima empezó a hacer estragos surgieron las primeras dudas, aunque la mayoría seguía obsesionada en la carrera de escala donde parecía mas importante el número de hectáreas que el de rentabilidad y sustentabilidad del negocio.

Así, el camino que prometía convertirse en la autopista del futuro terminó en un callejón sin salida: las pérdidas terminaron desnudando la utopía de la escala en este negocio, poniendo en evidencia graves fallas en la estrategia, destapando conflictos de intereses entre operadores e inversores y mostrando la verdadera cara y codicia de ciertos fondos.

Algunos jugadores claudicaron y varios más están en proceso de reestructuración (achicando superficie en provincias y/o países, despidiendo personal, cortando gastos y vendiendo activos), renegociando alquileres y deudas, y dando explicaciones a los inversores.

Al final, los supuestos escépticos y desconfiados terminaron siendo los más realistas y sensatos. Desde los propietarios-productores que salen a alquilar campos para diluir costos o los que sin ser propietarios lo hacen con una visión a largo plazo.

Si bien unos ya contaban con una estructura operativa y otros se hicieron de abajo, tuvieron en común ser competitivos con una gestión eficiente, incluyendo disciplina en el retorno/riesgo y criterio en la selección de campos/zonas .

Este aprendizaje marcará un nuevo piso desde el cual el empuje y las nuevas ideas de quienes participan le darán un impulso renovado a la evolución del negocio de siembras.

Como las barreras de entrada al negocio son mínimas, el mapa de jugadores irá buscando un nuevo equilibrio con asociaciones productivas para reducir el riesgo, expansiones de área selectivas, planes de siembra realistas y viables de ejecutar con estructuras más flexibles, eficientes y de bajo costo.

Nuevas fórmulas

Aunque es difícil anticipar cual será la nueva dinámica por la combinación de trabas comerciales, distorsiones, atraso cambiario, asfixia/burocracia fiscal y volatilidad, si se apunta a una rentabilidad anual superior al 20%, entonces los propietarios-rentistas tendrán que elegir entre aceptar alquileres mas realistas o trabajar los campos ellos mismos.

Para potenciar la rentabilidad y lograr una mayor integración se podrán evaluar desde las nuevas variantes de joint ventures con empresas por su creciente necesidad de asegurar parte de su originación o canal de venta hasta la siembra de cultivos semiintensivos e intensivos y proyectos industriales. En cualquier caso es necesario una mínima escala y no cometer el error de subestimar ni de improvisar en el análisis de la inversión y su financiamiento. E idealmente ir de la mano de socios con experiencia y sinergias para minimizar riesgos y capital.

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