Pérdidas invisibles

El estado obsoleto del parque de maquinaria agrícola afecta los resultados de la cosecha y provoca
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22 de diciembre de 2001  

Uno de los principales problemas que se presentan para alcanzar una mejora en la productividad del campo es, sin duda, la imposibilidad del recambio de la maquinaria agrícola añosa o con rasgos de pérdida de eficiencia y trabajos de alta calidad en la tarea de todos los días. Por lo menos, en lo que concierne al parque total del país.

"El parque de cosechadoras cuenta con 18.000 unidades y una antigüedad promedio de 10 a 12 años. La renovación cíclica resulta insuficiente de acuerdo con las necesidades", comentó Héctor Sendoya, gerente de ventas de John Deere Argentina, ubicada en Granadero Baigorria, Santa Fe.

"Este año con suerte se habrán vendido en total cerca de 650 máquinas cosechadoras, nivel muy bajo para una buena reposición y que está muy lejos de las 1570 que se vendieron en 1996", completó Sendoya.

Por su parte, Mario Bragachini, del Inta Manfredi, expresó: "De haberse invertido en los dos últimos años un 35% más en cosechadoras y cabezales maiceros y girasoleros se podrían haber capturado 212 millones de dólares más por año en las últimas dos campañas".

Dicho de otro modo, si se invirtiera una suma de 32 millones más por año en cosechadoras y cabezales (que se amortizan en 8 años), entraría en el país más de 200 millones de dólares extra.

Ciertas tendencias agronómicas agudizan aún más la necesidad de ampliación y renovación del parque de cosechadoras. El auge de las variedades de soja del grupo IV (de ciclo corto) así como la mayor permanencia en el campo de los híbridos de maíz Bt, y ahora los maíces de segunda, acercan los períodos de cosecha del maíz y de la soja.

Así es como el país necesita una gran cantidad de máquinas trilladoras bien reguladas en un corto lapso. Todo un desafío.

También las pérdidas

La mesa era larga, ancha y estaba muy bien iluminada; alrededor de ella se sentaron, muy atentos, una veintena de profesionales de la agronomía que trabajan coordinando las siembras de 65.000 hectáreas de Los Grobo SA, en distintas regiones de la pampa húmeda.

Un cuarto de hora de animada charla y con buenos datos en las notebooks (computadoras portátiles) resultaron suficientes para llegar a una conclusión contundente y llamativa: "Una pérdida de sólo cuatro por ciento de los granos en los distintos procesos de la cosecha de la soja y el maíz equivale a la reducción de casi la mitad del margen bruto por hectárea (margen total: 48 y 40 pesos, respectivamente) de una soja de 30 quintales y de un maíz de 75". Se consideraron cifras similares cuando se analizó al cultivo del trigo, grano que está actualmente en plena cosecha en la zona sudoeste y sudeste de Buenos Aires.

Increíble pero cierto. Un proceso muy desprolijo de trilla mecánica pulveriza las ganancias totales. Eso suena razonable.

Ahora bien, conviene saber también que muy pequeñas pérdidas en la cola de la máquina (a veces imperceptibles a simple vista) redundan en altas reducciones de los márgenes de los cultivos. A esto hay que otorgarle mucha atención.

La solución pasa por dos vertientes. Una, centrada en el esfuerzo de inversión y la otra, algo más practicable, que requiere más ingenio que dinero: regulación de la cosechadora. Y también en la selección de los mejores momentos de cosecha.

Estos simples procesos realizados por los "cosecheros" y también supervisados por los dueños del cultivo suelen resultar un excelente negocio para los que producen. Conclusión simple: la poca desatención no brinda rentabilidad.

Un estudio del Inta Manfredi estima que para los cuatro principales cultivos (soja, trigo, girasol y maíz) "se registran pérdidas debidas a los procesos inadecuados de recolección del orden de los 1000 millones de dólares/año para todo el país (en ciclos con anomalías climáticas)". Un valor que la percepción de los agricultores no debería dejar pasar.

En otros rubros de la maquinaria agrícola se registran también conflictos que pueden resolverse con un poco de sensatez y con poco gasto.

Por ejemplo, se escucha comentar a Heri Rosso, destacado productor mediano de Marcos Juárez: "Hacer una buena pulverización no es tirar líquido en el campo, es mucho más que eso. Resulta un desatino, por ejemplo, utilizar las mismas pastillas para todos los trabajos de pulverización". Herbicidas, fungicidas e insecticidas cuentan con juegos de pastillas específicos. "Existen, hoy en día, aplicadores que por descuido no cambian las pastillas en tres o cuatro temporadas", comentó Nency Zanuzzi, de la firma Pla, con sede en Las Rosas, Santa Fe.

Otro tema que preocupa a los fabricantes de maquinaria agrícola es el crédito fiscal y el IVA. Miguel Angel Pla, titular de la firma que lleva su nombre, comentó: "Estoy preocupado por todo lo concerniente al mantenimiento de las pulverizadoras, pero también creo que resulta necesario solucionar problemas como el del crédito fiscal. Llevamos acumulados unos 900.000 dólares de diferencia de IVA entre la compra de materia prima y la venta de las máquinas. Esto representa un problema paralizante para la industria nacional".

En tanto, Carlos Castellani, titular de la firma de maquinaria agrícola Apache, ubicada en Las Parejas, Santa Fe, reconoce que resultó una necesidad para su empresa adaptarse a los nuevos tiempos. Tradicionalmente fabricantes de arados, cinceles, cultivadores de campo y rastras, en pocos años debieron mudar su producción hacia las sembradoras de siembra directa. Este no es un cambio menor, representa la variación de un estilo completo de producción.

"Los productores quieren eficiencia en el manejo del suelo y en la conservación del agua. Nosotros, los fabricantes, tenemos que dárselas a través de productos como sembradoras versátiles, de gran tamaño, a veces neumáticas y que sean capaces de fertilizar según las necesidades", comentó Castellani.

Otras firmas, como Schiarre, apuntan en el mismo sentido. Efrén Ulla, gerente general de la firma, acaba de anunciar que lanzará al mercado en ExpoChacra 2002 un nuevo modelo con doble disco plantador que tiene por finalidad avanzar en el desarrollo de su tradicional disco y zapata. "Esta es una manera de mejorar las implantaciones de los cultivos", finalizó.

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