Planificar en tiempos de inestabilidad

En un contexto agresivo, más que nunca es imprescindible determinar reglas y asegurar su seguimiento
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22 de junio de 2002  

"La situación que se desencadenó desde principios de año -con la vorágine de leyes, decretos y resoluciones promulgadas por el gobierno del presidente Duhalde- puede asemejarse al paso de un tornado: un fenómeno que causa graves daños, pero en forma despareja, y que puede volver después de su primera aparición", afirmó Teodoro Zorraquín, gerente del çrea de Economía de Aacrea, al hablar en una Jornada de Análisis de la Coyuntura organizada por la entidad.

Actitudes

"Un fenómeno como el actual -prosiguió- provoca distintos efectos y se puede enfrentar con diferentes actitudes: con ímpetus expansivos o luchando por la supervivencia como situaciones extremas. Esas actitudes condicionan las decisiones posteriores y la formulación de estrategias", agregó.

El proceso descripto se puede analizar con una matriz de fortalezas y debilidades. Por ejemplo, si una empresa llega fuerte al nuevo escenario, con suficiente liquidez, puede considerar que está frente a una oportunidad y que quizás es el momento de intentar una expansión. Si se cree que hay un marco de oportunidad pero la empresa se encuentra débil, será un momento de reposicionamiento, en el que se achica la superficie que se alquila y se fortalece la empresa madre, por ejemplo.

Un tercera situación es la empresa fuerte pero con un empresario que avizora amenazas. En ese caso, puede corresponder la diversificación de activos y de actividades tratando de disminuir riesgos. Por último, para quienes tienen empresas débiles y se sienten amenazados puede haber llegado, quizás, el momento de la liquidación, con un retiro temporario o permanente.

Funciones importantes

Las funciones más importantes del empresario son la planificación y el control: en un contexto agresivo, más que nunca, es imprescindible establecer reglas por escrito y asegurar su seguimiento.

"Muchos pueden argumentar que es difícil llenar los casilleros de un plan en un contexto inflacionario e incierto. Pero la contestación a esa inquietud es hacer tantos planes como sea necesario, rompiéndolos y volviéndolos a hacer en cada cambio contextual", propuso Zorraquín.

Uno de los problemas por resolver en 2002 es el de la liquidez: "Hay riesgo de quedarse sin nafta a mitad del camino por las conocidas restricciones en el financiamiento de insumos, encarecimiento de servicios, etcétera. Eso exigirá cambiar hábitos y para prevenirlo hay que privilegiar la confección de presupuestos", aconsejó el técnico.

En función de todo lo expuesto, los criterios para hacer un plan para la empresa en momentos de inestabilidad son los siguientes:

  • Plantear distintos escenarios, preferentemente por escrito.
  • Usar precios actuales de insumos en pesos, por ser el dato disponible.
  • Usar precios futuros si existen o, si no, plantear los distintos escenarios posibles.
  • Usar precios actuales para los gastos fijos, pero considerando sus posibles variaciones relativas.
  • Conclusiones

    Zorraquín avizora los siguientes comportamientos en 2002:

  • Este año va a ser de escritorio y de producción. Sin descuidar los potreros, habrá que dedicar más tiempo que el usual a pensar en los números.
  • La liquidez en pesos tendrá que ser la justa para pagar los gastos. Primero es necesario ver en qué se va a gastar lo que se va a cobrar por ventas.
  • Hay que usar pocos indicadores claros para manejar a las empresas.
  • No descuidar el manejo de impuestos, sobre todo de Ganancias, porque puede tener gran peso en 2002.
  • En épocas de crisis la inteligencia es superior al conocimiento. Esto no quiere decir que el conocimiento no valga, sino que el que teníamos antes puede no ser el indicado para este nuevo escenario.
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