Predomina la cautela

Por Héctor Müller De la Redacción de LA NACION
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31 de mayo de 2003  

Curiosamente, mientras el nuevo presidente, Néstor Kirchner, dio el domingo último al asumir en su cargo, entre otros aspectos sumamente importantes, un fuerte respaldo a la producción y al trabajo, a muchos kilómetros, en Córdoba, cerraba exitosamente la muestra dinámica AgroActiva 2003.

En principio, tal vez una cosa no tendría mucho que ver con la otra. Sin embargo, si se piensa brevemente, se podría establecer una importante relación entre ambos aspectos.

Mientras juraba un nuevo presidente de la Nación, AgroActiva estaba reflejando que el país cuenta con un sector pujante, en plena expansión, y que es el primero que se puede convertir en la base fundamental de la recuperación económica del país.

Avidas de conocimiento y con la clara intención en muchos casos de continuar incorporando tecnología, 104.271 personas -lejos de las 73.000 del año anterior- recorrieron la muestra durante los cuatro días de desarrollo. Se vieron cerca de 2000 máquinas y se presentaron más de 500 empresas vinculadas directa o indirectamente con el agro.

Más ventas

Tal como informó LA NACION, este año se vendería, en promedio, un 30% más de maquinaria que en 2002. Principalmente, sembradoras, cosechadoras, pulverizadoras y embolsadoras de granos secos.

En declaraciones que hizo a LA NACION durante la exposición, Jorge Luis Médica, titular de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), estimó que en 2003 las empresas asociadas a la Cámara venderían unas 4500 sembradoras, 500 más que el año último. Además, las cosechadoras rondarían las 800 unidades, 200 más que en la campaña anterior.

Por otra parte, se están dando los primeros pasos hacia la exportación de maquinarias.

Como ya se sabe, se espera una cosecha récord de 70.600.000 toneladas provenientes de la campaña anterior, y se considera que el ciclo que viene apunta a ser similar.

Con estos pocos pero significativos datos se busca, simplemente, insistir en una realidad que cobra peso por sí misma. Si "los acreedores tienen que entender que sólo podrán cobrar si a la Argentina le va bien" y si, además, se buscará "hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que sus padres sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo", como dijo en su discurso el Presidente, tanto él como su Ministerio de Economía deberían estar absolutamente convencidos de que es en la cadena agroindustrial donde encontrarán las respuestas más rápidas para poder lograr esos y otros objetivos fijados.

En general, el sector le ha abierto una "carta de crédito" al primer mandatario, y las entidades -con excepción de la inquietud manifestada en una asamblea de productores de la Federación Agraria Argentina- se han mostrado muy prudentes y cautelosas.

Por ejemplo, aun antes de que asumiera, Coninagro, entidad presidida por Mario Raiteri, en un comunicado titulado "Una nueva esperanza", alentó al doctor Néstor Kirchner como nuevo presidente de los argentinos y le deseó el mayor de los éxitos, porque en definitiva redundará en el bienestar del país.

La entidad cooperativa confió en que los objetivos planteados como emblema por el nuevo gobierno incluyan, además, un reconocimiento de las reales necesidades del sector agropecuario, y abogó porque el país pueda lograr "una identidad propia y genuina, con decisiones que apunten a una consolidación del ser nacional, lejos de cualquier servilismo excluyente".

Con el título "Ahora con el apoyo de todos", la Sociedad Rural Argentina (SRA), también antes del 25 del actual, convocó a la ciudadanía toda para que, "por encima de intereses sectoriales, con el apoyo de todos, encontremos los caminos de consenso pluralista que nos lleven a la paz social como objetivo, a la reactivación económica como meta y al crecimiento sin discriminaciones como estructura permanente".

En marcha

La entidad ruralista agregó: "El país necesita ponerse en marcha y, como siempre, los productores agropecuarios estamos dispuestos a poner el hombro. Sólo faltan reglas de juego claras y permanentes. Vocación de servicio de gobernantes y gobernados, y la toma de conciencia colectiva de que el tema no somos nosotros, sino nuestros hijos y nuestros nietos".

Dentro de este contexto, únicamente el Consejo Delegado Distrito 7 -norte de Buenos Aires, sur de Santa Fe-, de la Federación Agraria Argentina, el martes por la tarde expresó "su preocupación e inquietud" tras el mensaje del flamante presidente aunque lo definió como positivo en cuanto a orientación general.

A los asambleístas le preocuparon los siguientes aspectos: 1) que no hubo (en el discurso) referencia alguna al sector agropecuario, verdadero impulsor de la economía nacional; 2) la disolución del Ministerio de la Producción y su absorción por la cartera de Economía no se entiende en un gobierno que pretende basar su acción en el trabajo y la producción; 3) la falta de consulta a las entidades sobre la futura política agropecuaria.

Al margen de estas observaciones a sólo pocos días del nuevo gobierno, lo cierto es que el sector en su gran mayoría entiende que las nuevas autoridades merecen un compás de espera.

Pero eso sí, el agro desea, y puede hacerlo, convertirse en uno de los grandes protagonistas del cambio; por lo tanto, le sobran razones para querer ser escuchado.

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