Preocupación por la sobreproducción de azúcar

Brasil quiere aumentar la mezcla de alcohol en las naftas para defenderse del boom del GNC y promueve el uso del biodiesel; no se prevén riesgos para el mercado argentino
Mercedes Colombres
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28 de febrero de 2004  

La industria sucro-alcoholera brasileña vive una crisis sin precedentes, por los excedentes acumulados en la producción de azúcar (60%) y alcohol (50%) que harían tambalear el precio de la commoditie, de la cual Brasil es el mayor productor mundial.

La situación no plantea por ahora el riesgo de que la Argentina sea el destino del excedente brasileño, aunque los especialistas no niegan que en el futuro el arancel del 20% a la importación de azúcar que tiene el país podría ser la moneda de cambio en algún acuerdo comercial con el mayor socio en el Mercosur.

"Brasil tiene un panorama complicado para 2004, porque los stocks disponibles exceden a su demanda interna y el precio internacional está tendiendo a la baja", dijo Jorge Zorreguieta, presidente del Centro Azucarero Argentino (CCA). Para la Argentina ésto no es grave, "ya que sólo exporta un 20% de su volumen de producción total, pero para Brasil sí, porque exporta 14 de las 25 millones de toneladas que fabrica, y al ser los mayores productores cualquier cosa que les pase a ellos afecta indirectamente al resto de los grandes exportadores", agregó.

El excelente rendimiento de la caña en 2003,el contexto de precios internacionales en baja y el boom del uso de GNC como combustible, luego del descubrimiento de nuevas reservas de gas en el país vecino, desataron la crisis y fueron factores determinantes para que los productores brasileños reclamaran medidas de protección al Gobierno.

"Por eso, la Cámara Sectorial del Azúcar y Alcohol quiere aumentar un 5% la mezcla de alcohol en las naftas, con lo que se absorbería 1500 millones de litros de alcohol, entre otras medidas", dijo Zorreguieta.

El directivo explicó que este tipo de reacciones de parte del sector azucarero es muy frecuente en la mayoría de los países productores desarrollados, ya que "el sector ha sido tradicionalmente considerado estratégico por ser una gran fuente de trabajo y fomentar la formación de pueblos alrededor de las fábricas".

Por ello es usual que los azucareros presionen a sus gobiernos, y sus gobiernos presionen en los foros internacionales para que se proteja a la commoditie, como pasa en los casos de Brasil, la UE y Estados Unidos. "La UE subsidia un 300% a sus productores para que exporten,y así, cuando el costo de producción a nivel mundial la tonelada se produce a 200 dólares, en Europa el costo es 700, y los gobiernos pagan la diferencia", ilustró.

La política de defensa al azúcar implementada en el caso brasileño incluye subsidios la producción de caña, varios diferimentos impositivos y créditos agrícolas blandos a tasas inferiores a la tasa Selic de referencia, y muy por debajo de las vigentes en el sector financiero privado.

Además, Brasil actualmente planea implementar un plan de cogeneración de electricidad, denominado Proinfa, que va a permitir aumentar la facturación de sus ingenios en un 20%, amparado en contratos a 20 años de duración, con precios que aseguran la rentabilidad del negocio y que están por encima de los precios de las fuentes tradicionales de energía.

Para la zafra 2004 Brasil excedió un 6% sus previsiones de producción de caña, al alcanzar un total de 315 millones y 320 millones de toneladas.

En 2003 Brasil exportó 9,3 millones de toneladas de azúcar, 800.000 toneladas menos que en el período anterior, a pesar de que la producción fue mayor.

El efecto GNC

El reciente boom del GNC también es una fuente de dolores de cabeza para los productores brasileños, porque ha generado un menor consumo de combustible, que en Brasil se hace con una proporción de alcohol, y más excedentes de caña.

"Brasil fomentó el uso de alcohol en la nafta para dejar de importar nafta, por lo que creó subsidios que fomentaron la producción y logró producir combustible a precios menores, pero ahora eso tiene un efecto negativo porque cada vez se usa más el gas", comentó Zorreguieta.

Desde distintos sectores se está intentado revisar la política de GNC y se fomenta el uso de biodiesel y autos a alcohol, para que la demanda de combustible no siga cayendo.

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