Preparado para competir

La asunción de Néstor Kirchner como presidente de la Nación abre una nueva perspectiva al sector agroalimentario
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24 de mayo de 2003  

La asunción de Néstor Kirchner como presidente de la Nación abre nuevas perspectivas para el sector agropecuario. Tras la conflictiva y problemática salida de la convertibilidad demostró ser el único segmento de la economía que podía ofrecer una rápida capacidad de reacción ante la crisis. Sin embargo, el Gobierno, con el aumento exponencial de los derechos de exportación y la negativa a otorgar el ajuste por inflación en el impuesto a las ganancias, vio en el campo sólo una fuente de recursos para cerrar los agujeros fiscales.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, que tuvo enfrentamientos con parte de la dirigencia gremial agropecuaria, tendrá una base de sustentación política más sólida en la segunda etapa de su gestión. Por conocer acabadamente las cuestiones productivas quizá tenga la oportunidad de desarrollar una política específica para el sector agroalimentario. Tras la reestructuración del gabinete, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) quedará directamente bajo su órbita al desaparecer el Ministerio de la Producción.

"El nuevo proyecto nacional debe transformar al campo, al sector agroalimentario y agroindustrial (que en realidad debería comenzar a llamarse Sistema Agroalimentario Nacional), en una prioridad estratégica de orden nacional", se afirma en el libro "Plan de gobierno", que Kirchner presentó durante la campaña electoral.

Según la plataforma política, el campo y la agroindustria deben ser motores "del empleo y la competitividad" sustentados "en una compleja red de articulaciones entre el mercado interno y las exportaciones". Respecto de los años noventa reconoce el crecimiento del avance tecnológico y de la productividad, aunque advierte que esto se contrapuso con los miles de pequeños y medianos productores de todo el país que se empobrecieron y que salieron del sector "como nunca antes había ocurrido".

Productores, industriales y economistas del agro consultados por LA NACION sostienen que la nueva administración debería establecer reglas de juego claras y recuperar la seguridad jurídica que quedó dañada en la tumultuosa salida de la convertibilidad.

Pero también hay dos temas clave en la nueva agenda política y económica que pueden ser determinantes para la evolución del agro: la concreción de las obras públicas pendientes -en especial para terminar con el flagelo de las inundaciones- y la negociación de los acuerdos comerciales en los numerosos frentes abiertos: Mercosur, Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Unión Europea y Organización Mundial del Comercio (OMC).

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