Prevén un verano bastante seco

Carlos Marín Moreno
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29 de diciembre de 2001  

Independientemente de las precipitaciones ocurridas en algunas localidades en los últimos días, los meteorólogos avizoran un verano que puede complicar la evolución de los cultivos de grano grueso. "Las perspectivas climáticas para el centro y norte de la pradera pampeana son de escasez de lluvias durante el período estival", adelanta Eduardo Sierra, profesor de Climatología de la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. La región sur, en cambio, tendría mayores posibilidades de normalidad hídrica según el profesional, por la presencia de sistemas frontales provenientes del Atlántico.

"En el primer mes de la primavera llovió lo que normalmente se distribuye en toda la estación, pero eso no fue efectivo para los cultivos porque el agua no se pudo acumular y corrió hacia los bajos", recuerda Sierra, para agregar que "en algunas zonas fallaron las lluvias entre las fiestas de Navidad y Reyes, que son las que permiten la recarga del perfil antes del largo intervalo seco de enero".

Esta perspectiva favorece la recuperación de zonas inundadas, pero plantea posibilidades de stress a los cultivos de verano, que pueden enfrentar intervalos prolongados de sequía y calor, que podrían derivar en disminución de los rindes esperados.

El especialista confirma que el otoño 2002 será llovedor porque, además de ser una estación con esas características, continuará la tendencia húmeda de los últimos cuatro años, que se manifestó a pesar de enfrentar condiciones Niño, Niña y neutras. En la actualidad se verifica una situación Niña en las costas de Perú, Ecuador y Chile, pero los centros internacionales de clima pronostican que el Pacífico aumentará su temperatura y eso generará condiciones propicias para las precipitaciones otoñales en nuestro país.

Muchos productores sufrieron pérdidas de praderas por excesos hídricos en 2001 y comienzan a planificar su reposición en el otoño de 2002 mediante siembra directa. En ese caso, conviene tener en cuenta los consejos del productor Fernando Sackmann, de Chillar: "Si se parte de rastrojo de girasol, en directa o sin escardillar, se deben cortar las cañas y sembrar luego en forma perpendicular a la línea del cultivo. Si el antecesor es trigo, se puede pastorear el rastrojo con vacas para disminuir el volumen de paja y aplastarla contra el piso, cortándola más fácilmente al sembrar".

Este pisoteo del rastrojo obliga a usar una sembradora con cuchillas turbo adelante, para romper la caja endurecida y preparar el suelo para recibir las pequeñas semillas de las especies forrajeras.

Las cuchillas turbo facilitan el corte del rastrojo y lo desplazan de la línea de siembra, colocando la semilla en tierra bien trabajada. En la sembradora también conviene adaptar algún limitador para que las semillas queden a la profundidad adecuada.

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A medida que el agua se retira en los campos de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, los productores van tomando conciencia de del daño sufrido y de los problemas que deben enfrentar: "Tengo dos tambos al norte de General Lavalle. Por el agua no pude sacar la leche del campo durante 15 días y debí tirar 45.000 litros. La solución -de alto costo y gran riesgo- fue comprar un Zanello con doble tracción y duales.

"Tenía el campo praderizado en un 60% y se perdió todo. Ahora que el agua se fue, los vecinos tenemos que aportar dinero o trabajo para reparar los caminos. A todos estos inconvenientes se suma el bajísimo precio de la leche y los pagos demorados de la industria", comenta el productor tambero de Laboulaye, Julio Fusta.

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