Rojas, la cuna gaucha del escritor Ernesto Sabato

Su familia decidió instalarse allí y hasta tuvo un pequeño molino harinero
Pablo Emilio Palermo
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22 de junio de 2013  

El partido de Rojas, ubicado 260 km al noroeste de la Capital Federal, cuenta con una superficie de 2050 km2 y, según el Censo de 2010, con una población de 23.000 habitantes. Su origen fue el Fuerte Guardia de Rojas, fundado en 1777 en la confluencia del río Rojas y el arroyo Saladillo de la Vuelta, y trasladado dos años más tarde a lo que es hoy el asentamiento de la ciudad cabecera. En el pueblo de Rojas, un 24 de junio de 1911, nació Ernesto Sabato, novelista y ensayista de enorme trascendencia internacional, que ha dejado las extraordinarias novelas El túnel , Sobre héroes y tumbas, y Abaddón, el Exterminador .

El padre de Sabato descendía de montañeses italianos. La madre provenía de una antigua familia albanesa. Cuenta el escritor en Antes del fin , libro de memorias aparecido en 1998, que el matrimonio decidió instalarse en Rojas, y explicó: "Como gran parte de los viejos pueblos de la pampa, fue uno de los tantos fortines que levantaron los españoles y que marcaba la frontera de la civilización cristiana". La familia llegó a poseer un pequeño molino harinero.

Las vivencias de su niñez, la figura de su padre, los hermanos fueron recreados en varias páginas de su Abaddón , aparecida en 1974 y pronto consagrada. Tras larga ausencia Sabato volvió a Rojas, en la ficción Capitán Olmos, y cubierto por el grave personaje llamado Bruno Bassán. Un viaje en el modesto ferrocarril lo llevo a antiguos escenarios: "Un almacén con paredes de ladrillo descubierto, al otro lado de una calle de tierra; unos paisanos de bombacha y chambergo negro, escarbándose pensativamente los dientes con una ramita seca; algún sulky, caballos atados en el palenque del almacén de ramos generales, galpones de zinc, una volanta de capota negra, el auxiliar en mangas de camisa con la mano derecha en la cadena de la campana". Y, finalmente, la parada Santa Ana, puesto de la estancia Santa Brígida, pampa que en otros tiempos había sido recorrida por el capitán Olmos y sus hijos Celedonio y Panchito para unirse a las tropas del general Juan Lavalle.

Bruno y sus hermanos cuidaban de su padre, próximo a morir. En aquella espera vigilante y dramática, surgió la figura del paisano don Sierra, criollo gordo y panzón, de enormes orejas, cuya "característica más típica" era contarle mentiras al inglés O'Donnell. "Lo veía bastante bien llegando en su sulky -escribió Sabato-, bajando con su látigo, con el gran cinto ajustado por debajo de su enorme vientre, en camiseta y blusa corralera, sudando, congestionado, con el chamberguito negro echado hacia la nuca, con alpargatas bordadas manchadas de bosta."

Ernesto Sabato murió el 30 de abril de 2011 en su casa de Santos Lugares, meses antes de cumplir cien años. De su niñez en Rojas quedó la imagen de la negra Ozán, su maestra del colegio primario, "india, hija de un domador, que nos mantenía al trote, pero que a la vez, supo educarnos con cariñosa disciplina".

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