Sigue la desconfianza sobre toda la cadena

Por Pablo Adreani Para LA NACION
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29 de junio de 2002  

En el mercado disponible la semana transcurrió entre la suba del dólar y los productores que no tienen intenciones de vender más allá del volumen mínimo y necesario para cubrir compromisos.

Sigue la desconfianza entre todos los actores de la cadena comercial, incluidos, y en primer lugar, los bancos.

Tampoco se vende lo necesario para cubrir los compromisos de las últimas deudas de insumos que quedan, y esto está frenando el inicio de las compras para la próxima campaña 2003.

En este sentido hay que destacar que todo cambio por sobre la resolución anterior va a generar fuertes roces entre aquellos productores que ya saldaron sus deudas y los que hasta último momento especularon con una nueva medida salvadora.

Nuevamente se va a castigar a quienes cumplieron primero y con una gran dosis de ética. Debería ser todo lo contrario: aquellos que más demoran en cumplir son los que deberían tener un castigo.

Por otra parte, el análisis de las ventas del sector productor indica que hay en el campo 26,5 millones de toneladas sin vender por un monto equivalente a 3350 millones de dólares.

Se observa entonces que muchos productores tratan solamente de dilatar el cumplimiento de los compromisos al solo efecto de sacar "una pequeña ventaja" en el medio de la peor crisis de la historia de la Argentina.

Lo importante para destacar es que esta demora en las ventas está afectando la normal oferta de mercadería física en el mercado disponible. Y tal como se preveía el trigo y el maíz son los productos con mayor demanda relativa.

La demanda de trigo

En el caso del trigo existe una firme demanda tanto por los molinos como por los exportadores. Respecto de los primeros se está viendo que en esta campaña tienen en su poder el menor volumen de existencias de los últimos años.

De acuerdo con el análisis de compras versus industria, los molinos tienen trigo físico suficiente para cubrir apenas un mes de molienda cuando en años normales deberían tener por lo menos entre dos y tres meses de molienda asegurada.

Esto genera una firme demanda por trigo disponible y produce una fuerte presión de compra, principalmente sobre los molinos afluentes a Buenos Aires.

El factor teórico de mercado indica que los molinos afluentes a Buenos Aires tienen que sobrepagar el mercado para poder captar mercadería física que tiene una afluencia preferencial a los puertos del Sur o incluso a los puertos de río arriba.

Por este motivo los molinos llegaron a pagar hasta 500 pesos por tonelada, contra un mercado de exportación sobre Necochea que indica 460 $/t y un mercado de molinos sobre Rosario que apenas llega a los 400 $/t.

Como tendencia para el corto plazo se puede decir que el mercado seguirá firme, pero hay que tener mucho cuidado con la estrategia de los molinos brasileños, pues estamos llegando a un precio FOB que nos deja fuera de mercado con respecto al trigo norteamericano.

El maíz, firme

El otro mercado que sigue firme y esta semana reavivó las cenizas es el maíz. En este caso la exportación tiene una posición comprada que supera las ventas externas y sin embargo sigue comprando en forma sostenida en el mercado.

Aquí hay que buscar la respuesta en factores de mercado internos (hay firme retención por parte del productor y existe el convencimiento en el interior de que el maíz "va a valer", pues ni la demanda interna está bien abastecida), hecho que hasta ahora les ha dado la razón.

Y por otro lado el frente externo todavía no está para nada definido, y en este sentido la evolución del clima en los Estados Unidos será la pieza clave que hará mover el tablero.

Un dato que muchos productores deben tener en cuenta es que hoy la posición de maíz Chicago para octubre (pleno ingreso de la nueva cosecha) está indicando un precio mayor a la posición de futuros de la campaña actual.

La lógica siempre indica que la nueva cosecha vale menos que la vieja. Sin embargo, en esta oportunidad el mercado está indicando justamente lo contrario. ¿Por qué será?

No hay dudas de que se espera una firme demanda por maíz en el nivel mundial y en este momento todavía no se ha definido la producción de maíz norteamericano, principal productor y exportador del mundo.

Para la Argentina ésta es una gran oportunidad si logramos mantener nuestra posición de segundo exportador mundial. Y para ello algunas cosas tienen todavía que cambiar...

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