Soja: claves para una inoculación exitosa

Hay que realizarla a la sombra y con temperatura moderada
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21 de octubre de 2000  

Utilizar productos con cepas de rizobios altamente eficientes e infectivas y aplicarlos mediante métodos que conserven la viabilidad de las bacterias, son los pilares que permitirían esperar buenos resultados en el cultivo de soja.

"Para obtener gran parte del nitrógeno que necesita durante su crecimiento, la soja se asocia en forma simbiótica con Bradyrhizobium spp . Sin embargo, si el suelo no dispone de los rizobios adecuados, la inoculación nos permite incorporarlos artificialmente sobre la semilla", afirmó Alejandro Perticari, durante una reunión que los CREA de la región Litoral Sur organizaron en Villaguay, para analizar las posibilidades del cultivo en la región.

El especialista, que se desempeña como integrante del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (Imyza) del INTA Castelar, enfatizó que "la inoculación es una herramienta que, dentro del paquete tecnológico del cultivo, merece ser respetada y utilizada con eficiencia".

Además, para evitar malos resultados, el técnico destacó que se deben emplear inoculantes de calidad probada y poner especial atención a los métodos usados para realizar este proceso. "Si no se cumplen estos requisitos indispensables se corre el riesgo de que la inoculación no sea efectiva", advirtió.

Un factor clave

"La disponibilidad de nitrógeno aparece como uno de los factores que limitan el crecimiento de las plantas. Ese elemento puede ser capturado mediante dos fuentes: por la fijación simbiótica o mediante la extracción desde el suelo. En el primer caso es el resultado de la interacción entre las leguminosas y los rizobios", expresó el especialista.

El técnico del Imyza remarcó que los rizobios específicos pertenecen a las especies de Bradyrhizobium japonicum, Bradyrhizobium ekanii y Sinorhizobium fredii. "Ahora bien, en nuestro país se emplean las cepas de Bradyrhizobium japonicum , ya que, según las informaciones que poseemos, serían las que más nitrógeno le aportan al cultivo", reconoció el profesional del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias.

Etapas

Perticari indicó que el primer paso de la inoculación consiste en efectuar una minuciosa selección de las cepas de rizobios más eficientes.

Esta fase incluye el logro de otros dos objetivos: uno es obtener cepas que formen nódulos en etapas tempranas del cultivo, y otro es que la mortandad de los nódulos ocurra lo más tardíamente posible. "La intención es que el período de fijación de nitrógeno sea lo más extenso posible, con el consiguiente mayor aporte de nitrógeno al cultivo", aseveró el profesional.

Los formulados que se utilizan para la inoculación del cultivo de soja se clasifican según tengan soportes líquidos o pulverulentos. Mientras que los primeros se subdividen en acuosos y oleosos, los segundos tienen como base la turba, la vermiculita y la dolomita.

Métodos

"La elección del método de inoculación es un aspecto clave, tanto en la incorporación del número de bacterias por semilla como para disminuir su mortandad. El proceso de inoculación tiene que realizarse a la sombra y con temperaturas moderadas. La siembra se debe efectuar rápidamente; lo ideal es que tenga lugar antes de las cuatro horas de la aplicación del producto", dijo el investigador.

En cuanto a los diferentes métodos de inoculación, Perticari comentó que en el soporte pulverulento existen las siguientes alternativas:

-Seco: este método consiste en mezclar el inoculante y la semilla en la tolva de la sembradora. Si bien es una alternativa simple y rápida, no es recomendable por el riesgo de una mala distribución en la semilla.

  • Húmedo o en pasta: en un paso previo, se mezcla el producto con una pequeña cantidad del agua. Luego que se haya formado una pasta espesa, se agrega el resto del agua necesaria y se procede a mezclarla junto con la semilla.
  • Semihúmedo o salpicado: en un primer paso se humedece la semilla en agua azucarada, en una segunda instancia se espolvorea el inoculante buscando que todas las semillas queden cubiertas. Para el caso de los suelos que no tienen antecedentes con soja, es indispensable inocular con cepas eficientes, agregar una alta concentración de rizobios por semilla y utilizar el método que permita la mayor supervivencia de las bacterias. Si esto no ocurre, la producción podría experimentar una severa disminución.
  • En los suelos que sí tienen antecedentes con soja, la inoculación anual ha permitido que los rizobios se hayan "naturalizado" y establecido sobre esas tierras", concluyó Perticari.

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