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SORIANO, Uruguay.- El índice de Coneat es muy conocido y valorado por los productores uruguayos. "Este campo tiene 33 por ciento de su superficie con un Coneat de 198, mientras que el resto es 100, aproximadamente", puede comentar alguno.
El interlocutor sabe perfectamente del predio del que se está hablando. La primera porción es de muy alta potencialidad, y la segunda sólo alcanza al promedio de todo el país. Entonces, se sabe, que en esta última la actividad agrícola está muy restringida y sólo se puede trabajar con ganado vacuno u ovino.
Los registros del índice de Coneat son públicos y sirven de base también para que el Estado uruguayo planifique la contribución impositiva de los productores agropecuarios, así como para la asignación y el pago de los créditos.
El Ministerio de Agricultura de Uruguay tiene relevado completamente todo el país con el índice de Coneat, que surge de la combinación matricial de los tipos de suelos de cada lote, las condiciones de lluvia y temperatura del lugar, la distancia a puertos y caminos, etcétera.
Una gran parte de la publicidad de los campos en venta cuenta con los porcentajes de tierra y su determinado índice de Coneat, así como el valor en dólares de cada predio.
Al respecto, se observa a varias inmobiliarias trabajando a todo vapor, tanto en la venta de campos como en la búsqueda y el acercamiento de candidatos. "Son tiempos buenos para nosotros", aseguran.
Se puede requerir información adicional acerca de predios en venta o en alquiler utilizando algún buscador de Internet, tal como el www.google.com o el www.altavista.com. Luego hay que tipear "índice de Coneat" y aparece un cúmulo de inmobiliarias con sus ofrecimientos de campos y los datos necesarios para contactarse.
Lo usual en las transacciones es que las casas intermediarias cobren el 3 por ciento al comprador y el mismo valor al vendedor en concepto de comisión, aunque esto es negociable. Con los alquileres, la comisión es similar y se cobra el total anual.
La mayoría de los que quieren alquilar tratan de realizar contratos de 4-5 años para asegurarse un trabajo en siembra directa que pueda rendir sus frutos. Además, resulta importante, desde el punto de vista agronómico, la posibilidad de hacer varios cultivos en un lapso determinado.
Hacer monocultivo de soja en los campos uruguayos es altamente riesgoso por los veranos secos. La incorporación del trigo y la cebada como cereales de invierno, así como el maíz en el verano, abre una ventana de oportunidades muy interesante y permite "no poner todos los huevos en la misma canasta".
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