Un toque de atención

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24 de abril de 2004  

El mundo es cada vez más demandante de alimentos, pero también exige calidad y seguridad. Y a veces estas cuestiones son las que frenan la oportunidad para que el país se consolide como el gran proveedor.

Tal es el caso de la miel. La Argentina es el primer exportador y tercer productor mundial. En 1999 produjo el récord de 98.000 toneladas, y el año último, 75.000, por algunas inclemencias climáticas. El 90 por ciento de la producción se exporta (160 millones de dólares el año último) y los principales compradores están en Europa.

La calidad de la miel argentina es considerada una de las mejores del mundo. "Pero las exigencias del mercado internacional se amplían en forma permanente. Así, en agosto de 2003 el Reino Unido alertó sobre la presencia de nitrofuranos en miel argentina, lo cual si bien no representó el cierre de los mercados, provocó una caída del 30% en las exportaciones", dijo Mercedes Nimo, de la Sagpya, en el Outlook.

Por su parte, Héctor Bodrone, director de abastecimiento de la empresa Exportadora Pampa, sostuvo que hoy es una necesidad certificar la calidad de las mieles y evitar el uso de productos químicos, que son rechazados en Europa. "Para ello tenemos que trabajar en conjunto el sector privado y el público para recuperar el sitio que perdimos", concluyó.

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