Una peligrosa vuelta atrás

La salida de la convertibilidad no asegura una mejora en la situación del campo, advierten dirigentes y economistas
Cristian Mira
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29 de diciembre de 2001  

"En el Sudeste venden gasoil a 0,90 peso. No se consigue glifosato. Están aumentando los precios de los insumos. La cadena de pagos está cortada."

Algunas de las frases escuchadas y padecidas en los últimos días parecieron retrotraer la situación de la economía a la inestabilidad de los años ochenta. La protesta popular y la crisis financiera que terminaron con el gobierno de Fernando de la Rúa empujaron el modelo de convertibilidad a la cornisa o, quizá, lo llevaron del otro lado.

Y aunque todavía domina la incertidumbre por el feriado cambiario y la falta de definiciones sobre la nueva moneda, todo parece indicar que el campo no saldrá indemne de este momento de turbulencias y que tendrá que alzar la voz para que se advierta que es uno de los sectores con mayores posibilidades de contribuir a la recuperación de la economía.

Dirigentes y economistas del agro coincidieron en afirmar que el peor escenario para el sector sería el colocarlo nuevamente como fuente de transferencia hacia otros sectores. También hubo consenso en rechazar el cierre de la economía porque podría interrumpir el proceso de inversiones para el complejo agroindustrial.

Los rumores sobre la eventual reimplantación de las retenciones, tras una hipotética devaluación o pesificación, prendieron las luces amarillas de prácticamente toda la cadena agroindustrial. La desmentida del nuevo secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Jesús Leguiza, a esa pretensión pareció llevar un poco de alivio.

Pocos tienen en claro cuál será el esquema cambiario que sobrevendrá con el comienzo de la circulación de la tercera moneda, el argentino. Por lo pronto, los exportadores suspendieron sus pagos y los proveedores de insumos exigen cobrar al contado.

Algunos creen que llegó el momento de corregir la distorsión de precios que afecta al agro. Y apuntan contra los impuestos distorsivos, el precio del combustible, los valores de los peajes y el costo de los servicios públicos. Es decir, los rubros que no se ajustaron pese a que la economía lleva más de tres años de recesión.

Pero son pocos los que se preocupan en enfatizar que el agro es la principal fuente de divisas genuinas que tiene el país. A pesar de la fenomenal distorsión que existe en el comercio internacional, por los subsidios y el proteccionismo que practican los países más desarrollados (los mismos que recomiendan recetas de ajuste a las naciones en desarrollo), el campo está en condiciones de incrementar las exportaciones del país apenas reanude el proceso de mejora tecnológica. Y en momentos que, por el cese de pagos de la deuda externa, no hay dólares financieros, los dólares comerciales son más necesarios que nunca. "Lo peor que le puede ocurrir al campo es que se vuelva para atrás; la economía no se debe cerrar ciegamente ni tampoco hay razones para frenar el proceso de inversión en tecnología", dijo Ernesto Ambrosetti, del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina.

El economista advirtió que si la emisión monetaria del argentino supera el 50% del circulante se perjudicará el poder de compra de la población. Reconoció que la nueva moneda, si se la controla, podría servir como instrumento transitorio para impulsar el aumento de la demanda. "También se deberían eliminar los impuestos distorsivos que todavía afectan la economía, así como los tributos que gravan el gasoil", añadió. Otro punto de inquietud es la posibilidad de que se incrementen los costos de producción por un aumento del precio de los insumos.

Alejandro Reca, economista del banco Rabobank, cree que cualquier medida que ponga restricciones al costo de capital perjudica el agregado de valor a la producción agroindustrial en el mediano plazo. "Es claro que la declaración de cesación de pagos (de la deuda externa) no ayuda", dice.

"No creo que la salida de la convertibilidad mejore la situación del campo", añade. "El complejo oleaginoso es tan competitivo en el nivel internacional que es más barato producir soja en la Argentina que en Brasil", recuerda, a pesar de que el país socio del Mercosur devaluó su moneda hace casi tres años.

También rechaza la posibilidad de que la economía se cierre sobre si misma.

A largo plazo

El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Manuel Cabanellas, cree que la salida a la distorsión de precios relativos que padece el campo debe hacerse de manera ordenada. "Tiene que ser seria y a largo plazo", afirmó.

El dirigente rural recordó que el sector, globalmente, tiene una deuda con los bancos de 6000 millones de dólares y con los proveedores de insumos por US$ 3000 millones.

"No debe abandonarse la búsqueda del equilibrio fiscal y se deben recortar superfluos del Estado", enfatizó.

Cabanellas amenazó con retirar a CRA del Grupo Productivo, que integra junto con la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina de la Construcción, si los industriales insisten con las propuestas de devaluación.

No obstante, exhortó a la unidad de esos sectores y sostuvo que "el campo, la industria y la construcción dan mano de obra y pueden contribuir al crecimiento de la economía", sostuvo.

El titular de CRA se manifestó en favor de bajar el costo de los servicios. "Tenemos el peaje más caro del mundo", recordó, y reclamó que el sistema bancario apoye a la producción. También expresó su inquietud por la falta de insumos y la paralización de los embarques .

Esa preocupación fue compartida por el titular de Coninagro, Mario Raitieri, quien destacó que las cooperativas están padeciendo la restricción al libre movimiento de divisas. El corte de la pre-financiación de exportaciones trae serias complicaciones a toda la cadena de pagos, subrayó.

Respaldó la decisión de declarar el cese del pago de la deuda externa y propuso un mecanismo innovador. "Que nos permitan pagar con parte de nuestra producción y, de paso, nos abrirían los mercados", aventuró.

Se expresó en favor de una flotación del tipo de cambio, y consideró que "habría que transformar a pesos las deudas en dólares". En un tono más político reclamó el juzgamiento "de los responsables del modelo de convertibilidad que se inició con el menemismo".

En el mercado de granos

El vicepresidente del Mercado a Término de Buenos Aires, Ricardo Baccarin, advirtió contra las restricciones en el momento de divisas. "No se podrían reponer garantías y diferencias y se tornará inviable el actual sistema operativo, lo que habrá de determinar, irremediablemente, que el Mercado deberá liquidar toda la posición abierta, la cual a la fecha supera los 3 millones de toneladas", señaló.

"La falta de los precios referenciales de este Mercado coartaría a los productores el buen desarrollo de sus negocios, al no poder tomar cobertura de precios así como proyectar costos a futuro", subrayó.

La incertidumbre está lejos de despejarse. En vez de pensar en producir, el campo está pendiente de las decisiones monetarias. Y que definitivamente no haya una peligrosa vuelta atrás.

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