Valores mínimos para la invernada

Carlos Marín Moreno
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17 de mayo de 2003  

El mercado de la hacienda para invernada se encuentra muy calmo. A una oferta normal se le enfrenta una demanda extremadamente tranquila como consecuencia de la escasez de pasto y del avance agrícola. Juan Barberis, consignatario de Liniers, admite esa situación al decir que "cuesta ubicar lotes para engorde, a pesar de que la relación gordo/flaco es muy conveniente: 1,90 peso por kilo de novillo terminado contra $ 1,80 del ternero flaco. No es cuestión sólo de precio; no se reciben pedidos ni siquiera queriendo pagar $ 1,70, lo que demuestra lo ajustado de la situación forrajera y que los invernadores están esperando que llueva para que tiren los verdeos y praderas", lamenta.

Los feedlot tampoco son una fuerza importante de demanda. Trabajan a media máquina, sólo con hacienda propia comprada a precio bajo, porque sus números son muy finitos. Los inversores externos al sector no pujan por posicionar en este sistema de engorde. Las hembras para cría se defienden un poco mejor, según Barberis. "Las vaquillonas para entorar y las vacas de primer y segundo servicio cayeron menos que los machos en su cotización", distingue.

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Javier Lafuente, de Crespo y Rodríguez, también ve un mercado planchado para la invernada, motivado por varios factores. El principal es la complicación forrajera: "La sequía estival se cortó en parte, pero los verdeos sólo están creciendo; hay que esperar varios días para tener volumen", asevera. También influye el alargamiento del ciclo de engorde: "Antes se vendían novillos de 380-400 kilos en otoño, provenientes de invernada corta e intensiva, tras lo cual se reponía inmediatamente. En 2002 y 2003 la situación cambió porque la no suplementación y la sequía redujeron el ritmo de engorde y los invernadores están ausentes en el momento de mayor oferta de terneros", compara Lafuente. La incertidumbre sobre la dirección económica del nuevo gobierno y la declinación del dólar completan el cóctel bajista que observa el operador. El resultado de esa combinación de factores es que las operaciones se concretan luego de largas negociaciones.

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Con referencia a valores, Lafuente afirma que el ternero de 180 kilos tiene una base de 1,80 peso por kilo y luego se aplica la conocida tablita que descuenta un centavo por kilo por cada cinco kilos adicionales. Así, por ejemplo, un ternero de 195 kilos se pagaría 1,77 peso por kilo. Las hembras cotizan 10 centavos por debajo.

Lafuente estima poco probable una caída adicional en los precios de la hacienda de invernada, porque ya entramos en la segunda mitad de la temporada de zafra, ante lo cual aconseja no demorar las compras en los casos en que sea preciso reponer.

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Quienes transitan por el sur santafecino pueden observar una operación nueva en los campos: el enrollado de la cola de la cosecha de soja. Sucede que la escasez de forraje es tan seria que muchos ganaderos se ven obligados a comprar esas reservas para darles a sus vacas de cría, ante el aumento del precio de los rollos de alfalfa. Si bien es un alimento de baja calidad, las vacas lo consumen con fruición en los potreros pelados. La operación comienza sacando el triturador de paja de la cosechadora, lo que permite enrollar la hilera con un resultado de 5 o 6 rollos de 300 kg por hectárea. La contrapartida de este beneficio es la no incorporación de materia orgánica al suelo.

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