Ventas de insumos a paso de tortuga

Carlos Marín Moreno
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25 de marzo de 2000  

A pesar de las mejoras en los precios ganaderos en lo que va del año, los proveedores de criadores e invernadores no logran mejorar el nivel de ventas respecto de 1999. La explicación que da el dueño de una veterinaria de Buenos Aires es la siguiente: "Tengo una lista de productores a los que no les puedo vender porque no me pagan desde hace varios meses. Están descapitalizados y no pudieron aprovechar la suba de precios, y si les fío más productos, aumento una deuda muy difícil de cobrar. Hay otro grupo de ganaderos en mejores condiciones que paga lo que retira, pero son los que hicieron fuertes ajustes en sus establecimientos en los últimos meses y compran menos que antes, sólo lo imprescindible.

"Si se conjugan las dos situaciones, se llega a un nivel de ventas muy bajo, que explica el parate que se observa en la actualidad", sintetizó.

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La situación que enfrentan las veterinarias no se diferencia mucho de la de otros proveedores. Un caso dramático es el de los contratistas de cosecha, que debieron bajar las tarifas para mantener su lugar en un mercado que se tornó hipercompetitivo. "Estoy cobrando 20 pesos por hectárea trillada de girasol, sabiendo que mi costo de operación supera los 30", se quejó un maquinista del oeste de Buenos Aires, que perdió algunos campos trabajados el año pasado en manos de otros contratistas con equipos más viejos, dispuestos a trillar a valores aún menores.

El proceso de deterioro de tarifas comenzó con la cosecha de trigo, donde se vieron muchas máquinas paradas en los pueblos, con carteles que ofrecían precios de remate, y continuó con la de girasol y maíz. Está provocada por varios factores, entre los que sobresale la necesidad de trabajo de los contratistas que deben pagar equipos nuevos, pero también se asocia con la caída del precio de los granos: como muchos cobran a porcentaje del ingreso bruto, las bajas cotizaciones a cosecha los fulminaron.

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Los vendedores de maquinaria también son víctimas de los bajos precios. El poder adquisitivo de los agricultores se deterioró y muy pocos pueden aprovechar las grandes oportunidades que se ofrecen para comprar maquinaria y tractores usados muy baratos. Los concesionarios oficiales también se quejan de que los productores concretan muy pocas operaciones a pesar de los grandes descuentos que se ofrecen en equipos nuevos.

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El rally que tuvo lugar con los precios de los granos a raíz del reciente pronóstico de sequía para la zona agrícola de EE.UU. "no debería confundir y hacer pensar a los productores que transitamos por un año en el que los stocks están muy tirantes y que cualquier imprevisto climático puede asegurar un aumento de precios a cosecha", vaticinó un operador con oficinas en Rosario.

Coincide con él Ricardo Baccarín, de Panagrícola SA, al decir: "Ya hay algunos productores que muestran poco interés por cubrir el trigo a los valores de enero de 2001 y pienso que toman una actitud muy arriesgada, en función de lo que pasó en 1999".

El corredor recordó que quienes cubrieron el trigo desde los primeros momentos hicieron el mejor negocio en la campaña pasada. Utilizando los datos de un cuadro de doble entrada, explicó que el 30 de mayo de 1999 se podían tomar puts de 105,80 dólares por tonelada, con una prima de 3,80; el 30 de junio había una propuesta parecida: 105,50 con 3,60; el 30 de julio ya había bajado el precio ofrecido -103,30- y subió la prima a 4,80; el 30 de septiembre el mercado siguió cayendo: 97 y 5,90; el 21 de octubre se derrumbó a 92,30 y 8,30 y el 30 de noviembre se completó el derrape con 82,60 y 15,30. "No hay que olvidar estas enseñanzas que deja el mercado, sobre todo en un año particularmente delicado para la economía de las empresas agropecuarias", resumió Baccarín.

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"Los pases del Mercado a Término para la cosecha 1999-2000 son más altos para el girasol que para el maíz", observó un acopiador de la zona mixta del oeste de Buenos Aires, en conversación con un cliente. Con una calculadora en la mano, sostuvo que aguantar el girasol para entrega en julio en vez de marzo da una diferencia del 17%, que equivale a una tasa superior al 2% mensual. Retener el maíz durante el mismo lapso, en cambio, da lugar a un premio de 11 por ciento. En el mercado de soja, por ahora, hay pocos incentivos para retener: el precio sólo aumenta el 4% de abril a julio.

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