Voces del canto surero

Los Arroyo, cuatro artistas al rescate del folklore tradicional
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29 de junio de 2002  

"Vení vamos hermano y juntos revivamos/la vida cancionera de la ciudad y el campo/Que nadie nos maneje, que solos nos bastamos/Cantemos a la Patria".

Más de mil espectadores, reunidos en una población del sudoeste bonaerense -Arroyo Corto-, cuyos habitantes permanentes no pasan de seiscientos, escuchan atentamente a los cantores.

Muy pocos hacen coro al comienzo, pero a medida que se alargan los versos se agregan voces hasta fundirse con las de los intérpretes y al final transformarse en un interminable aplauso.

Miguel y César Chiappara, Jorge Piazzi y Néstor Rodríguez Araujo -Los Arroyo- llevan más de quince años en la huella del canto argentino. Los cuatro tienen en común su vínculo familiar con Arroyo Corto y el propósito de transformar en futuro sentimientos y vivencias que se pierden en la memoria nacional.

Los hermanos Chiappara -ingeniero agrónomo César y veterinario Miguel- estudiaron guitarra desde chicos, "de la mano de un tío que supo guiarnos sin obligarnos".

Piazzi -peluquero de profesión- desde siempre fue cantor y tocó la guitarra"una noche, al escuchar a Miguel y César, se me ocurrió proponerles que actuáramos juntos". El cuarto integrante del grupo -Rodríguez Araujo- recuerda su ingreso a Los de Arroyo como el comienzo de algo totalmente nuevo. "Si bien me encantaba el canto tradicional, nunca había pensado ser intérprete del mismo, mucho menos en recitales públicos, pero... el conjunto en formación necesitaba un bombo y mi voz grave parecía complementar las de barítono de los Chiappara y de tenor de Piazzi.

"La idea -agrega- me gustó, lo conversamos y decidimos largar; me armé de un bombo y traté de coordinar canto y percusión escuchando muchas horas por día las mejores grabaciones de los grandes intérpretes. Sentía que el proyecto no era fácil y lo comprobaba permanentemente cuando por esmerarme en el instrumento descuidaba la voz, me atrasaba o adelantaba."

Defensores de la tradición

Los cuatro cantores quisieron dejar bien en claro que el conjunto folklórico -que toman muy en serio- no es prioridad como actividad: "Si bien nos sentimos más que simples aficionados asumiendo un gran compromiso con quienes nos escuchan, sabemos que nuestras respectivas profesiones ocupan el primer lugar, pues todos tenemos responsabilidades familiares, de manera que tratar de ingresar como folkloristas en el circuito grande se nos hace complicado".

Sostienen que el canto tradicional es tan variado y tiene tantos matices que les resulta difícil señalar preferencias. Les atrae mucho descubrir temas viejos que se están cantando poco, pero como sureños auténticos sienten debilidad por el canto surero, "decidor y sentencioso que al extenderse en la llanura en busca de un horizonte con vocación de lejanía suele ser triste, pero siempre esperanzado".

El repertorio lo arman escuchando lo actual y buceando en viejas grabaciones. "Tratamos -comentan- de ser coherentes con la idea de que al folklore tradicional -del Norte, del Sur, de la montaña, la estepa o la llanura- es patrimonio de todos y sus mensajes van directos a cada intérprete, a cada oyente". Por eso ocupan un lugar importante cantares que invoquen al sentido de patria, de paz, de unión nacional. También por eso en su repertorio no cuentan las canciones de protesta.

"Buscamos -acotó Piazzi- que los jóvenes que nos escuchan descubran que el canto folklórico es una realidad aquí y ahora y no solamente pasado. Asumimos así que a los mayores no nos cabe imponérselo, sino simplemente acercarlo para que ellos al conocerlo decidan hasta dónde aceptan el mensaje."

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