Volver a empezar, tras la adversidad

Carlos Marín Moreno
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15 de diciembre de 2001  

"Tengo un campo de 280 hectáreas y alquilo 640 en tres fracciones cercanas, de 400, 100 y 140. En total exploto 920 hectáreas, dedicadas principalmente a la invernada de novillos. Durante muchos años hice un gran esfuerzo en praderizar estas superficies para alcanzar una alta producción de carne. Pero de la noche a la mañana lo perdí casi todo por la inundación, que cubrió 740 hectáreas en la primavera de este año", explica, con consternación, Enrique Valetto, miembro del CREA Chapaleufú, en el norte de La Pampa.

Este productor, que lleva la ganadería en la sangre, vio con asombro cómo cayeron 680 milímetros en dos meses que, sumados al agua que viene de Córdoba, pulverizaron su sistema productivo al anegar los potreros con niveles de hasta un metro de profundidad.

Ante esta dramática situación, Valetto debió vender toda la hacienda gorda, y en vías de terminación, con lo que pagó lo que debía al banco y se quedó con 250 animales en la superficie no inundada.

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En las últimas semanas el agua comenzó a bajar lentamente, pero al irse también desnudó la grave realidad que enfrentará Valetto: "En los potreros que estaban praderizados no hay nada; la tierra queda negra cuando se seca y sospecho que enfrentaré problemas de salinidad por un desvío de agua que se hizo desde Larroudé".

"De cara al verano, me encuentro con que no tengo alfalfa, ni praderas ni hacienda", lamenta el productor. Pero no baja los brazos: "No puedo desarrollar un planteo agrícola porque estoy cerca de dos brazos de río y de vertientes. Pero voy a empezar a rearmar el sistema ganadero; no me queda otra", agrega.

"El primer paso será hacer análisis de suelos y luego tratar de implantar verdeos de verano -maíz y sorgo- y verdeos de invierno tempranos en los lotes con pocas posibilidades de volver a inundarse. En los más altos me inclinaré por sembrar praderas de buena calidad, para proyectar el sistema forrajero de los próximos años."

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Valetto pelea fuerte y también busca ingresos y forrajes fuera del campo. Tiene un equipo de enrollado con el cual trabaja a porcentaje a 50 kilómetros del campo. Con lo producido atempera el faltante de pasto que sufren sus tropas.

El ganadero se queja porque, además de los problemas que provoca la inundación en los potreros, no se puede movilizar la producción: "De uno de los campos no se puede sacar hacienda; para llegar tengo que cruzar 1200 metros en lancha; los caminos vecinales tenemos que arreglarlos los propios productores".

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El proceso vivido por Valetto en 2001 no es gratuito en términos humanos: "Yo vivo en el campo y debí mudarme al pueblo, lo que complicó toda la operatoria empresarial y familiar. Además, a mi señora la afectó mucho esta crisis tan fuerte. Para sobrellevarla, me resultó muy útil el apoyo del CREA y de los integrantes de la región. Los llamados y consejos de mis pares me dieron una fuerza espiritual enorme, sin la cual no sé si habría podido sortear tamaña adversidad".

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Como consecuencia de todos estos problemas, y de la situación macroeconómica, hay mucha preocupación entre los productores. Las empresas más complicadas son las que dependen de la financiación externa, que se redujo violentamente. "Una de las principales tarjetas agropecuarias disminuyó a la mitad el cupo otorgado a cada cliente y eso traba muchas operaciones porque era el crédito más fácil de obtener", aseguró un técnico que trabaja en el oeste de Buenos Aires.

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En zonas inundadas de Buenos Aires, la inventiva de los productores permitió transitar con las camionetas por las vías del ferrocarril. Un técnico que administra un campo en Salliqueló utilizó un dispositivo construido en la herrería local que se coloca delante del chasis de la camioneta. Tiene un eje con ruedas de zorra de ferrocarril, provistas de pestañas en su parte interna; un dispositivo similar se ubica detrás. Ambos mecanismos son regulables en altura. Los usuarios de este dispositivo afirman que pudieron andar a 50/60 kilómetros por hora en vías en buen estado y a la mitad en las que tienen malezas e irregularidades.

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