Cardoso: no influye en Brasil la crisis argentina

Dijo que los favorece el tipo de cambio
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27 de agosto de 2001  

BERLIN (AFP).- El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, afirmó ayer que los problemas financieros por los que atraviesa actualmente la Argentina no provocarían cimbronazos en la economía de su país. "Tenemos mucha experiencia con todas las crisis relacionadas con la variación cambiaria. Brasil puede reaccionar mejor porque actualmente su cambio es flexible", dijo durante una entrevista que será publicada en la edición de hoy del semanario alemán Der Spiegel.

Cardoso consideró que Brasil no estaba estancado por una grave crisis de confianza provocada por la situación argentina, como estimaron algunos analistas en los últimos tiempos.

"No veo por qué las finanzas brasileñas" se desplomarían siguiendo los pasos de las de la Argentina, porque "las deudas de Brasil están estructuradas de modo diferente", subrayó el presidente al semanario.

Equipados

Sin embargo, según el mandatario, las consecuencias de los problemas argentinos sobre el crecimiento de Brasil para este año y el próximo "dependerán, ante todo, de que lleguemos a convencer al mundo de que estamos equipados contra esos efectos. En Brasil, las cosas de desarrollan de manera mucho menos dramática que como se pensaba en un principio", agregó el Presidente.

Consultado sobre el aporte del Fondo Monetario Internacional (FMI) de créditos suplementarios a su país como consecuencia de la incertidumbre financiera desatada en la Argentina, Cardoso fue contundente: "Jamás aceptamos que el FMI nos impusiera condiciones".

Como la máquina de vapor

Además, comparó el proceso de globalización mundial con la invención de la máquina de vapor, considerándolos fenómenos con consecuencias negativas y positivas al mismo tiempo, y a las que era absolutamente necesario adaptarse.

"La globalización avanza, se quiera o no. Yo la comparo con la invención de la máquina de vapor, que tuvo consecuencias enormes, positivas y negativas, y que llevó al desempleo y a la ruina a todos aquellos que no podían adaptarse", sostuvo.

"En el fondo, la globalización también significa un cambio de los medios de producción y no es controlable con herramientas económicas -continuó-. Sus efectos deben ser compensados por la política", manifestó, agregando que está de acuerdo con la aplicación de una tasa sobre las transacciones financieras internacionales (denominada tasa Tobin).

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