Carlos Quenan: "La renegociación de la deuda no depende solo de Macron o de Merkel"

Carlos Quenan
Carlos Quenan
El economista franco-argentino califica de "exitosa" la gira de Fernández, aunque advierte que el acuerdo con los bonistas no será sencillo pese al respaldo de los países europeos
Luisa Corradini
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8 de febrero de 2020  

En su situación actual, la Argentina necesitaba hacer un lobbying de altísimo nivel para poder enfrentar la próxima renegociación de su deuda y, en ese sentido, la gira de Alberto Fernández por Europa puede ser calificada de éxito absoluto", afirma Carlos Quenan, aludiendo a la calidad del recibimiento por parte del papa Francisco y de los responsables políticos de Italia, Alemania, España y Francia.

Economista franco-argentino radicado en Francia desde hace décadas, profesor de la Universidad de la Sorbonne Nouvelle y vicepresidente del Instituto de las Américas, Quenan participó en numerosas actividades durante la estadía en París del presidente argentino. Perfectamente consciente de los serios desafíos que esperan al nuevo gobierno en el futuro inmediato, este conocedor del subcontinente americano destaca una de las tantas frases de aliento pronunciadas por los anfitriones de Fernández, como símbolo de la buena disposición obtenida: "'Es necesario darle un respiro a la Argentina", dijo Macron. "Es una verdadera declaración de principios", interpreta Quenan en diálogo con LA NACION.

Como buen economista e investigador, sin embargo, Quenan no pierde de vista que las declaraciones de buenas intenciones no bastan para despejar todos los desafíos que esperan a la Argentina ante sus acreedores. "Con el Fondo Monetario Internacional (FMI) hay obviamente contactos, pero la entrada en materia se producirá entre el 12 y el 14 de febrero con la visita de la delegación de esta institución a Buenos Aires", dice.

-¿Quiénes pueden ayudar y quienes no? ¿Se podría decir que la nueva directora general del FMI, Kristalina Georgieva, tiene una marcada sensibilidad social y una auténtica preocupación por las turbulencias que provocan los desórdenes económicos actuales?

-Da la impresión de que así es. Georgieva tiene una reconocida preocupación por el desarrollo, el medio ambiente y la cuestión social. Y, si de frases se trata, una de las que pronunció esta semana en Roma fue significativa: "El capitalismo está haciendo más mal que bien".

-Pero usted mismo reconoce que no será fácil. ¿Cuáles son las mayores incógnitas?

-La primera es la actitud que adoptarán los acreedores privados. Una cosa es obtener la buena disposición de los países europeos, cuya participación en el FMI ronda el 15%, y otra negociar con bonistas privados, con intereses divergentes, donde no se debe descartar la posibilidad de no llegar a un acuerdo, como acaba de suceder en la provincia de Buenos Aires.

Para Quenan, la reciente pulseada del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, con los acreedores privados podría incluso verse "como un test" que mostró al gobierno nacional lo que se puede y lo que no se debe hacer con ellos.

Desde esa óptica, las declaraciones del Presidente pocas horas antes de regresar a la Argentina fueron ilustrativas: "Comprendo perfectamente bien al gobernador, pero va a ser muy difícil poder seguir su lógica", advirtió.

El segundo obstáculo será -a juicio de Quenan- la negociación misma con el FMI, que, esta vez "es el principal acreedor del país". No solo razones técnicas sino, sobre todo, políticas. Y esa razón tiene un nombre preciso: Estados Unidos y Donald Trump.

"A diferencia de otras épocas, hoy nadie sabe muy bien dónde se encuentra el corazón de la toma de decisión para estos casos: ¿en el Departamento de Estado, en el del Tesoro o en el propio jefe de la Casa Blanca?", reflexiona.

Si, como parece, la decisión queda en manos de un presidente como Trump en un año electoral se entiende la importancia capital de la actividad del equipo dirigido por el embajador Jorge Argüello (el jueves pasado se entrevistó con Trump) que Alberto Fernández envió a Washington para ocuparse esencialmente del tema.

Su misión estará seguramente orientada a crear las mejores condiciones para que el presidente norteamericano acuerde su aval a un rápido acuerdo.

"Me estoy refiriendo a un dispositivo especial que nunca se había implementado hasta ahora", precisa Quenan, sin dar demasiados detalles.

Según su interpretación, el reciente viaje de Fernández a Europa, "donde estableció un clima de confianza demostrando que es un hombre mesurado, que sabe escuchar y está abierto al diálogo", será de una enorme ayuda.

"Macron pareció seducido por su personalidad. Durante el almuerzo que le ofreció en el Palacio del Elíseo nos confió en un momento la buena impresión que le causa el presidente argentino. 'Alguien que aprecia tanto a Bob Dylan y a Maradona me cae bien'", dijo en sus palabras de recibimiento al mandatario argentino.

Anécdotas aparte, el presidente argentino es también consciente de que, "si bien el primer examen fue un éxito, ahora hay que construir sobre esa base". Fernández prestó particular atención al pedido de sus anfitriones de "cuidar" a las empresas europeas instaladas en la Argentina y "sabe que la renegociación de la deuda no depende solo de Macron o de Merkel".

Para Carlos Quenan, en todo caso, es fundamental que el Presidente haya creado un espacio de consulta e interacción sobre la agenda bilateral e internacional con todos sus anfitriones.

"Pienso que, más allá de las simpatías políticas de cada uno, todos sentimos -y creo que el primero de ellos es Alberto Fernández- que esta vez se trata de una last call (última llamada) para la Argentina", concluye.

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