Aprender a vivir con temor, el reto

El nuevo ritmo de vida en Shanghai
(0)
13 de mayo de 2003  

"Salimos de ser "Un mundo felizde Huxley", a "Casa tomada" de Cortázar". Con esta cita el cónsul argentino en Shanghai, Miguel Alfredo Velloso, se refirió a los momentos que se viven en esa ciudad y a cómo se ha deteriorado la calidad de vida con la propagación del SARS.

"La gran mayoría de la gente que no está realmente por obligación ya partió porque, según la OMS, lo peor está por venir, con lo cual cunde el pánico", relató en una comunicación que tuvo con LA NACION.

Para peor, hubo una suerte de bloqueo informativo "y cuando todo empieza a salir a la luz, es demasiado tarde para tomar medidas eficaces. De hecho, cada ciudad china está en cuarentena. Los desplazamientos de una ciudad a otra están prácticamente bloqueados".

Velloso contó, además, que tal como están las cosas nadie puede enfermarse de nada, ya que "si uno tiene la desgracia de resfriarse y tener fiebre, automáticamente es derivado a hospitales públicos que, en la actualidad, son la mayor fuente de contagio".

Sin vida en la calles

Al referirse al movimiento en las calles, dijo que todos los restaurantes y lugares de esparcimieno están cerrados o desiertos y que para entrar en los edificios, ya sean públicos o privados, se debe pasar por un control de temperatura. "Se anularon las conferencias, los seminarios, el envío de delegaciones, o la realización de exposiciones. Todo está detenido, a la espera de que alguien encuentre la manera de controlar el SARS o una vacuna que lo cure", subrayó.

Como padre de un varón de 5 años y una nena de 3 años, Velloso pone toda su confianza en los controles personalizados que tienen los chicos en las escuelas, donde se les toma la temperatura dos veces al día.

"Las cosas están complicadas, pero sobreviviremos a pesar de todo" remarcó.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.