Brasil como puerta de reinserción al mundo

Por Lucio Castro
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8 de diciembre de 2009  

La agenda de la relación de la Argentina con Brasil ha estado dominada en el último lustro por una posición defensiva y de corto plazo. No hay avance posible en la integración económica sin la recreación de una alianza estratégica con nuestro principal socio comercial. Brasil puede ser la puerta para la reinserción internacional de la Argentina.

Desde la salida de la convertibilidad, y en particular desde 2003, la actitud de la Argentina hacia Brasil ha carecido de una estrategia proactiva y de largo plazo. La actitud argentina se agudizó a partir de mediados de 2008, con una verdadera batería de medidas restrictivas en gran medida concentradas en el socio brasileño.

Luego de un período dominado por la "paciencia estratégica", del lado brasileño la paciencia parece estar acabándose. Ello se percibe a través de restricciones a las exportaciones argentinas establecidas a partir de los últimos meses de 2009.

Más allá de los conflictos de corto plazo, lo cierto es que Brasil ocupa un lugar central en la agenda pública argentina, y la Argentina, aunque en menor medida, en la de Brasil.

Un estudio realizado por la Universidad de San Andrés y el Cindes (Centro de Estudio sobre Integración y Desarrollo) de Brasil, liderado por Roberto Bouzas, revela que, de acuerdo con una encuesta a líderes de opinión y al público en general, Brasil ocupa el segundo lugar entre los países con los que la Argentina debe mantener "relaciones firmes y estrechas".

Una encuesta similar señala que la Argentina es uno de los tres países, junto con los Estados Unidos y China, en los cuales "Brasil tiene un interés vital". La Argentina es el único mercado grande cercano a Brasil y uno de los mayores importadores de productos industriales brasileños.

Inversión extranjera

Quizá el fenómeno más importante que ha marcado la relación reciente Argentina-Brasil ha sido el debilitamiento de la integración comercial, en simultáneo con una intensificación de la integración productiva a través de la inversión extranjera directa.

De acuerdo con el Cindes, entre 2007 y el primer semestre de 2009 se registraron 29 inversiones extranjeras directas brasileñas en la Argentina, 10 de ellas de tipo Greenfield (esto es, inversión en nuevas plantas y maquinarias). Detrás del activismo inversor de Brasil se esconde la percepción del enorme potencial del mercado argentino en una era netamente positiva para los grandes productores de proteínas mundiales.

Al mismo tiempo, Brasil es el principal receptor mundial de filiales de empresas argentinas en el exterior, con 69 filiales argentinas en su territorio, de acuerdo con Prosperar.

Diversas estimaciones coinciden en que de continuar creciendo al ritmo actual, Brasil podría convertirse en la quinta economía del planeta hacia 2030. Con 192 millones de habitantes, Brasil es la única de las economías de la región de dimensiones globales, y con un peso creciente en los resortes centrales del poder mundial.

En un mundo cada vez más dominado por "gigantes" como China, la India y los Estados Unidos, es preciso pasar del actual activismo defensivo a una búsqueda activa de relevancia en la relación con Brasil por parte de la Argentina, explotando los espacios de complementación productiva que existen en la agroindustria, energía y servicios.

El cada vez más creciente peso global de Brasil puede ser la puerta para la reinserción de la Argentina en las corrientes centrales de la economía mundial.

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