Casi 30 puertos parados en los Estados Unidos

Una disputa entre trabajadores y empresarios frenó la actividad de la costa oeste
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24 de febrero de 2015  

Ni siquiera la intervención del presidente Barack Obama logró destrabar el conflicto entre los estibadores y las terminales y agencias marítimas de 29 puertos de la costa oeste de los Estados Unidos, paralizados por al menos cuatro días la semana última y sin visos de solución al cierre de esta edición.

Los puertos de Long Beach y Los Ángeles, responsables del 40% del comercio exterior de Estados Unidos y puerta natural de ingreso de las exportaciones chinas permanecían paralizados debido a una disputa por el pago de horas extras entre los trabajadores estibadores y la Asociación Marítima del Pacífico (PMA, en inglés), que agrupa tanto a los operadores de terminales como a agentes marítimos.

La recuperación de la economía norteamericana incrementó los movimientos portuarios. Pero el mayor tamaño de los buques estaría resintiendo la logística operativa: o bien falta espacio físico en los playones o bien falta personal. Los cuellos de botella comienzan a verse en los gates del mayor complejo portuario norteamericano, y el malestar entre los trabajadores empezó a hacerse evidente.

Consultoras privadas proyectaron pérdidas anuales en por lo menos US$ 7000 millones para el comercio minorista, debido a la necesidad de reprogramar la logística, las demoras y el extracosto de los fletes, encarecidos por el paro, al tiempo que el impacto en la confianza de las terminales norteamericanas del Pacífico es total, y podría agravarse con el paso del tiempo.

La firma de consultoría en comercio minorista, Kurt Salmon, destacó las quejas que elevaron cadenas que van desde productos de indumentaria hasta los muebles e incluso los alimentos, sin obviar la industria automotriz, entre los más afectados. Según Kurt Salmon, las firmas más perjudicadas son Ann Tylor, Tyson Foods, Cabelas, New York & Co., Lululemon y Michael Kors, entre otros.

Horas extras

Fuentes del sector señalaron a la agencia Reuters que los trabajadores fueron al paro para reclamar por la falta de pago de las horas extras, originadas en la descarga de los megabuques que ya operan en esos puertos.

Al cierre de esta edición, y luego del pedido de Barack Obama a su secretario de Trabajo, Tom Perez, de que interviniera en las negociaciones, la actividad continuaba paralizada.

Si bien el conflicto arrancó hace por lo menos nueve meses, se radicalizó la semana última y la tensión llegó al punto de congestionar los puertos y retrasar el tráfico marítimo de los puertos del complejo Los Ángeles-Long Beach, en California, por donde ingresa al menos el 70% de las importaciones provenientes de Asia.

"No hay acuerdo por el momento", confió el editor general de la publicación especializada Journal of Commerce, Peter Tirschwell, a la agencia Reuters. Sucede que Perez ingresó en las negociaciones el martes último y el jueves parecía haber llegado a una solución, que no fue tal.

"La confianza en los puertos de la costa oeste está en mínimos históricos y la percepción de riesgo en la cadena de suministros se ubica en un máximo histórico", agregó Tirschwell.

Caos logístico

La cadena de abastecimiento que vincula los centros productivos en Asia con las fábricas en Estados Unidos se interrumpió por completo.

La logística tuvo que pagar el alto costo del transporte aéreo debido a la imposibilidad de descargar en los puertos de la costa oeste de Estados Unidos. No obstante, el impacto llegó a la industria. Honda redujo su producción en por lo menos dos plantas debido a la falta de insumos. Los más sensibles debieron trasladarse por vía aérea.

La fruta chilena es la otra gran perjudicada por este conflicto: los puertos del Pacífico son la puerta natural de entrada de la fruta primicia al gran comprador, Estados Unidos. El paro obligó a la reprogramación de buques a otros puertos. Las demoras por el ingreso a nuevos (y congestionados) puertos, más el trayecto terrestre adicional para llegar al destino original sumaron costos y riesgos de deterioro a por lo menos 1,8 millonesón de cajas de frutas por un valor de US$ 45 millones, según la Federación de Exportadores de Fruta de Chile (Fedefruta).

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