Conflictos en puerta

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29 de agosto de 2000  

No todas son rosas en esta pujante zona portuaria, que quiere reinar por sobre Puerto Nuevo.

El muelle fiscal de Campana fue otorgado el año último en concesión, por 30 años, a la empresa Depsa. Pero según el titular de la Administración Portuaria Bonaerense, Pablo Tonelli, "nunca realizaron las inversiones comprometidas, que no eran significativas en monto pero sí tareas de reactivación, y tampoco pagaron el canon, de 8700 pesos mensuales".

Depsa fue intimada judicialmente por la administración provincial para apurar la concreción de las obras y el pago de la deuda. La demanda no tuvo el resultado esperado y, de no llegarse a un acuerdo en los próximos meses, la APB intentaría recuperar el muelle y privatizarlo nuevamente. "Si no se avienen a la intimación de pago, serán desalojados -advirtió el funcionario-. Igualmente, debido a los tiempos judiciales, este trámite demandará por lo menos un año."

La Nación quiso conocer la postura de Depsa, pero después de infructuosos intentos, en la municipalidad de Campana se informó que "la empresa se disolvió y ya no funciona más".

Derrumbe

El desarrollo de estos puertos tuvo un traspié a mediados de año, cuando el extremo del muelle de Piapsa, un puerto que fue inaugurado el 1º de enero de este año, se hundió debido a fallas en su construcción. Esto provocó no sólo la paralización de su actividad de carga de graneles sólidos, sino también la detención de las obras para el segundo atracadero (que prometía estar operativo a fines de este año) y para establecer una estación de transferencia del Ferrocarril Mesopotámico a 3 km de la dársena.

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