Cuando en el mundo piden un trago, los artesanos levantan las copas

Una Pyme de San Telmo exporta las tradicionales barras para pubs y viviendas
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13 de mayo de 2003  

Hasta al más abstemio le dan ganas de pedir un trago. Los transeúntes ingresan sin dudarlo en el local de San Telmo decididos a tomarse unas copas. Uno a continuación de otro se exponen con elegancia bares típicamente ingleses (que podrían tener cien o ciento cincuenta años) con detalles en bronce, mármol y vitreaux que encierran un secreto: están recién tallados y, curiosamente, son argentinos.

"Aquí no se sirven tragos, se venden bares completos", le dice al distraído visitante Fernando Salgueiro, presidente de Dynasty Antiques y mentor del proyecto.

El negocio fue concebido exclusivamente para la exportación. Tras varios viajes a Inglaterra, una tarde de frío de 1988, en un pub londinense, Salgueiro imaginó la posibilidad de llevar un pub irlandés o inglés a su propia casa, tomando elementos de esas tabernas, pero en un tamaño menor. "Cervezas de por medio, me hice un observador de los detalles. Empecé a ver cuáles eran los elementos para construir estos pubs, como vitreaux, paneles tallados, algunos victorianos y otros Tudor, y los trasladé a un bar que no supera los 2 x 1,80 metro", señaló.

El primer cliente fue Estados Unidos, luego Australia, Nueva Zelanda, y el broche final lo puso Inglaterra. "Fue una gran satisfacción, porque Inglaterra es el origen del producto", agregó Salgueiro.

El negocio fue creciendo cada vez más y un comerciante en Holanda, que decoraba pubs y restaurantes en toda Europa, empezó a comprar bares comerciales (mayores a 7 metros de largo). Pero llegó la convertibilidad y "ya no cerraban los números para exportar. Probablemente se podía comprar un bar en Inglaterra más barato de lo que se vendía en la Argentina", reflexionó. Tras casi diez años, la barra de Salgueiro se puso otra vez de pie. Muchos oficios intervienen en un bar de este estilo: carpintero, tallista, broncero, letrista (pinta los vidrios con láminas de oro), marmolero, lustrador, tornero y el que hace los vitreaux.

Dynasty Antiques, con su línea Victorian Bars, puso el local en San Telmo e inmediatamente salió a buscar clientes. A seis meses de retomar el negocio exporta a Estados Unidos y a Holanda. Todo lo que logra fabricar lo vende. Australia y Nueva Zelanda aparecen como los próximos destinos. "Quise empezar de a poco, pero realmente tuve una gran respuesta rápidamente, así que estamos tratando de levantar la producción", relató Salgueiro.

Este año planea exportar unos 30 bares. Para tener una idea, una carpintería trabajando a pleno produce dos bares por mes. Además, no hay dos iguales. "Tratamos de darle la mayor cantidad de valor agregado posible, porque ahí es donde podemos competir. A más mano de obra, más vitreaux, más tallas, broncería, tornería, vamos a estar mejor posicionados", dijo.

Sucede que para el cliente del exterior el precio es tentador con relación a un producto de buena madera, excelente calidad de trabajo y abundante mano de obra. Los precios son competitivos, "más aún ahora, que el euro está por encima del dólar, ya que la principal competencia es Inglaterra, que está un 10% más cara que Estados Unidos", sintetizó el empresario.

De todas formas, para Salgueiro, la mayor satisfacción es darle trabajo a gente que estaba desempleada y premiar a los artesanos argentinos que, no se cansa de repetir, "son de un nivel extraordinario".

Comercialización

En un contenedor de 20 pies caben entre 4 y 5 muebles, que van desarmados. Además, la empresa tiene accesorios antiguos para acompañar el bar, como cajas registradoras de bronce o consolas musicales que funcionan con monedas, y otros más nuevos pero a semejanza de sus originales, como publicidades de bebidas alcohólicas o afiches.

Salgueiro diseña y construye los bares y luego los pone en Internet ( www.victorianbars.com.ar ), donde los clientes ingresan y compran estas reproducciones tal cual están, salvo en aquellas que requieren medidas específicas.

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