El crecimiento requiere planificación

Puertos, industria naval, dragado, navegación interior y Aduana deben ser partes de una única política portuaria
Juan Carlos Schmid
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18 de octubre de 2011  

No hay analista que no deje de advertir sobre los riesgos de la crisis internacional. El comercio de los países más industrializados y de los grandes emergentes sufrió una fuerte desaceleración en el segundo trimestre del año respecto del anterior. Ese debilitamiento de los flujos de bienes refleja fundamentalmente los menores niveles de actividad económica en los países del hemisferio norte.

Por otra parte, si observamos la evolución del dólar respecto del euro vemos que éste se aprecia más que durante la crisis de 2008. Es un dato importante porque el precio de las commodities está en moneda norteamericana y porque la demanda china e india de alimentos se mantiene.

En ese contexto la Presidenta ha dicho que la Argentina tiene que llegar a una cosecha de 200 millones de toneladas de granos. Inmediatamente el interrogante que surge es: ¿cuánta mayor inversión e infraestructura necesitamos para ese volumen?

En Bahía Blanca, YPF presentó un megaproyecto para dotar al canal de acceso de una profundidad de 45 pies, lo cual lo convertiría en un puerto de aguas profundas. Además tiene planeado construir un muelle y una planta regasificadora. Se calcula que el material extraído será de unos 15 millones de m3 ampliando los actuales márgenes de maniobra.

A mediados de septiembre una delegación oficial visitó China en el marco de un convenio que se firmaría a fines de año. Una de las corporaciones del país asiático planea construir más de 20 embarcaciones para reequipar al plantel flotante de la Subsecretaría de Puertos, que hace tres décadas no renueva ninguna unidad operativa. Esa delegación destacó la capacidad de los astilleros nacionales y promueve el fortalecimiento de la industria naval.

Habrá que recordar entonces un viejo dicho naval: "La quilla es la viga maestra del barco". A partir de allí se completa la obra. Industria naval, dragado, navegación interior, terminales portuarias, aduana, etc., son partes insustituibles de una buena política portuaria.

Desde 2003 existe una decidida intervención del Estado en áreas sensibles de la economía. Se puede advertir en el mejoramiento de Barranqueras, Diamante, Concepción del Uruguay. Pero la condición de ente centralizado de la Dirección Nacional de Vías Navegables atenta contra la operatividad. Es un problema estratégico por resolver.

Promover el equipamiento del sector sin cambiar su figura jurídica conduce a otra frustración. Un crecimiento sostenido como el logrado requiere planificación.

Por eso es fundamental establecer prioridades, ejes rectores, etapas de ejecución y mayores precisiones de parte de las autoridades.

El autor es secretario adjunto de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval (Fempinra)

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