El Mercosur en la era Bolsonaro: qué necesita el bloque para sobrevivir
Flexibilizar normas para permitir negociaciones individuales de los países por fuera del grupo es uno de los ejes de los cambios que los expertos en comercio exterior creen que podrían hacerse; qué significa hoy el acuerdo iniciado hace tres décadas
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Soplan vientos de cambio para el Mercosur. El bloque comercial que surgió hace ya tres décadas está quedando anacrónico y necesita una restauración: esto no quiere decir que ya esté firmado su certificado de defunción ni mucho menos, pero sí que sus miembros deberán reunirse para modificar el tratado madre. Esto es lo que, con mayor o menor tacto, dejó en claro esta semana Paulo Guedes, el superministro del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, que afirmó: "El Mercosur no es prioridad".
Especialistas en comercio exterior consultados por LA NACION interpretaron la expresión de Guedes como un aviso de que el nuevo gobierno brasileño considera que la nueva economía del siglo XXI requiere negociaciones comerciales individuales entre países y ya no la lenta y pesada estructura de bloques que sí era adecuada hace 30 años, cuando el mundo era otro.
Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC, opina que está claro que se han dado las circunstancias para que los miembros se sienten a ver cómo pueden adaptar el Mercosur a la nueva realidad local, regional y mundial. "Era obvio que había que esperar el resultado de las elecciones en Brasil para saber con quién se debía conversar, pero sin dudas el bloque necesita un rediseño", dice.
Pero no hay que rasgarse las vestiduras por esta necesidad de cambio, porque no es nada más ni nada menos que lo que sucede también en otros bloques. "Hay cierto consenso en el mundo acerca de que los distintos procesos de integración deben ser periódicamente rediseñados. En un mundo que ha cambiado radicalmente, creo que es el momento para sentarse a hablar", comenta Peña.
Salvando las distancias, esta especie de desactualización es lo que se está viendo en la Unión Europea (UE) con el Brexit y lo que sucede en América del Norte con el Nafta (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, según sus siglas en inglés). Y, según agregan los analistas consultados, todo esto es independiente de lo que pudo haber dicho tal mandatario en los últimos días.
Para Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, esto es lo que viene sucediendo entre los dos principales países del Mercosur. "Ahora, se le echa más leña al fuego con los dichos de Bolsonaro, que plantea que el bloque ya no es prioridad, pero esto no quiere decir que Brasil va a salir o va a proponer disolver el bloque. Es solo una alarma que hay que saber ver", explica el especialista.
Ahora bien, ¿qué sería lo principal a modificar en esta supuesta revisión? Se trata de algo que ya reclamó en su momento Uruguay: poder concretar acuerdos individuales con otros países, algo que hoy está expresamente prohibido para los miembros del Mercosur. Eso que ya fue anticipado por los uruguayos lo refrenda ahora Bolsonaro, al sostener que Brasil quiere salir al mundo a firmar acuerdos bilaterales como país, con autonomía e individualidad.
De todos modos, la resolución no será rápida, puesto que el proceso de modificación del tratado madre puede demorar un año y después el Parlamento de cada país miembro debe refrendar esa decisión. "Habrá que recoger opiniones de diferentes sectores para ver qué se cambia, pero de lo que más se habla es de que el Mercosur ata a sus miembros y les impide negociar individualmente con otros países", dice Peña.
Este aggiornamiento no le vendría mal a la Argentina, porque, cuando se pensó el bloque, hace 30 años, su economía y la brasileña eran más parecidas de lo que lo son hoy y, por eso, se concebían como dos socios más cercanos. "Además, era el modelo de moda, al estilo de la UE. Lo que sucede es que hoy la globalización es tan grande que lo que se necesita es llegar a terceros mercados, algo que, por otra parte, la tecnología alienta", comenta Elizondo.
Desde la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, insisten en que se trabaja mucho para optimizar el funcionamiento del Mercosur como bloque. "Ya avanzamos conjuntamente en la mejora de su integración y en otros aspectos, como la eliminación de la doble tributación en la exportación de servicios y el relanzamiento de negociaciones como la de la Unión Europea. Avanzamos también en los acuerdos, con EFTA [Asociación Europea de Libre Comercio, según sus siglas en inglés], Canadá, Corea del Sur y Singapur, entre otros", detalla Marisa Bircher, secretaria de Comercio Exterior.
Bircher refiere que se trabaja en una inserción que permita tanto impulsar y acelerar la integración regional como incrementar la calidad de esa inserción y hacer que sirva como herramienta de transformación hacia una economía desarrollada y competitiva. "Los acuerdos económico-comerciales son instrumentos que ayudan a lograrlo, fortaleciendo tanto a la Argentina como al Mercosur", subraya la funcionaria.
La visión de Elizondo sobre acuerdos con otros bloques es, sin embargo, menos optimista. "Si se llega a reformar el documento madre del bloque, yo creo que la Argentina va a estar más cerca de firmar un tratado con Corea del Sur o Canadá de lo que va a estar el Mercosur de acordar un convenio con la UE", estima.
Después, no hay mucho más en el horizonte de las conversaciones con otros bloques: solo la negociación con el EFTA, más un acuerdo ya firmado con Egipto y otro con Israel. Y está la siempre pendiente vinculación entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico, algo aún en ciernes.
Números que preocupan
Está claro que el bloque necesita un "refresh", algo que se puede concluir luego de revisar la evolución del comercio intrazona: este año, la Argentina le va a exportar a Brasil entre US$10.000 millones y US$11.000 millones, US$7000 millones menos que hace cinco años. Eso no es todo: en el año 2000, 25% de las exportaciones totales argentinas iban a Brasil, pero ya en 2012 esa cifra cayó a 21% y actualmente, está aún más abajo (16%).
Datos de la consultora Abeceb muestran que las exportaciones totales del bloque también decaen, ya que mientras en 2013 eran de US$424.479 millones, en 2017 apenas llegaron a US$324.644 millones. Aun así, según la Secretaría de Comercio Exterior, sigue siendo un mercado interesante, de más de 260 millones de personas y que representa el 4% del PBI mundial, lo que lo posiciona como la quinta economía del mundo.
Siempre según Abeceb, los principales destinos para las exportaciones del bloque son China, Estados Unidos, la Argentina, Brasil, la India, Holanda, Chile, Alemania, Japón y España. Mientras que los principales mercados para la Argentina, que en 2013 tenía ventas externas por US$75.963 y hoy las tiene por US$58.384 millones, son Brasil, Estados Unidos, China, Chile, Vietnam, la India, España, Argelia, Holanda y Canadá.
Una mirada sobre la historia del bloque, que nació con el Tratado de Asunción (marzo de 1991), arroja que este no llegó a tanto como se hubiera querido: nunca solucionó un proceso de resolución de controversias, no creó instituciones comunes autónomas, no concretó la integración productiva y falló en mantener un arancel externo común demasiado alto (15%). Aun así, lo que alguna vez soñaron Raúl Alfonsín, Tancredo Neves y José Sarney tiene chances de sobrevivir: eso sí, deberá tener flexibilidad y cambiar lo que ya no sirve.
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