El Mercosur en un cuello de botella

A la convulsión financiera argentina y la tensión política en Brasil se sumó la devaluación uruguaya
A la convulsión financiera argentina y la tensión política en Brasil se sumó la devaluación uruguaya
Emiliano Galli
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25 de junio de 2002  

El Mercosur está en cuarentena. La Argentina, sin un sistema financiero que viabilice su comercio exterior, se transformó en un agente infeccioso que contagia su enfermedad a los socios del bloque.

En Brasil se puso de moda la costumbre de echarle un ojo al riesgo país en los prolegómenos de las elecciones presidenciales donde –por cuarta vez– el candidato del Partido de los Trabajadores, Luiz Inacio Lula da Silva, corre con ventaja y los inversores sienten pánico.

En Uruguay, en tanto, se abandonó el sistema de bandas de flotación y se liberó, luego de once años, el peso a la suerte del mercado.

En síntesis, en los últimos tres años, los tres socios devaluaron sus monedas. Lejos, muy lejos de la mentada unión aduanera que sería el Mercosur.

Aún así, se avanzó mucho:el intercambio comercial con Brasil en 1990 era de US$ 2000 millones, y en 1998 el volumen se multiplicó hasta los 15.000 millones, mostrando un atisbo del potencial que ofrecía este nuevo espacio económico.

Pero en 2001, la operatoria cayó a 11.000 millones, y en el primer cuatrimestre del corriente las importaciones argentinas desde el Mercosur se redujeron en un 60%, agravando un contexto que aplacó en un 20 por ciento las ventas al bloque (en mayo acusaron un derrumbe del 26%).

No obstante, según la Organización Mundial de Comercio (OMC), el comercio intrabloque evolucionó en la década del 90:mientras en 1990 las exportaciones a los socios del bloque representaban el 8,9% del total exportado por el Mercosur, en 2000 pasó al 20,9% de los US$ 85.000 millones de ventas regionales;en tanto que las importaciones intrabloque pasaron del 14,5 al 20,1% de los US$ 89.000 millones de las compras que hicieron los países miembros.

Sólo para dimensionar las cifras del comercio que genera esta asociación sudamericana: sus exportaciones equivalen a una décima parte de lo que exporta Estados Unidos y el 3% de las exportaciones de la Unión Europea (UE).

Estrategia conjunta

Desde este contexto se analizó qué expectativas tienen los dos socios principales (la Argentina y Brasil) respecto del Mercosur. En una reunión organizada por la Fundación BankBoston, el embajador brasileño, José Botafogo Gonzalves, y el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, reafirmaron contra viento y marea la estrategia conjunta:que el Mercosur logre un marco institucional firme y creíble para atraer inversiones.

Respecto del alicaído intercambio comercial, Botafogo destacó la necesidad de "reactivarlo con un esquema de financiación a corto plazo, que reduzca la parálisis actual", refiriéndose al probable acuerdo entre los bancos centrales de los dos países para otorgar créditos (de forma transitoria) para el comercio bilateral.

"Tengamos en cuenta que el mercado argentino para las exportaciones brasileñas representó el 3% del total vendido en el primer cuatrimestre", alertó el embajador en relación con la crisis argentina.

Mientras en 1999 el proyecto de unificar las políticas económicas externas de los cuatro socios fundadores se vio en riesgo por la devaluación del real, ahora gravita más el desbarajuste argentino.

"¿Puede un país en medio la más espectacular crisis de su historia trazar una política comercial creíble y de inserción internacional? Aparentemente no, pero de hecho, lo está haciendo", disparó a su vez Redrado, quien optó por la proyección a largo plazo.

Tras resumir su misión –"maximizar el acceso a los mercados con una estrategia multipolar de negociaciones simultáneas", un eufemismo de "sentarse a negociar país por país, producto por producto"–, identificó los resultados obtenidos.

Entre ellos:la excepción a la salvaguarda impuesta por Estados Unidos respecto del acero; el reingreso en el Sistema General de Preferencias norteamericano, y la autorización para exportar carne cocida; el acuerdo automotor con México; el logro de 10.000 toneladas extra de carne en la cuota Hilton de la Unión Europea, y la victoria del primer litigio en la OMC)por el conflicto con Chile de aceite, trigo y harina. "En cuatro meses de gestión, se lograron US$ 1400 millones en concepto de desarrollo de mercados en el medio de la peor crisis", puntualizó, tras agregar que "desde el Mercosur negociaremos con el mundo".

Sin embargo, su integración está en stand by . Por ahora, la urgencia de cada miembro es sanear las propias heridas.

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