Estados Unidos: la guerra comercial lleva a algunas compañías a recortar la inversión

La incertidumbre congeló los planes de varias firmas, sobre todo de aquellas que son más sinodependientes
La incertidumbre congeló los planes de varias firmas, sobre todo de aquellas que son más sinodependientes Fuente: Archivo
The Economist
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26 de agosto de 2019  

"Sobre los juegos hay aranceles y sobre los juguetes hay aranceles. Trate de explicar a su hijito lo que son los aranceles. Se encontrará diciendo que el taller de Papá Noel está complicado. Y que los renos con su trineo vienen atrasados". Wendy Lazar, que dirige una compañía llamada I Heart Guts, envió este poema irritado a la oficina del representante comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) en junio. Se quejaba de cómo la guerra comercial podría perjudicar a su firma importadora de juguetes para niños de China.

No es la única. En los directorios por todos los Estados Unidos la gente de negocios se afana por evaluar el impacto de la última escalada en la confrontación comercial entre las dos superpotencias. Para la mayoría de las firmas es fácil calcular el impacto financiero inmediato de más aranceles sobre la demanda, los precios y los costos. Pero mucho más difícil es pensar cómo reformular la estrategia y los planes de inversión a largo plazo para adaptarse al nuevo mundo de tensiones comerciales perdurables. Los administradores de fondos y los operadores de Wall Street han comenzado a llegar a su propia conclusión: que la inversión puede caer, y posiblemente provoque una recesión.

La expansión estadounidense puede estar enfriándose al ingresar en su segunda década, pero el PBI aún creció a la respetable tasa de 2,1% en el segundo trimestre de 2019 y vale jactarse de la tasa de desocupación del 3,7%. El efecto directo de los aranceles debiera ser pequeño: en 2017, antes de que comenzaran las hostilidades, los bienes comerciados con China fueron equivalentes a tan sólo el 3,2% del PBI. Aun si se incluye los aranceles adicionales planeados para diciembre, representan solo un quinto de la rebaja de impuestos incluida en la ley impositiva y de empleo de 2017.

Pero lo que importa realmente es el efecto más amplio de la incertidumbre creada por la guerra comercial en la conducta corporativa. La mayoría de las compañías hacen planes con un horizonte de cinco a diez años e invierten en activos con una vida útil de entre 10 y 20 años. Pero con cada nuevo anuncio de aranceles, las reglas para comercializar sus productos se vuelven menos estables. Y la guerra comercial se ha expandido de los bienes a la tecnología y las divisas. Quizás el sistema bancario internacional, las compañías de transporte o los joint ventures internacionales podrían ser los próximos blancos.

El alto nivel de incertidumbre es mensurable. Un estudio de 2016 de Scott Baker de la Universidad Northwestern, Nick Bloom de Stanford y Steven Davis de la Universidad de Chicago cuantificó la incertidumbre de la política en Estados Unidos. Su índice de incertidumbre en la política comercial ha trepado fuertemente en los últimos meses. Y tales incrementos de la incertidumbre tienden a tener efectos reales. Los investigadores encontraron que los incrementos en su índice estaban asociados con bajas del inversión y de las contrataciones. Más recientemente, Ryan Sweet de Moody's Analytics, una firma financiera, encontró que los cambios en la confianza empresarial y la incertidumbre en la política económica parecen predecir cambios en la inversión de capital de las firmas.

En el segundo trimestre la inversión empresarial no inmobiliaria se redujo a una tasa anualizada del 0,6%. El interrogante es en qué medida esto es producto de la guerra comercial, más que de factores específicos de cada sector, de tendencias económicas locales o del ciclo global de la manufactura. Para tener una idea de esto The Economist analizó alrededor de 2400 compañías que cotizan en bolsa, de 42 sectores, tomando en cuenta tanto sus niveles de inversión como en qué medida su sector es dependiente de insumos chinos.

Las firmas con un nivel más elevado de sinodependencia parecen haber reducido su inversión. Los veinte sectores más expuestos a insumos chinos representaron un tercio de la inversión total de las 2400 firmas. En total, estos sectores vieron caer el valor agregado de sus gastos de capital en 1% en los últimos cuatro trimestres comparado con el año anterior. Mientras tanto los otros 22 sectores, que están menos expuestos a China, vieron subir su inversión en un 14%. El análisis es simple: otros factores bien pueden haber tenido un rol.

Pero ejecutivos empresarios también hablan de un efecto sobre la inversión. Una encuesta compilada por el banco de la Reserva Federal de Atlanta en enero reflejo que las tensiones comerciales habían hecho caer la inversión en un 1,2%. Los aranceles fueron mencionados en un cuarto de todas las llamadas por ganancias de las compañías incluidas en el índice S&P 500 en el segundo trimestre de 2019, según cifras de FactSet, una firma de analítica de datos. Uno de los sectores más expuestos a China es el de los productos químicos. En julio Jim FitterIing, CEO de Dow, un gran productor, dijo a los inversores en una llamada por ganancias que mantendría "ajustado" el gasto de capital hasta tener "mejor visibilidad". Agregó que se necesita un acuerdo comercial para "recuperar la confianza en este mercado".

Economistas de Wall Street también está procesando datos para saber de qué manera la incertidumbre política está alterando la conducta de las compañías. En junio investigadores de Goldman Sachs dudaron de que la guerra comercial estuviera afectando la inversión: señalaron que no había demasiada incertidumbre general sobre la política. Pero más recientemente cambiaron de parecer y concluyeron que, si se toma en cuenta tendencias profundas, los sectores que más venden a China (y no los que más compran de ese país) muestran un crecimiento más lento de la inversión que los que están menos expuestos.

Los economistas también concluyeron que los anuncios de aranceles están asociados con el empeoramiento de las condiciones financieras. Las expectativas de una baja del tipo de interés de la Reserva Federal solo han compensado la mitad del cambio en las condiciones financieras. En total los analistas calculan que, incluyendo efectos indirectos, esto significará una caída del 0,6% del PBI, importante pero no lo suficiente como para hacer caer a Estados Unidos en la recesión.

Hay pruebas claras de que la guerra comercial está llevando a algunas firmas a contener la inversión. A los pesimistas les preocupa que el efecto de esta baja del gasto de capital pudiera ser de gran alcance. A la larga podría llevar a una caída de la productividad. Al corto plazo podría hacer que las firmas reduzcan las contrataciones. Y esto posiblemente afectaría la confianza de los consumidores.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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