Estudios orientales, con academia propia

Por Raquel Saralegui Para LA NACION
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15 de noviembre de 2005  

La creación de una academia que se sume a las que jerarquizan la cultura nacional siempre es una buena noticia. Por eso fue doblemente celebrada la fundación de la Academia Argentina de Estudios de Asia y Africa, que aspira a convertirse en una activa promotora de las culturas de estos vastos continentes y promete establecerse como una voz valiosa para la consulta y el asesoramiento en un abanico de múltiples disciplinas y asuntos actuales referidos a los países que integran esa región.

La iniciativa debió esperar 13 años para concretarse y nació por inspiración del recordado sacerdote jesuita Ismael Quiles -fundador de la Escuela de Estudios Orientales de la Universidad del Salvador- y un grupo de intelectuales. "Al fallecer el padre Quiles el proyecto quedó en hibernación. En este tiempo, la vinculación con expertos y estudiosos del área se fue fortaleciendo y decidimos darle una respuesta tangible a aquel viejo anhelo. Así, el 8 de agosto pasado se llevó a cabo el acto fundacional", precisó su presidente, Pascual Condoleo.

Con el respeto profundo por culturas y modos de vida diferentes y la aceptación de la diversidad como premisas, la nueva academia reúne a un ecléctico grupo de investigadores de centros especializados y universidades de todo el país, reconocidos aquí y en el mundo. Presidido por el profesor Condoleo, el consejo está integrado por Eduardo Sadous, Osvaldo Svanascini, Stella Punta Ugalde, Jorge Di Masi, Luisa Rosell, Jorge Malena, Marta Campomar, Gladys Lechini y Alicia Souto.

A semejanza de la Asia House en Estados Unidos o de la española Casa Asia, la institución argentina procura propiciar un acercamiento entre la Argentina y los países de Asia y Africa por medio de la promoción de temas culturales, históricos, sociales, políticos y económicos de aquellas tierras. También se propone ser un centro de asesoramiento para los ámbitos gubernamental, intelectual y empresarial, además de alentar estudios.

Más información: Callao 835, 3er. Piso, Capital. Teléfono: 4815-2075. E-mail: acadeaa@yahoo.com.ar .

Cultura y negocios

Si bien las cifras del intercambio comercial y de inversiones, así como la presencia diplomática de la Argentina en ciertos países asiáticos –principalmente– y africanos, y de éstos en la Argentina, se ampliaron notoriamente durante estos últimos 12 años –afirman los académicos–, todavía hay muchísimo por hacer en aras del fortalecimiento de las relaciones y la exploración de mercados nuevos.

“El patrón general con el continente asiático es que le vendemos commodities y le compramos manufacturas, salvo algunas excepciones como China, gran compradora de soja, que en los últimos dos años incrementó la importación de productos derivados de la soja, con cierto valor agregado. El desafío para el futuro es modificar ese patrón. En Asia hay grandes espacios vacíos, que con esfuerzo la Argentina puede aprovechar exportando productos con mayor valor agregado; se trata, entonces, de descubrir esos espacios de vinculación comercial y de inversiones. Y en este terreno el aporte de la academia puede ser importante”, afirma Di Masi.

A la hora de abrir camino en estos destinos, el conocimiento de su cultura es una llave fundamental. “Estas sociedades, debido a la idiosincrasia de cada una de ellas, tienen su espíritu y su técnica de negociación. Por ejemplo, en los países del Lejano Oriente apuestan a cultivar una relación interpersonal, a diferencia de lo que suele suceder en Occidente. Y es importante conocer el protocolo de los negocios: la cuestión de los obsequios, los banquetes y las normas a tener en cuenta para facilitar los acuerdos. Por eso, mediante nuestra tarea académica también deseamos contribuir para que los sectores gubernamental y empresario puedan conocer cuáles son las mejores formas de acercarse a estos países”, advierte Malena.

El año próximo, los flamantes académicos piensan estrenar la agenda con un ciclo de conferencias y dos grandes exposiciones, una sobre el mundo islámico y otra de máscaras africanas.

Hacia la realidad africana

Además de la proximidad física, sobre todo con los países que se recuestan sobre el Atlántico, a Africa también nos acerca la historia de nuestra colonización. Y el legado de la inmigración africana se advierte en la ascendencia de la sangre y también en cuestiones culturales. El emblemático vocablo tango, por ejemplo, tiene su origen en una palabra africana, según explica el embajador Sadous. Por eso, la Academia también tiene en carpeta, entre otros proyectos, realizar investigaciones sobre estos temas.

Claro que la realidad actual del continente no escapa a la agenda académica. “Se debería alcanzar un mayor conocimiento de la realidad africana, porque a veces se tiene la sensación de que es un continente perdido, pero cuando se analizan países específicamente se advierten cifras de crecimiento y datos de democracia muy importantes, con niveles de transparencia muy altos, como es el caso de Botswana y Namibia”, expresa Sadous.

Si bien con los países árabes existe una relación comercial importante aún hay mucho por andar en el vasto continente. “Un gran desafío –ejemplifica Sadous– es Africa subsahariana, que ofrece enormes posibilidades.”

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