Hacia una relación más profunda con Israel

La entrada en vigencia del TLC, en septiembre último, abre oportunidades para aumentar el comercio
Carlos Clement
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11 de octubre de 2011  

Desde el 9 de septiembre ha entrado en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Mercosur e Israel, que había sido firmado el 18 de diciembre de 2007.

Su objetivo básico es liberar el comercio recíproco en un plazo máximo de diez años, así como incrementar las oportunidades de inversión y facilitar el comercio de servicios, aunque estos dos últimos objetivos quedaron en manos del Comité Conjunto, sin plazos ni programas para su concreción.

El acuerdo ha sido negociado con buena técnica ya que deja prácticamente todo negociado ahora, al inicio, sin -casi- negociaciones a completarse en el futuro. El camino elegido, de desgravaciones anuales automáticas y lineales, fue el correcto, ya que otorga seguridad y horizontes claros a los actores económicos y evita estancamientos en el proceso negociador como el que afectó a la Alalc en la década de 1960, donde cada reducción debía negociarse año a año, producto por producto, lo que fue empantanando todo el proceso de liberación comercial hasta la paralización.

Si bien en este acuerdo con Israel las desgravaciones son automáticas, no todos los productos alcanzan el arancel cero en el mismo plazo, ya que el universo arancelario fue dividido en cinco listas, por lo que algunos bienes gozan desde el inicio el arancel cero mientras que otros tendrán que esperar plazos variables para lograrlo (8 años máximo para las importaciones de Israel y 10 años máximo para las importaciones de Mercosur) y -finalmente- algunos pocos quedaron con bajas o nulas reducciones arancelarias y la promesa de seguir negociando en el futuro.

Como la Argentina ha excluido de beneficios a diversos productos de la industria química (entre los que figuran insecticidas, raticidas, fungicidas, herbicidas y reguladores del crecimiento de las plantas), el acuerdo prevé que la Argentina inicie negociaciones con Israel a más tardar el 9 de septiembre de 2013 para otorgarles desgravaciones a los bienes que excluyó, fuera de lo negociado conjuntamente con el Mercosur.

Resulta importante destacar que las posiciones NCM usadas en este acuerdo corresponden a la versión 2002 del Sistema Armonizado, por lo que debe tenerse mucho cuidado al analizar si una posición NCM actualmente vigente (que usa la versión 2007 de ese Sistema Armonizado) es la misma que la que indica la NCM del acuerdo.

De forma similar, también conviene tener en cuenta que el arancel testigo que usa el acuerdo es el vigente al 18 de diciembre de 2007, por lo que debe determinarse cuál era el derecho efectivamente vigente en esa fecha para calcular las desgravaciones previstas.

Por la cantidad de posiciones inmediatamente liberadas por Israel y por el plazo más corto que otorgó para alcanzar el arancel cero en sus importaciones, se advierte que Israel es una economía más abierta que el Mercosur, y que ha otorgado beneficios más amplios y más rápidamente que su contraparte, el Mercosur.

En conclusión, este acuerdo podrá constituirse en la piedra basal de mayores relaciones comerciales del Mercosur con Israel, al que habrá que consultar al momento de exportar o importar desde Israel.

El autor es director comercial de Investigación y Desarrollo en Clément Comercio Exterior

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