Horacio Reyser: “El Mercosur debe avanzar hacia la convergencia con otros mercados”

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería cree que el bloque necesita actualizarse y dejar de ser tan “cerrado”
Lionel Paredes
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15 de noviembre de 2018  

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Horacio Reyser
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Horacio Reyser Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Tras el cimbronazo cambiario que vivió la Argentina, el Gobierno lanzó el programa Argentina Exporta como eje para potenciar la economía tras el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, mientras tanto, se prepara para la cumbre de líderes del G-20 en medio de un contexto político y comercial tenso, no solo por las disputas entre Estados Unidos y China, sino también por la incertidumbre que desataron las declaraciones del futuro ministro de Economía brasileño, Pablo Guedes, tras conocerse la victoria de Jair Bolsonaro en las presidenciales del vecino país. Con este escenario, Horacio Reyser, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, destaca en diálogo con LA NACION lo que esperan de la cumbre, habla sobre los avances del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur y resalta que "el Mercour debe avanzar hacia la convergencia con otros mercados, porque es un bloque muy cerrado".

P–Se viene la cumbre del G-20 y es inevitable pensar que la Argentina se prepara para aprovechar el evento en cuanto a relaciones comerciales. ¿Cómo están hoy las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea?

R–El acuerdo está en un 95% concluido. Los temas que en su momento tocaron sensibilidades de ambos lados –como los volúmenes de carne argentina a ingresar en su mercado–, ya están en un principio de acuerdo y los temas de interés de la UE, como las reglas de origen en el sector automotriz, ya están bastante avanzados, en una etapa final. Ahora tenemos que ver como sigue. En definitiva, se requiere una decisión política tras la reunión de los presidentes en Nueva York y de la reunión de los cancilleres del Mercosur, que derivó en la presentación de una propuesta en la última semana de octubre que busca resolver los temas abiertos. La respuesta preliminar que tuvimos de la UE es que esta propuesta fue muy bien recibida.

P–¿Cuáles son realmente las trabas que hacen demorar la firma del acuerdo?

R–Su propia naturaleza. Del lado del Mercosur son cuatro países, pero del lado de la comunidad europea participan 28 países. Son acuerdos complejos, llevan mucho tiempo y al final de las negociaciones las decisiones más difíciles son las políticas; a veces son a niveles ministeriales y otras veces son a un nivel en el que intervienen los presidentes. Estamos en esas instancias finales.

P–Los cambios políticos en el Mercosur, con las declaraciones del futuro ministro de economía brasileño, Pablo Guedes, o los cambios políticos en Europa, ¿pueden afectar al acuerdo?

R–Personalmente, y creo que hay un consenso a nivel Gobierno, pienso que el Mercosur como herramienta va a continuar. La pregunta ahora es si hay formas de acelerar la convergencia del Mercosur hacia la integración comercial con el mundo. Dentro de ese contexto hay un debate interesante, y se da en torno a las mejoras que necesita el bloque, que tiene casi 30 años, para actualizarlo, modernizarlo para hacerlo una herramienta más ágil dentro del propio bloque y también hacia afuera. La Argentina va a continuar, en cualquier escenario, en su vocación de integración porque somos el bloque más cerrado del mundo y, por ser miembros de ese bloque, somos también uno de los países más cerrados, al igual que Brasil. La Argentina ya ha tomado una decisión, que es ir hacia esa convergencia porque la nueva revolución industrial, la tecnología y la globalización son una realidad que no se puede tapar.

P–¿Cuáles son los sectores más competitivos del país que quieren potenciar desde el Gobierno?

R–La Argentina tiene ventajas competitivas en ciertos sectores, como la energía, el petróleo o el gas –que volvimos a exportar– y, por supuesto, el sector agroindustrial. Dentro de este último hay un abanico muy amplio: carnes, el sector sojero, lácteos… y después encontramos a los servicios basados en el conocimiento, el sector automotriz y el turismo, que, si bien no es exportador, hace que ingresen divisas al país. Todos estos tendrán un crecimiento sustancial en los próximos años.

También están las pymes, y por eso se lanzó Argentina Exporta: la idea es que cada vez haya más pequeñas y medianas empresas exportadoras, como sucede en España. Otro tema importante a fomentar son las cadenas de valor: hoy en día gran parte de las exportaciones globales se dan de esta forma, por lo cual es necesario tener acuerdos para que los procesos sean más ágiles.

P–¿Qué se espera de la Cumbre del G-20?

R–El G-20 para la Argentina, además de ser el evento de política internacional más importante de la historia nacional, también es una oportunidad para concretar una serie de acuerdos que tenemos en la agenda política y comercial mientras tenemos a los líderes de los 20 países que representan el 80% del PBI global.

Ya estamos trabajando con distintos ministerios, en algunos casos en acuerdos en sectores como el energético, y en otros se avanza en general en temas de comercio e inversiones donde los gobiernos y las agencias de gobierno tienen mucho que ver. La realidad es que la presencia de los líderes genera una cierta presión en las burocracias de los países con los que se negocia para acelerar los compromisos asumidos en ciertos momentos, por eso, la Argentina tiene enorme interés en avanzar en todos esos acuerdos y tenemos una agenda con los logros que queremos obtener con los países que van a tener presencia en la cumbre. Con China, por ejemplo, estamos concretando visitas a productores y exportadores de productos como cerezas, miel, carne porcina, pesca o carne aviar, antes de la llegada del presidente chino, Xi Jinping, con la expectativa de lograr firmar protocolos sanitarios y fitosanitarios.

Otra medida que le estamos pidiendo a China es que baje el arancel a 20 productos argentinos más. China, a cambio, pide que haya compañías de su país participando en licitaciones de proyectos de infraestructura.

En el caso de Estados Unidos, la idea es lograr la reapertura de ese mercado a la carne bovina, y ya logramos que nos habilitara el Sistema Generalizado de Preferencia (SGP), gracias al cual casi 200 productos argentinos ingresan al mercado estadounidense sin pagar aranceles o con aranceles reducidos.

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