La Argentina ante el SARS

Aumentan los recaudos para el ingreso y la operación de buques en todos los puertos; ya se realizan inspecciones a bordo
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13 de mayo de 2003  

El alerta mundial por el síndrome agudo respiratorio severo (SARS) -que se originó en China y hoy tiene unos 7000 casos probables declarados en el mundo, incluyendo el Lejano Oriente y Canadá- ya llegó a las costas argentinas.

La Dirección Nacional de Sanidad de Frontera, dependiente del Ministerio de Salud, y la Prefectura Naval Argentina pusieron en marcha en estos días nuevos controles conjuntos que suponen la revisión de buques provenientes de las zonas afectadas para prevenir la aparición de brotes de la enfermedad en la Argentina.

Estos controles abarcarán todos los puertos del país. Y surgen para evitar la expansión de la enfermedad en la región, donde se registraron tres casos probables reportados en Brasil y Colombia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Como la transmisión de la enfermedad se realiza en forma directa, a través de secreciones nasales o gotas de saliva, "el transporte marítimo puede jugar un rol cada vez más importante en su difusión", dijo a LA NACION el prefecto y médico infectólogo Jorge Levalle, al explicar las razones de los nuevos controles nacionales al tráfico de buques.

Más aún cuando existen períodos prolongados de incubación de la neumonía atípica, que pueden tomar alrededor de 10 días, y en las embarcaciones existe un contacto muy cercano y cotidiano de los tripulantes.

Por eso, un documento de la Organización Marítima Internacional (OMI) recomienda a los países estar preparados "para manejar incidentes del SARS en barcos estacionados en los puertos o que estén arribando".

Y admite que pueden darse demoras en la entrega de mercaderías y buques varados en puerto si no existe un rápido recambio de tripulaciones sospechadas de haber contraído SARS.

Según explicó Levalle, la neumonía atípica se reconoce por causar fiebre mayor a los 38°, dificultades respiratorias graves y, principalmente, porque se da en personas que provienen de zonas de riesgo (como China, Vietnam o Singapur) o han estado en contacto con personas sospechosas de haberla contraído antes.

Paso por paso

El nuevo control determina que los agentes marítimos deben entregar a las autoridades sanitarias y a la Prefectura la solicitud de ingreso de todos los buques por operar en puertos nacionales con 48 horas de anticipación con la descripción de su procedencia y su itinerario en los últimos 180 días.

Sobre la base de esta información, se califica el riesgo potencial del buque para la salud pública y, si corresponde, se adoptan medidas adicionales.

Si el buque proviene de una zona de riesgo y el capitán no denuncia por radio a la Prefectura que su tripulación tiene los síntomas típicos del SARS, se autorizará su ingreso a puerto. Pero no se le otorga el permiso para operar hasta tanto médicos de la Dirección Nacional de Sanidad de Frontera, acompañados en general por facultativos de la Prefectura, se cercioren de que no existe riesgo alguno para la salud pública.

"Sin ese trámite, ninguna otra persona puede subir a bordo. Ni siquiera el agente marítimo que atiende al buque o el traductor para comunicarse con los tripulantes", señaló el jefe del Departamento Central de Operaciones de la Prefectura, Humberto S. Hernández.

Este control se centralizará en los tres buques de línea que conectan semanalmente al puerto de Buenos Aires con los del Lejano Oriente.

Pero también incluirá, de ser necesario, a buques graneleros o pesqueros con estos orígenes y con destino en puertos del país.

En tanto, si el capitán del buque por ingresar en un puerto argentino comunica por radio a la Prefectura que cuenta con un paciente con los síntomas del SARS, se lo pondrá en contacto con un médico de la fuerza de seguridad para corroborarlo, en lo que se denomina "radioconsulta".

El prefecto de Zona del Río de la Plata, Néstor Basterrechea, indicó que si un buque proviene de las zonas afectadas con un probable caso de neumonía atípica, primero hay que aislar al enfermo y "el práctico de río deberá subir a la embarcación con elementos para la protección personal", tales como barbijos.

También en este caso se autoriza el ingreso del buque a puerto, pero con la orden de no iniciar operaciones hasta que suban a bordo los médicos de la Dirección Nacional de Sanidad de Frontera. Si se confirma el diagnóstico, se traslada al enfermo a un centro asistencial especializado y luego se revisa el estado de salud de los demás pasajeros o tripulantes de la embarcación para asegurar que se encuentren en buenas condiciones.

Sólo en ese caso se les permite descender del buque. Pero antes deben entregar a las autoridades argentinas intervinientes un formulario con los datos personales y con el lugar de ubicación en el país que tendrán en los próximos días, explicó Levalle.

También tendrán que consultar a un médico ante el menor síntoma y presentarle una carta en español e inglés en la que se le advierte al facultativo que podría tratarse de un caso de SARS y que debe contactarse, si los síntomas coinciden, con la oficina a cargo de la salud pública.

La Prefectura no sólo debe contribuir a efectuar estos controles para prevenir el SARS en puerto sino también en pesqueros extranjeros que operen fuera de las 200 millas de zona económica exclusiva.

Hernández señaló que la fuerza está preparada para acercarse a estos buques en helicópteros y efectuar rescates, tal como lo realiza asiduamente con otras dolencias.

Mercaderías sin riesgo

  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que no existe riesgo de contraer SARS a través de la carga estibada en Hong Kong porque no puede sobrevivir "más de cuatro horas en forma independiente del cuerpo humano", según un comunicado del organismo de promoción del comercio de este puerto con sede en Londres, (Hketo, por sus siglas en inglés). Como este virus sí puede afectar a las tripulaciones, el presidente del Centro de Navegación, Patricio Campbell, señaló que "toda persona que estuvo en áreas de neumonía atípica debe ser revisada cuando sube a un barco". Por esta enfermedad, están a la orden del día seguros para cubrir retrasos por tripulaciones en cuarentena o por huelgas que podrían desatarse para no recalar en países afectados.
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