La exportación deberá jugar un rol clave en el próximo año

También será necesario renovar la visión estratégica de la Argentina
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25 de diciembre de 2001  

La Argentina está sumida en un caos político y una paralización económica tal, que resulta casi imposible hacer un vaticinio más o menos realista sobre la actividad del comercio exterior para el próximo año.

Sin embargo, ante un escenario de devaluación, donde el país debería concentrar sus esfuerzos en un esquema más productivo, el gerente de LanChile Cargo, Guido Henke, se animó a vaticinar que "esto, a grandes rasgos, puede significar que se potencien las exportaciones y que se cierre en alguna medida la economía para la importación, seguramente por un arancelamiento externo más elevado".

Para el empresario, los lineamientos generales de política económica del futuro Gobierno girarán en torno de estos puntos, lo cual seguramente frenará los niveles de carga aérea de importación y potenciará los niveles de carga de exportación.

"Personalmente, considero que 2002 será un año que exigirá de parte de todas las compañías que operan en este mercado un esfuerzo constante en la reducción de costos y que no se realizarán nuevas inversiones hasta tanto la situación política, económica y de mercado, de carga aérea en particular, demuestre que se estabilizó en un nivel de crecimiento que justifique desembolso en el rubro y que, de alguna manera, dé indicios de posibilidad de recupero de los mismos en un mediano plazo", sintetizó Henke.

El 2001 no fue uno de los mejores años para la carga aérea en la Argentina. Por un lado, cayeron enormemente las importaciones y, por otro, también se vio afectado el nivel de los envíos al exterior.

Un esfuerzo constante

Según el titular de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), Enrique Mantilla, la exportación deberá jugar un rol clave durante 2002. "Cerrado el crédito internacional al Estado y con la fuerte retracción de la inversión extranjera, en especial de cartera, es clave la performance del sector exportador como proveedor de divisas y nivel de actividad", expresó.

Mantilla, como otros empresarios, no quiso hacer especulaciones sobre un futuro que, para todos los argentinos, es incierto. "¿¡Para el año que viene!?", preguntó cuando fue consultado sobre las expectativas para 2002. "Falta mucho para eso", respondió, a menos de diez días de fines de año. Más allá del Gobierno de turno, Mantilla cree que se deberá fortalecer toda la estructura exportadora y renovar su visión estratégica.

La CERA le había acercado al gobierno del ex presidente Fernando de la Rúa una estrategia global desarrollada sobre tres puntos: uno acerca de un eje sistémico de competitividad; otro, sobre la inserción internacional; y un tercero que se afianza en la economía de la información.

"En caso de ser adoptada esta estrategia global, se consolidaría un relanzamiento exportador de singular importancia para el país", aseguró Mantilla. Por otra parte, el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Diego Pérez Santisteban, planteó, al referirse al próximo año, la necesidad de llevar adelante profundos cambios.

"Espero en 2002 una redefinición desde lo más profundo de las bases donde se establezcan, en una estructura federal, el rol de la política, del Estado y de los sectores privados. Una redefinición que nos permita empezar con un país nuevo", subrayó el directivo.

El empresario consideró que las compañías sólo tendrían que emprezar a discutir las problemáticas sectoriales cuando esté asegurado un nuevo escenario nacional.

"Será imposible que los sectores planteen una salida individual. Acá es necesario barajar y dar de nuevo con seriedad y mucha responsabilidad", sostuvo.

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