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Llegó la hora de la competencia

Diecisiete terminales de Zárate y Campana buscan hacerle frente a Puerto Nuevo
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29 de agosto de 2000  

ZARATE.- Un grupo de pequeños puertos privados de la provincia de Buenos Aires está invirtiendo millones de dólares en equipamiento para competir con el puerto de Buenos Aires, uno de los principales de América del Sur y que moviliza 8 millones de toneladas anuales.

Aunque los 17 puertos privados que se alinean entre Zárate y Campana operan conjuntamente el doble de volumen de carga que Puerto Nuevo, sus ganancias son considerablemente inferiores en virtud de que el principal volumen de cargas industrializadas pasa por Buenos Aires.

"Además, Buenos Aires casi no soporta el tránsito de camiones necesario para mover la carga contenedorizada que maneja -estimó el presidente de Euroamérica (uno de los puertos de Campana), Gustavo Gordillo-. Si sigue creciendo, será necesario construir nuevas autopistas."

Las terminales de Zárate-Campana resaltan sus ventajas sobre sus pares porteñas: gran espacio, mayor profundidad sin necesidad de dragado (jamás es menor a los 31 pies y, en algunos casos, alcanza los 42 pies), especialización en el tratamiento de las cargas y servicios adicionales, como transporte terrestre y apoyo logístico.

"Como contamos con cientos de hectáreas de respaldo, podemos almacenar grandes lotes en la terminal y entregarlos dosificadamente", dijo el responsable de Delta Dock (uno de los puertos de Zárate), Paul Braeken.

Pero no todas son buenas noticias: los accesos camineros, si bien son abundantes, requieren mayor mantenimiento; además, desde principios de este año, el atraque de los barcos se detiene al mediodía, ya que los remolcadores trabajan a reglamento en reclamo de mejoras laborales, y se rumorea que no se puede operar de noche por falta de balizamiento.

Sin embargo, este puñado de puertos está decidido a "quitarle mercadería a Puerto Nuevo", según el titular de la Administración Portuaria Bonaerense (APB), Pablo Tonelli.

Un paisaje irregular

A las 13.30, el Paraná de las Palmas se llama a descanso. Las aguas mecen los barcos que esperan impacientes frente al muelle, donde los estibadores bromean para amainar la hostilidad del viento invernal. Después de las 15, la maquinaria se pone en marcha y el buque comienza las maniobras que lo acercarán a tierra.

A bordo, los marineros disfrutan de una vista irregular. Un puerto con maquinaria informatizada y hectáreas colmadas de carga, tiene como vecino un modesto embarcadero que apenas cuenta con un muelle flotante y unos edificios en ruinas semivacíos que esperan ser reformados.

El balance, no obstante, es prometedor. Casi el ciento por ciento de los cítricos exportados se despiden de estas tierras por Euroamérica; las automotrices Volkswagen, General Motors, Ford, DaimlerChrysler, Fiat, Toyota, Honda, BMW, Nissan, Isuzu, Subaru e Iveco despachan o reciben vehículos únicamente en Auto Terminal Zárate (ATZ), mientras que Renault hace lo mismo en Delta Dock.

En tanto, las petroleras Rhasa, Esso y Sol Petróleo tienen su terminal propia en la región. A ellas se suman Navipar y Vitco, también especializadas en combustibles. Y Siderca, fabricante de tubos de acero sin costura de Techint, tiene un puerto aquí.

Por su parte, Tagsa, terminal especializada en químicos y sus subproductos que opera en los diques 6 y 7 de Dock Sud, abrió hace dos años una filial en la zona para captar a las empresas de los parques industriales de Zárate, Campana, Pilar y Escobar. El arma de seducción fue poderosa: la cercanía con las compañías le permitió ofrecer fletes más baratos.

Sólo cuatro de los 17 puertos son de uso exclusivamente particular (Rhasa, Esso, Navipar y Vitco). El resto busca priorizar la atención a importadores y exportadores. "No sólo hacemos carga y descarga, sino también almacenaje, packaging y distribución", graficó el gerente de Zárate Port, Freddy Martos Madera Cabrera.

"Ofrecemos un paquete integral para llevar la mercadería a donde disponga el cliente con una flota de camiones propia", explicó el gerente de Tagsa, Alejandro Traba.

¿Diecisiete no es un número excesivo de puertos? "Apuntamos al país industrializado que nos gustaría tener", respondió el jefe del departamento logístico de Siderca, Raúl Balerio Frías.

Los proyectos de ampliación sobran pero, salvo en el caso de Terminal Zárate (un desprendimiento de ATZ exclusivo para contenedores), ninguno tiene fecha de inicio. "El nivel de cargas no lo justifica", sostuvo el jefe de Logística de Sol Petróleo, José Luis Ricasoli.

La única obra nueva es Centro Multimodal Campana, un complejo de lotes para radicación industrial con frente acuático y una playa ferroviaria de uso común.

Pero si bien el desarrollo portuario de Zárate-Campana parece no tener límites, Puerto Nuevo (su rival, su referente) sigue siendo una barrera difícil de superar.

Una pelea por el poder

La Administración Portuaria Bonaerense (APB)no tiene actualmente jurisdicción sobre las terminales privadas de la provincia de Buenos Aires. Si se aprueba el proyecto de ley de puertos para ese territorio que está impulsando el organismo, podría tener injerencia en la habilitación de los embarcaderos, que hoy es únicamente responsabilidad del gobierno nacional (de acuerdo con la ley Nº 24.093). El nuevo texto también contempla la elaboración de un registro de las terminales, ya que la información que la APB maneja sólo es extraoficial.

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